Por una regulación de las telecos que favorezca la digitalización

La nueva normativa debe fijar reglas de juego que aseguren una competencia justa, incentivos a la inversión y operadores fuertes de escala nacional y europea

Por una regulación de las telecos que favorezca la digitalización

La nueva regulación para el sector de telecomunicaciones debe establecer unas reglas de juego que aseguren una competencia justa, incentivos a la inversión y operadores robustos con escala nacional y europea; que desarrollen y mantengan una infraestructura con la resiliencia y alta calidad, sobre la que se base la nueva economía digital. El sector telco despliega, mantiene e innova las infraestructuras imprescindibles para la transformación digital de la economía y de las interrelaciones de la sociedad en general.

En estos difíciles tiempos de pandemia, su importancia está siendo especialmente relevante. Sin la banda ancha y la telefonía móvil, el drama sanitario, económico y social estaría siendo más acusado. Este sector está posibilitando la telemedicina, el teletrabajo, el entretenimiento y las relaciones sociales entre otras actividades imprescindibles. Es por ello que se debe proteger su viabilidad, evitando volver a situaciones de monopolio o de competencia forzada en exceso por el regulador.

La regulación vigente, enfocada a la entrada de nuevos operadores que actualmente están en manos de fondos especulativos, OMV que no añadieron valor a la red y que meramente reparten su margen mayorista en el consumidor final, junto con un mercado con crecimientos muy modestos, genera un escenario competitivo de guerra de precios con suma cero; que desincentiva las inversiones que España necesita en este sector vital.

Analizaremos resumidamente los factores que están causando que España, y toda la Unión Europea, esté quedando retrasada con respecto a China y EE UU en la economía digital.

En primer lugar, el hecho de que existan países de la Unión Europea con regulaciones dispares que en general no permiten una competencia razonable que incentive la inversión. Citaremos dos ejemplos extremos: en Italia el regulador está actuando en aras de conseguir una renacionalización del sector, mientras que en España se está forzando la llegada de nuevos entrantes que amenazan a los operadores que han estado invirtiendo fuertemente en la puesta en servicio de infraestructuras digitales de alta calidad.

En segundo lugar, el deterioro de la situación financiera del sector con impacto negativo en la inversión. Daremos algunos datos para ilustrar esta afirmación:

1. Las cuatro grandes telcos facturaron en España un 0,75% menos en el primer trimestre de 2020.

2. Los ingresos de las telcos europeas caerán el 2% en 2020, según Moody’s.

3. El sector de las telecomunicaciones ha sido uno de los que peor evolución ha mostrado en los últimos cinco años, en general la deuda del sector aumenta y el capex disminuye.

4. El desplome de la cotización. En este año los precios de la acción de los tres operadores principales han caído más de un 40% de media. Una evolución similar a la media europea en contraposición a las cifras de Asia y EE UU.

En tercer lugar, considerar que tres grandes operadores no garantizaban la competencia adecuada y forzar el establecimiento de un cuarto y el proyecto de un quinto de alcance nacional. El efecto que esta estrategia ha tenido en un mercado con crecimientos bajos dentro de una economía estancada ha sido el establecimiento de una competencia basada en el precio, con gran agresividad en ofertas para atraer a clientes de otro competidor, quienes acaban cambiándose a corto cuando les llega una nueva oferta más a la baja.

Así nadie gana, y como vimos anteriormente, la situación financiera de los operadores se deteriora y se pierden los incentivos para realizar nuevos despliegues de redes de fibra o 5G y lanzar nuevos servicios. Además, las infraestructuras que fueron traspasadas por uno de los operadores incumbentes al cuarto operador, en concepto de remedios regulatorios, acaban de ser vendidas a uno de dichos fondos, sin proyecto industrial conocido ni seguridad de permanencia en el sector.

En cuanto al impacto en los consumidores, es evidente que, en una guerra de precios con una agresividad comercial basada en ofertas continuas a la baja, los usuarios obtienen mejores precios. Pero el deterioro de rentabilidad que ello causa a los operadores implica que estos no podrán mantener dichas ofertas y que la disponibilidad, seguridad y calidad de la red, junto con los servicios de soporte, se verán claramente comprometidos. Además, las empresas necesitan más teletrabajo que nunca, transformación digital y acceso a fibra y 5G, necesidades todas ellas que no podrán ser cubiertas si el sector continúa deteriorándose y sin capacidad de inversión.

Dado que el sector de las telco es el driver transversal de todos los sectores que componen la nueva economía, debemos transformar los retos y problemas por los que atraviesa en una oportunidad de cambio modificando los aspectos regulatorio, fiscal y de competencia, que garanticen no solo su viabilidad sino una fuente de innovación y de creación de puestos de trabajo. Para ello se deberían acometer las siguientes acciones:

1. Revaluar si con tres grandes operadores se garantiza una competencia eficaz y eficiente.

2. Revisar la obligación de ceder las nuevas redes de fibra o 5G a empresas instrumentales de inversores sin vocación industrial ni de permanencia.

3. Conseguir que al igual que en otros mercados, por ejemplo el eléctrico, los precios finales cubran todos los costes y dejen margen para nuevas inversiones.

4. Revisar la alta fiscalidad aplicada al sector, en comparación con sus competidores digitales puros, por ejemplo Google y Facebook, que no tributan en España ni tienen obligaciones, como por ejemplo, la anacrónica tasa de TVE.

5. Cambiar los marcos regulatorios y de competencia para que empresas que compiten por los mismos clientes con servicios similares tengan las mismas reglas y obligaciones.

Tenemos una oportunidad única de apoyarnos en la digitalización para abordar muchos de los desafíos que tenemos como país y conseguir la tan necesaria recuperación económica. En ese contexto necesitamos un sector de las telecomunicaciones y un sector digital sostenible y robusto y por ello se hace urgente cambiar el marco actual que ya no responde a la realidad de los mercados.

Leandro Pérez Manzanera es Presidente de Autelsi