La banca privada deberá informar de la sostenibilidad de las carteras a sus clientes

Pictet ofrece un servicio de análisis global de inversión responsable

Un cliente es ayudado por un asesor patrimonial.
Un cliente es ayudado por un asesor patrimonial.

La inversión socialmente responsable va a entrar de lleno en el ámbito de la banca privada. A partir del año que viene, los especialistas en la gestión de grandes patrimonios tendrá que explicar a sus clientes el posicionamiento de todas sus carteras (también los activos que tengan en terceras entidades) en relación a un enfoque con criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (conocidos habitualmente por las siglas ASG).

La Comisión Europea publicó un proyecto de reglamento para modificar la directiva de mercados financieros (Mifid 2). La nueva regulación entrará en vigor durante el primer semestre de 2021.

A partir de entonces, la integración de preferencias de sostenibilidad será obligatoria en banca privada. Se tendrá que proporcionar información sobre riesgos de sostenibilidad y divulgar los impactos de los productos financieros, lo que cambia el proceso de asesoramiento.

Los bancos privados tendrán que obtener datos ASG sobre productos financieros y herramientas con que evaluar la sostenibilidad de las inversiones. Por su parte los asesores tendrán que adquirir experiencia ASG para lo que será un proceso de asesoramiento estándar.

Las finanzas se pasan al verde

  • Paneles solares. Pictet decidió en 2007 utilizar la energía solar para obtener parte de la electricidad de su sede central. El edificio, es uno de los más sostenibles de Ginebra. En este periodo se ha logrado reducir un 90% en consumo de gas natural para calentar la sede. En la última década, el banco ha conseguido rebajar un 40% las emisiones de dióxido de carbono por empleado.
  • Emisiones. El banco británico HSBC anunció la semana pasada un ambicioso programa para dar prioridad a la financiación e inversión que apoya la transición a una economía mundial donde todas las emisiones se puedan compensar en alguna medida. La entidad se compromete a alinear sus emisiones financiadas –las emisiones de carbono de su cartera de clientes– con el objetivo de alcanzar el cero neto en 2050 y en 2030 en sus operaciones y en su cadena de suministro.

Las obligaciones requerirán inevitablemente una revisión de productos existentes. Estos requisitos precisarán de un esfuerzo considerable para los bancos privados y gran cantidad de recursos.

“Para nosotros, la inversión sostenible forma parte de nuestro ADN. La organización cree firmemente en este tipo a análisis no puramente financiero y hemos desarrollado nuestros propios modelos para calibrar el grado de cumplimiento social, medioambiental y de buen gobierno por parte de las empresas”, explica Luis Sánchez de Lamadrid, director general de Pictet Wealth Management en España.

Este banco privado suizo, con más de 200 años de historia, es uno de los pioneros en ofrecer la posibilidad a sus clientes de realizar una valoración global de su patrimonio financiero en términos de inversión responsable.

“Somos pioneros en esta tendencia. Nadie tiene una propuesta de valor que suponga un análisis exhaustivo de gestores, fondos y fondos cotizados, bajo criterios de inversión responsable. Una vez hecho, proponemos reorganizaciones de cartera, tanto de fondos como de acciones directas, para que tengan una mejoría en el aspecto ASG, sin afectar al perfil de rentabilidad-riesgo”, apunta Lamadrid.

Donde la inversión sostenible lleva más tiempo avanzando es en el ámbito de las gestoras de fondos. La Unión Europea está definiendo una taxonomía única de estos conceptos, para que pueda haber comparaciones más ajustadas.

“Durante este año, en los que los fondos de Bolsa han visto fuertes salidas por las correcciones provocadas por el Covid-19, hemos visto que los fondos con una perspectiva de inversión socialmente responsable seguían atrayendo dinero”, apunta Álvaro Cabeza, responsable en España de UBS Asset Management.

A nivel mundial los fondos sostenibles en ASG alcanzaron un récord de 20.600 millones de dólares de dinero nuevo en 2019 (unos 17.550 millones de euros), casi cuatro veces más que los 5.500 millones de 2018. De acuerdo con una encuesta de Morgan Stanley de 2019, el 85% de los inversores están interesados en invertir de manera sostenible, frente a 71% en 2015.

“Los inversores de banca privada tendían en el pasado a invertir de manera separada de sus actividades filantrópicas. Pero la filosofía ASG plantea una sinergia natural entre la forma en que se gestionan los negocios, donde se invierte y que causa se apoyan”, explica Marie-Laure Schaufelberger, directora de gobernanza de Pictet.

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