Fondos europeos, oportunidad para una industria descarbonizada y competitiva

Hay que utilizar nuevos procesos, aumentar notablemente la reutilización y el reciclaje, y ser mucho más eficientes en el uso de los materiales

Hace unas semanas, la presidenta Ursula Von der Leyen, en su discurso sobre el Estado de la Unión Europea, desgranaba su lista de prioridades para la Comisión Europea. Dos de las principales son la descarbonización y la competitividad de la industria, dos temas, además de esenciales para nuestro futuro, absolutamente relacionados, y que forman parte también del Plan de Recuperación presentado recientemente por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Y es que para poder cumplir con el necesario objetivo de neutralidad climática sin que este implique simplemente deslocalización y pérdida de empleos no basta con invertir más en centrales eléctricas renovables, en rehabilitación de edificios, o en coches eléctricos o su recarga. Es fundamental, por un lado, redirigir nuestra industria hacia la producción de estos bienes y servicios de futuro, para mantener las cadenas de valor (y por tanto la renta y el empleo) dentro de nuestras fronteras.

Pero también es imprescindible transformar la industria: utilizar nuevos procesos descarbonizados (en parte por el uso de hidrógeno libre de emisiones, o, si es preciso, con la captura y uso de dióxido de carbono), aumentar significativamente la reutilización y el reciclaje, y ser mucho más eficientes en el uso de los materiales.

Esta transformación, si se hace correctamente, resultará también en una mayor competitividad de nuestra industria a nivel internacional, nos hará líderes tecnológicos en los sectores con mayor futuro, y nos permitirá exportar esta tecnología a otros países, contribuyendo así a la reducción de emisiones y mejora de la eficiencia a nivel global.

Pero para lograr este objetivo hace falta invertir, mucho, y de forma inteligente. Los fondos europeos desplegados para la reconstrucción económica tras la pandemia, NextGenerationEU, pueden y deben jugar un papel clave en esta transformación. Y su asignación no debe responder por tanto a la fuerza de los lobbies o intereses de parte, sino a criterios objetivos de alineamiento con las prioridades estratégicas de largo plazo antes mencionadas.

En este sentido, y aunque el Plan del Gobierno español plantea buenas ideas generales, y ya está trabajando en algunas de ellas (como la estrategia del hidrógeno, o la creación de clústeres industriales), es preciso concretarlas mucho más, y en especial en lo que tiene que ver con la competitividad industrial, si queremos ser capaces de invertir esos elevados volúmenes de fondos en los próximos tres años en la dirección adecuada, la de la creación de empleo y competitividad.

Es necesario identificar ya proyectos piloto y proyectos de demostración que permitan desarrollar tecnologías competitivas, y en los que se pueda invertir con rapidez. Y también es imprescindible desarrollar modelos de negocio viables para que la inversión privada complemente a la inversión europea.

Para ello el elemento fundamental es un precio de la energía y del dióxido de carbono estable (y creciente, en el caso del segundo), que permita rentabilizar las inversiones en procesos descarbonizados o reciclaje, y que no genere fuga de emisiones. Esto requerirá un ajuste en frontera, o una tasa al consumo, basados en el contenido en CO2, que incentive la eficiencia en el uso de los materiales intensivos en emisiones, y que aplique tanto a la producción doméstica como a la importada.

La estabilidad del precio del CO2 y de la energía puede lograrse mediante contratos por diferencias garantizados por el Estado. La compra pública verde, en especial la de infraestructuras necesarias para la reducción de emisiones y también para la adaptación frente al cambio climático, jugará también un papel fundamental, dada la elevada intensidad energética de los materiales necesarios para estas infraestructuras.

Desde la Plataforma Europea de Materiales Amigables con el Clima estamos convencidos de que al apoyo público a la inversión en procesos descarbonizados y en el reciclaje avanzado de materiales, como una parte del paquete NextGenerationEU, puede lograr el tan buscado objetivo de corto plazo de creación de empleo y relanzamiento de nuestras economías, así como el de traernos beneficios económicos y climáticos de largo plazo.

Pedro Linares es profesor de Comillas ICAI y experto en cambio climático