Financiación

El bono español marca nuevo mínimo anual y se acerca al 0%

Cae al 0,07% y se aproxima a su mínimo histórico del 0,035%

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La volatilidad seguirá presente en los mercados, pero mientras la renta variable vive pendiente del resultado electoral en EE UU y la evolución de la pandemia en Europa, la renta fija mira a los bancos centrales. Una semana después de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, dejara la puerta abierta a aplicar más medidas en la reunión de diciembre, los inversores las están poniendo en precio.

El comportamiento del bono español es un buen reflejo. Después de que el miércoles el bono a 10 años cayera por debajo del 0,1% por primera vez desde agosto de 2019, hoy prosiguió la tendencia bajista y si bien en niveles intradía la deuda con vencimiento en 2030 llegó a situarse en el 0,069% al cierre la corriente compradora se moderó. Así, los títulos a 10 años cerraron la sesión en el 0,091%, un descenso moderado pero suficiente para marcar nuevos mínimos anuales.

Lejos quedan los máximos anuales registrados en marzo tras el estallido de la pandemia. La tensión vivida en el mercado de deuda ante el temor a que se repitiera un escenario similar al vivido en 2011-2012 coincidiendo con la crisis de deuda de la eurozona, disparó la rentabilidad del bono español al 1,22%, niveles de marzo de 2019.

Poco a poco el rendimiento del bono español ha recuperado la normalidad y se aproxima a los mínimos históricos del 0,035% que marcó hace 15 meses. El apetito por la deuda española, tanto en el mercado secundario como en el primario, se produce en un momento en el que las necesidades de financiación para sufragar los gastos de la pandemia han llevado al Tesoro a redoblar sus esfuerzos para captar recursos. Aunque en octubre el organismo que dirige Carlos San Basilio recortó en 15.000 millones su objetivo de emisión para 2020, de los Presupuestos para 2021 se desprende la idea de que el próximo año seguirá estando marcado por la avalancha de papel. Según las previsiones del Ejecutivo de Pedro Sánchez, las necesidades de financiación llevarán al Tesoro a efectuar emisiones brutas por importe cercano a los 300.000 millones, una cifra que equivale a colocar en el mercado cerca de 6.000 millones a la semana.

Ni el aumento de papel en circulación ni las malas perspectivas que se ciernen sobre la economía española (la Comisión Europea apuntó que el PIB caerá más de un 12,4% este año y que el déficit se disparará al 12,2%) parecen ser un obstáculo para que el rendimiento de la deuda continúa su tendencia bajista, una corriente que como adelantó San Basilio permitirá seguir rebajando el coste de emisión hasta el 0,2% a final de año frente al 0,22% actual.

Las esperanzas depositadas en la lluvia de dinero que planea el BCE ayudan a eclipsar las malas noticias. El compromiso de la entidad europea está siendo suficiente. En la pasada reunión Lagarde explicó que además del programa de compra de deuda, la institución dispone de un arsenal de medidas para impulsar la recuperación. Con el escudo del BCE son muchos los inversores que están aprovechando la oportunidad para elevar su exposición a la deuda periférica a largo plazo, especialmente los extranjeros que, según los datos del Tesoro a cierre de junio, tenían en su poder el 42,12%. Si bien los rendimientos son reducidos al menos estos títulos ofrecen algo de rentabilidad. Los que apuesten por deuda alemana, el activo refugio por excelencia, no solo no obtienen rentabilidad sino que se ven obligados a pagar pues el bund cotiza en el -0,63%.

Las caídas de los rendimientos se replican en el otros países periféricos. El bono italiano se sitúa en el 0,66% próximo a los mínimos históricos que marcó a finales de octubre y el portugués se sitúa en el 0,073%.

El nuevo mínimo anual registrado por la deuda a 10 años se produce el mismo día en el que el Tesoro ha captado 1.825 millones en obligaciones a 20 años y en bonos indexados a la inflación. El grueso del importe, unos 1.355 millones, correspondió a la deuda a 20 años. Como viene ocurriendo en las últimas emisiones, el Tesoro logró rebajar el tipo de interés desde el 1,251% al 0,614%. En bonos indexados a la inflación España captó 470 millones al -0,978%, inferior al -0,546% de la puja anterior.

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