Guía de inversión tras la resaca electoral en EE UU

La victoria Biden augura un mandato menos tenso pero en el que la clave será la respuesta a la pandemia. En el aire sigue la magnitud que tendrá el nuevo estímulo fiscal

Vista exterior de la sede de la Bolsa de Valores de Nueva York.
Vista exterior de la sede de la Bolsa de Valores de Nueva York.

Joe Biden ha sido proclamado presidente de Estados Unidos. Los inversores se han sacudido esta semana uno de los grandes temores en el ya de por sí turbulento entorno en el que se desenvuelve el mercado. La celebración de las elecciones presidenciales en EE UU siempre es motivo de inquietud pero lo era más aún en esta ocasión, con una economía global en crisis profunda a causa de la pandemia y con los estímulos monetarios de los bancos centrales y fiscales de los gobiernos para combatirla como gran motor para la inversión. Toda la atención está puesta en cuál será la respuesta de EE UU ante la crisis y el tamaño del siguiente paquete fiscal, en una cuenta atrás permanente hasta el hallazago de la vacuna contra el coronavirus.

El goteo del escrutinio electoral, en un resultado mucho más reñido de lo que se esperaba, deja a Joe Biden como ganador oficial. Pero el mercado ya había dado su veredicto, y despejado la última de las incógnitas antes de volver a centrar su atención en el tema que hoy mueve al mundo, la pandemia. Los inversores han aplaudido el escenario de un Biden en la Casa Blanca pero sin mayoría en el Senado para sacar adelante su subida de impuestos, y tampoco un plan fiscal demasiado ambicioso. Aun así, el estímulo tendrá que llegar ante una crisis persistente. Será la gasolina capaz de seguir alimentando a la Bolsa, necesaria para que el presidente se gane el favor de ciudadanos e inversores.

1. Bolsa: ¿por qué la reacción ha sido al alza? ¿Tendrá continuidad?

El resultado de las elecciones de EE UU ha sorprendido a los inversores pero no les ha pillado con el pie cambiado. Wall Street jugó sus cartas en la recta final de la campaña por Biden y por una amplia ventaja demócrata, garantía de un amplio paquete de estímulos fiscal. Ante la crisis, las medidas de apoyo a la recuperación económica se han convertido en el motor de los mercados y los demócratas prometen una actuación más decidida. El reñido escrutinio apunta a Biden en la Casa Blanca pero sin el control del Senado, lo que restaría opciones a la propuesta demócrata de un paquete fiscal de 2,2 billones de dólares pero también frenaría las subidas de impuestos.

“La narrativa que se ha impuesto es que el stato quo es positivo. El mercado iba a subir de todas maneras. El impacto de la victoria de uno u otro es relativamente menor ya que detrás está la Fed dispuesta a inyectar liquidez sin límite. Lo que realmente determina la inversión es la pandemia”, explica Francisco Quintana, director de estrategia de inversión de ING, que también advierte de que el potencial de corrección es elevado. “El hallazgo de la vacuna está incorporado a los precios de las acciones pero hay más riesgos a la baja que al alza”, añade.

“La Bolsa suele repuntar después de grandes acontecimientos de riesgo previstos, como las elecciones estadounidenses”, añade Paul O’Connor, responsable de Multiactivos en Janus Henderson. Buena parte del repunte bursátil viene de la mano de los valores tecnológicos, aliviados ante la perspectiva de que no se endurecerá la regulación con Biden sin controlar el Senado, pero desde UBS aconsejan pensar ya en la siguiente etapa, la del estímulo fiscal. “El próximo tramo del rally bursátil es más probable que venga de la mano de la parte más cíclica del mercado”, apunta, lo que beneficiaría a los valores pequeños y medianos, una de sus apuestas y también de BlackRock.

2. Senado: ¿Qué paquete fiscal aprobará el nuevo gobierno?

“Para la política fiscal, el control del Senado es tan importante como la Casa Blanca”, resume el banco estadounidense Goldman Sachs. Y ante la pandemia, la inversión se mueve claramente en el terreno de los estímulos fiscales. “El consenso que se está consolidando en los mercados financieros es que la política presupuestaria debe ahora asumir mayor peso en comparación con la última década a la hora de apuntalar el crecimiento mundial. Por ello, las propuestas presupuestarias de los dos candidatos han adquirido una importancia sin precedentes en estos comicios”, añade Paul O’Connor. Y en este sentido, las diferencias entre demócratas y republicanos han sido hasta ahora notables.

En Goldman Sachs contemplan que en un Senado con una ajustada mayoría republicana no habría subidas de impuestos pero el nuevo paquete de estímulo fiscal frente a la crisis, que ya se empezó a negociar sin éxito en la recta final de la campaña, sería de menos de un billón de dólares. Con un Senado de mayoría demócrata, se podría desbloquear un impulso fiscal del doble de tamaño, incluso aunque Biden no ocupara la Casa Blanca, según apunta el banco estadounidense. De ahí la importancia vital de quién controla el Senado. Y con los demócratas en la presidencia y el Senado, el paquete fiscal podría alcanzar los 2,5 o incluso 3 billones de dólares, según Goldman.
La implementación de esa medida de apoyo, que también reclama la Fed, es de hecho el gran foco de preocupación de los inversores y aunque se espera igualmente, ya sea de mayor o menor tamaño y sea quien sea el vencedor, un bloqueo institucional también provocaría su retraso. En Nomura prevén que ese estímulo fiscal esté listo en febrero como muy tarde. Por el momento, la batalla por el Senado continúa escaño a escaño, con un margen muy estrecho en Georgia, y podría extenderse hasta el mes de enero.

3. China: ¿Qué pasará con la tensión comercial con Biden al frente?

Ningún país como China ha sufrido el tormento de Trump. Desde su llegada a la Casa Blanca en 2017, el mandatario puso a la gran potencia asiática en el centro de su diana, insistiendo en que sus prácticas comerciales eran abusivas. La guerra comercial desatada por la Administración estadounidense, aunque ha tenido frentes abiertos con Canadá, México o la UE, ha tenido como principal enemigo a China. Este conflicto ha supuesto un fuerte incremento de los aranceles para la importación de muchos productos y materias primas chinas, que fueron respondidas con aumento de gravámenes en China para productos estadounidenses. En juego, más allá de la refriega económica y comercial, ha estado la hegemonía política mundial. Y aunque no se prevé de Biden una política de mano tendida con Pekín, sí devolverá al mercado parte de la calma perdida con Trump.

A medida que el jueves fue consolidándose la victoria de Joe Biden frente a Trump, el índice bursátil de Hong Kong, donde cotizan las grandes compañías chinas, se disparó un 3,3%, ante la perspectiva de una mejora de las relaciones entre las dos superpotencias.

“Con una perspectiva algo más de largo plazo, la prima de riesgo que Trump aplicaba a algunos activos no estadounidenses podrá verse reducida. Bolsas emergentes, como la china, y divisas al margen del dólar posiblemente tengan un buen comportamiento a partir de ahora”, explica Diego Fernández-Elices, director de inversiones de A&G Banca Privada.

La distensión beneficiará especialmente a los proveedores del gigante tecnológico Apple, o a compañías como Huawei, que estaban siendo vetadas por Trump. “La llegada de Biden probablemente rebajará la tensión en las relaciones entre Estados Unidos y China. Eso afectará a la Bolsa china y también a la divisa, el reminbi”, apunta Patrick Yiu, director de la gestora Cash AM en Hong Kong.

4. Regulación: ¿Cómo afectará a las grandes tecnológicas?

Los inversores habían advertido de que una victoria abrumadora de Joe Biden, que le llevara a la Casa Blanca y a conquistar las dos cámaras legislativas, habría supuesto una importante amenaza para las grandes compañías tecnológicas. El demócrata había advertido en varias ocasiones de la necesidad de limitar el tamaño de gigantes como Facebook, Alphabet (matriz de Google y Youtube) o Amazon.

Sin embargo, el hecho de que esa victoria no haya sido tan amplia como se esperaba y de que el Senado puede que continúe con mayoría republicana, hace más difícil que se comiencen a aplicar medidas antimonopolio. Un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ya había analizado la posición de dominio de estas firmas. “Se han convertido en el tipo de monopolios que vimos por última vez en la época de los magnates del petróleo y de los ferrocarriles”, resume un informe hecho público hace un mes.
Conjurado, al menos parcialmente, el riesgo de que la Administración Biden pueda imponer el desmembramiento de estos grandes grupos, cobran más relevancia sus imparables cuentas de resultados. La fuerte implantación internacional, la diversificación de negocios y la fuerte generación de caja, hacen que estas firmas coticen a unos múltiplos disparados.

Entre enero y septiembre, las cuatro grandes (Apple, Amazon, Facebook y Google) registraron ingresos por valor de 195.600 millones de euros, un 18,9% más que en el mismo periodo de 2019. Sus beneficios trimestrales agregados rozaron los 25.000 millones de euros. “Estas compañías tienen una solidez en sus modelos de negocios más que contrastada”, apunta Julián Pascual, presidente de la gestora Buy & Hold.

5. Inversión sostenible: ¿Volverá a cobrar relevancia la agenda verde?

La postura sobre la emergencia climática es una de las mayores diferencias entre la visión política de Donald Trump y Joe Biden. La victoria de este último va a provocar que Estados Unidos vuelva a sumarse al consenso mundial para tratar de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y tratar así de embridar la alarmante subida de las temperaturas.

Uno de los gestos más simbólicos del mandato de Trump fue la retirada del Acuerdo de París, que se materializó esta misma semana. Biden ha prometido que cuando asuma la presidencia volverá a suscribir el acuerdo.

“Los planes de Biden para incrementar la inversión sostenible podrían verse atenuados por el hecho de que los demócratas no vayan a ser capaces de hacerse con el control del Senado”, explican desde el departamento de análisis de UBS.

Hay muchas compañías especializadas en energías limpias, infraestructuras y automatización que están muy pendientes del dominio final de las cámaras legislativas de Estados Unidos.

En cualquier caso, Biden ha prometido poner en marcha nuevas herramientas legislativas para impulsar la agenda sostenible, lo que acabará impulsando la inversión en energías renovables y hará que los inversores con un componente de sostenibilidad se acaben viendo beneficiados. “El fuerte apoyo regulatorio y gubernamental que tiene esta temática tanto en Europa como en China hacen que su potencialidad a largo plazo se mantenga intacta”, apuntan desde UBS.

La cara opuesta es la de la industria más contaminante, las mineras o las petroleras, que podrían ver cómo su actividad se complica por la menor demanda de energías sucias y una regulación más desfavorable.

6. Guerra tarifaria: ¿Qué impacto habrá en las relaciones con Europa?

A la Bolsa europea le va a sentar mejor una presidencia de Joe Biden que un segundo mandato de Donald Trump. Los analistas coinciden en esta opinión. Los cuatro años del magnate en la Casa Blanca se han visto muy marcados por la política de confrontación, especialmente relevante en lo relativo a los aranceles al comercio. Trump cree que Estados Unidos estaba siendo injustamente tratado en el comercio internacional y se ha dedicado a subir los impuestos a todo tipo de productos europeos. Un mandato demócrata, “probablemente reduciría la incertidumbre provocada por la guerra comercial, estrecharía los lazos con Europa y supondrá más estímulos fiscales y monetarios”, explican en Barclays Bank.

Según estos expertos, habría tres áreas en las que un mandato de Biden podría tener un impacto sobre la renta variable europea. En primer lugar, las decisiones sobre fiscalidad de grandes corporaciones, que pasaría del 21% al 28%, lo que perjudicará a las firmas estadounidenses frente a las europeas, si bien no es muy probable sin el control del Senado. En segundo lugar, los estímulos para inversión en infraestructuras y desarrollo de energías renovables, y el apoyo a los proyectos de descarbonización y digitalización. Empresas españolas de infraestructuras, como Ferrovial o ACS, que ya tienen una fuerte implantación en EE UU, podrían conseguir nuevos contratos originados en estos programas de estímulos. También Siemens Gamesa, líder en la construcción de parques eólicos.

Desde Barclays también apuntan a que mejorará la cooperación en seguridad, en el seno de la OTAN, habrá menos aranceles y se hará un frente común Europa-Estados Unidos en relación a China.

7. Política monetaria: ¿Serán necesarios más estímulos de la Fed?

Una de las principales lecturas que hacen los inversores del resultado electoral en EE UU es la de un previsible mayor estímulo monetario por parte de la Fed, con la consiguiente debilidad para el dólar. Con Biden en la Casa Blanca pero con un Senado republicano, el escenario central en el que se maneja el mercado, Powell deberá mantener bien alto su apoyo para compensar un estímulo fiscal por parte del gobierno más modesto de lo esperado. “Contemplamos la posibilidad que la Fed sienta la necesidad de actuar con más contundencia si como parece, no hay un enorme estímulo fiscal”, señalan desde UBS.

El bono estadounidense y el dólar ya han reaccionado en consecuencia. Tras llegar a superar el 0,9%, ante la expectativa de un fuerte estímulo fiscal con una amplia victoria demócrata, el treasury llegó a caer el jueves al 0,77%. Y el dólar vuelve a ceder terreno frente al euro, que se coloca en los 1,18 dólares. “El dólar continuará depreciándose en el largo plazo a causa de unos tipos de interés menos favorables que en el pasado en comparación con el resto de divisas mundiales”, añaden en UBS. Desde Nomura, calculan que el euro se aprecie hasta los 1,20 dólares a finales de año y hasta los 1,25 el año próximo.

Por lo pronto, la Fed no movió ficha en la reunión de esta semana, que se inició al día siguiente a la jornada electoral. “En tiempos de incertidumbre política, la Reserva Federal hace lo que mejor sabe hacer: dar continuidad sin involucrarse demasiado en los acontecimientos políticos”, explica Christian Scherrmann, economista para EE UU de DWS. Después de todo, falta por conocerse la parte fundamental de la ecuación, a cuánto ascenderá el estímulo fiscal.

8. Emergentes: ¿Qué tienen que temer ante el nuevo gobierno de EE UU?

Las elecciones estadounidenses han sido seguidas con la máxima atención en todo el mundo, si bien lo que suceda en la mayor economía del mundo es referencia obligada para los países emergentes, muy vinculados a la marcha del dólar. Más allá del billete verde, ahora debilitado por una política de tipos de interés cero que va a extenderse al menos durante tres años más, la gran preocupación de los emergentes durante el mandato de Trump, en especial de países vecinos como México y Canadá, ha sido la revisión de los tratados comerciales y la fuerte amenaza proteccionista. Así, el escenario de una victoria de Biden, aunque menos arrolladora de lo esperado, ha sido recibida con la apreciación de las divisas emergentes –el peso mexicano fue la divisa que más se apreció el jueves frente al dólar, casi el 2%– y con alzas en el conjunto de Bolsas emergentes, con el índice MSCI de mercados emergentes en máximos de mayo de 2018.

Estas economías reciben con alivio una previsible rebaja de la tensión comercial que impuso Trump pero, sobre todo, la confirmación de un dólar más debilitado ante la perspectiva de que la Fed deba emplearse más a fondo si los estímulos fiscales del nuevo gobierno no son muy ambiciosos.“Esto no va a ser un flotador para las economías emergentes”, advierte en todo caso José Manuel Amor, experto de AFI. El universo emergente es muy diverso y mientras que la pandemia está minando las economías de Brasil o India, el control del virus que están logrando China, Taiwan y Corea del Sur les da ventaja.

Amor también apunta a que las economías en mayores apuros pueden encontrar cierto apoyo con Biden en la presidencia y un papel más activo de EE UU en el FMI, que facilite el pago de sus deudas. “Sin duda, con Biden en la Casa Blanca sería más fácil”, concluye.

9. Plazos: ¿Durante cuántos meses habrá aún turbulencias?

El peor temor que tenían los mercados financieros ha pasado. Los inversores recordaban las elecciones de 2000 que enfrentaron a Al Gore y George Bush. Entonces, el ajustado resultado en Florida provocó un conflicto judicial sobre el conteo de votos que derivó en un mes de incertidumbre. Hasta que se pronunció el Tribunal Supremo y acabó concediendo la victoria a Bush, los mercados perdieron un 10%. Ahora, a pesar de la intriga que ha provocado el cómputo de los votos por correo, la victoria de Joe Biden sobre Donald Trump es incontestable..

En la Cámara de Representantes, la diferencia a favor de los demócratas también es holgada. Sin embargo, en el Senado, el suspense se alargará. En Georgia, es muy probable que tenga que celebrarse una segunda vuelta en enero. En caso de que la ganara el candidato demócrata, todas las previsiones indican que podría quedar en 50-50. Sin embargo, el vicepresidente de los Estados Unidos es también presidente del Senado. Con la victoria de Biden, su número dos, Kamala Harris, desharía el empate y dejaría el Senado en manos de los demócratas.

Aunque esta opción aún parece remota, permitiría confirmar el “vuelco azul” que vaticinaban muchas encuestas y que permitiría a Biden tener el control de la jefatura del Estado y las dos cámaras y desarrollar sin trabas su programa de gobierno.

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