Audiencia Nacional

Botín dice que no recibió presiones de Guindos y Linde para comprar Popular

La presidenta del Santander declara en la causa que investiga a Ron y Saracho

Ana Botín, acudiendo a declarar a la Audiencia Nacional por el caso Popular, hoy jueves 8 de octubre.
Ana Botín, acudiendo a declarar a la Audiencia Nacional por el caso Popular, hoy jueves 8 de octubre.

Sin sorpresas. La declaración de ayer como testigo de la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, en la Audiencia Nacional por el caso Popular parece que aportó poco a lo que ya había comentado ella u otros responsables del banco sobre el asunto, según coinciden varias fuentes jurídicas asistentes a este testimonio.
En su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, Botín afirmó que no intervino en el proceso que acabó con la compra de Banco Popular el 7 de junio de 2017 por el precio simbólico de un euro, y negó que recibiera presiones por parte del Ejecutivo para que Santander acudiera al proceso de compra previo ese mismo año.
La banquera, que declaraba en calidad de testigo en relación a la causa en la que se investigan las presuntas irregularidades que llevaron a la resolución y posterior venta de Popular, explicó que ya en 2016 recibió una llamada del entonces presidente del Popular Ángel Ron (ahora imputado en la causa) para preguntarle si estaba interesada en comprar el banco, pero en ese momento decidieron no hacerlo. En mayo de 2017, cuando se abrió un proceso de venta de Popular, Santander vuelve a valorar su compra, pero deciden que no les interesa, entre otras razones, porque ya se especulaba con su posible resolución, y prefirieron esperar.

La banquera, de hecho, reconoció que Santander solo estaba interesado en Popular si pasaba por su resolución por las autoridades europeas, lo que 15 días después de haber asegurado que no le interesaba la compra del banco.

Botín aseguró que el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, y el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ya le enviaron mensajes avisando de su “preocupación” por Popular poco antes de su resolución. Pese a estos mensajes, la banquera negó que tanto Guindos como Linde la presionaran para adquirir la entidad.

En una declaración que empezó a las 9.00 horas y finalizó a las 12.30 horas, Ana Botín reconoció que antes de las llamadas del entonces ministro de Economía y del gobernador ya había mantenido una reunión con Guindos tras coincidir a finales de mayo de 2017 en el Club Bilderberg en Chantilly, Virgina (EE UU).

También admitió que antes de la compra ya había mantenido contactos con el fondo Blakstone para comprobar su interés por la cartera inmobiliaria de Popular. No en vano, fue una de las primeras operaciones que llevó a cabo Santander con Popular tras su compra, ya que en enero de 2018 el fondo estadounidense desembolsó 5.100 por el 51% de la cartera inmobiliaria de Popular.

En su declaración señaló que tras analizar Popular se comprobó que era solvente pero que tenía falta de liquidez y unas provisiones por debajo del mercado. Tras su compra, Santader inyectó el primer día 13.000 millones de euros de liquidez para parar las salidas de depósitos y poco después reforzó sus provisiones con 7.000 millones de euros.

Fuentes jurídicas presentes en la sala de la Audiencia Nacional explican que la declaración de Ana Botín estaba muy en línea con las declaraciones de Luis de Guindos del pasado 30 de septiembre también en la Audiencia y del exgobernador Luis María Linde.

La sala investiga si Ángel Ron y su sucesor en la presidencia en Banco Popular, Emilio Saracho, cometieron delitos en sus actuaciones anteriores a la quiebra del banco, que fue intervenido y, como consecuencia, sus acciones fueron reducidas a cero euros, por lo que todos sus inversores, más de 300.000, perdieron su dinero.

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