Un plan para el turismo mundial en el que España tiene mucho que ganar

La estrategia del Consejo Mundial de Viajes y Turismo incluye una batería de medidas sensatas y pragmáticas que involucran a empresas y gobiernos

El azote que la pandemia de Covid-19 ha supuesto para el turismo mundial ha dejado a la industria de este sector en medio de un escenario de destrucción propio de un conflicto bélico. Las cifras globales de pérdida de empleo apuntan a que 2020 terminará con 197 millones de puestos de trabajo menos y una caída de 4,7 billones de euros en la actividad, lo que supone la suma del PIB de Alemania y España juntos. La parte que le ha tocado a España de este pastel envenenado no resulta más halagüeña. Según datos del INE, la entrada de visitantes extranjeros de enero a julio disminuyó un 72% respecto al mismo periodo del año pasado. Algunas previsiones cifran en un 65% esa caída al cierre del ejercicio, lo que supone un retroceso hasta registros de principios de los 80.

El oscuro horizonte que dibujan estos números y la previsión de que el efecto de la crisis sobre el sector pueda extenderse a varios ejercicios más han impulsado al Consejo Mundial de Viajes y Turismo a diseñar un plan de choque global para tratar de frenar la debacle y recuperar unos 100 millones de empleos. La estrategia, que ha sido presentada durante la última reunión de los ministros de Turismo del G-20, celebrada en Arabia Saudí, incluye una batería de medidas sensatas y pragmáticas que involucran a empresas y gobiernos y exigen una urgente colaboración pública y privada. El plan reclama coordinación intergubernamental para reabrir las fronteras –algo que no se dio durante la temporada alta en Europa y que ha tenido un altísimo coste para España–, la creación de protocolos comunes de higiene y salud en todo el mundo, un marco homogéneo para llevar a cabo el rastreo de contagios, limitar las cuarentenas solo a los casos positivos, continuar con el apoyo económico y la apertura de corredores turísticos entre destinos seguros y críticos. En el caso del sector privado, se insta a las empresas a mantener una flexibilidad casi absoluta para las cancelaciones de reservas y promover descuentos.

El plan cuenta con la ventaja de haber sido elaborado por la industria –han participado compañías y patronales como IATA, Hilton, Carnival, TUI, MSC Cruceros o British Airways– que sabe mejor que nadie cuáles son los grandes problemas que se deben resolver y qué necesidades urge cubrir. Pero para que sea realmente efectivo y no se quede en una declaración de buenas intenciones empresariales es imprescindible que cuente con el compromiso de gobiernos y administraciones públicas de cooperar no solo con la industria, sino también entre sí. Como potencia turística de primer nivel, España tiene mucho que ganar en la adopción de una estrategia internacional que siente las bases para la recuperación de un sector clave para la economía.