Calviño ve “esencial” el Plan de Recuperación para volver a niveles de PIB precrisis a finales de 2022

Anticipa la inversión de 20.000 millones de euros en programas de digitalización entre 2021 y 2023

La vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos y para la Digitalización, Nadia Calviño.
La vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos y para la Digitalización, Nadia Calviño.

“El plan que se presenta es una oportunidad extraordinaria para abordar la crisis económica y la transformación” del país, defendió este miércoles la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, en la presentación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española. “Se trata de un plan absolutamente esencial para que nuestro país recupere el nivel de PIB previo a la llegada de la pandemia a finales de 2022 y volvamos a la senda de crecimiento precovid a finales de 2023, incorporando así la creación de más de 800.000 puestos de trabajo”, aseveró durante su intervención, junto al resto de los vicepresidentes del Gobierno, en La Moncloa horas después de la presentación realizada por el presidente del Ejecutivo.

El objetivo, detalló, es “movilizar la inversión privada, la innovación, poner en marcha un plan que nos permita crecer entre dos y tres puntos porcentuales” adicionales en los próximos tres años y “lograr que la economía logre un crecimiento potencial superior al 2%” a largo plazo. De hecho, sus previsiones son que el PIB pase de caer un 11,2% este año a subir un 7,2% el que viene, por inercia, o hasta un 9,8% gracias al plan presentado.

Dentro del área de digitalización, que liderará como parte de su Ministerio, Calviño subrayó que España cuenta ya con algunas fortalezas, como son una amplia red de telecomunicaciones o un importante atractivo para convertirse en la base operativa de teletrabajo. Entre las carencias, sin embargo, Calviño destacó la baja formación digital de su personal.

Para paliarlo, el Plan de Recuperación del Ejecutivo recoge la inversión en el ámbito digital de 20.000 millones de euros en tres años, un tercio de la inversión pública prevista con las transferencias comunitarias para el periodo 2021 a 2023, concretó.

La hoja de ruta del Gobierno, destacó, incluye una decena de objetivos. Destaco los de garantizar una conectividad digital adecuada al 100% de la población (con más de 100 Mbps); impulsar la tecnología 5G; dar formación digital al 80% de la población; impulsar la digitalización de las administraciones públicas, con especial ahínco en empleo o justicia; reforzar la ciberseguridad; digitalizar 2,5 millones de pymes, impulsando el emprendimiento y las startups; apoyar sectores clave como el comercio o la energía; mejorar el atractivo de España como plataforma europea de negocio y trabajo; favorecer el tránsito a una economía del dato; y garantizar los derechos en el nuevo entorno digital, en particular los de los consumidores.

Un objetivo transversal a todos, matizó, es que la digitalización contribuya de forma importante a cerrar brechas territoriales, sociales y de género.

El plan presentado ayer incorpora importantes reformas estructurales, pues en paralelo al programa de inversiones, se verá acompañado de relevantes cambios legislativos. Es el caso, ilustró, de la ley de educación, la de startups, la de modernización de la administración pública y de las políticas activas de empleo, así como la reciente norma que regula el teletrabajo. Cambios importantes, destacó para facilitar, entre otras cosas, que España cuente con un clima atractivo para el emprendimiento.

“Un proyecto de esta ambición y complejidad debe desplegarse contando con la colaboración de todos”, solicitó Calviño, aseverando que es “un proyecto de país”. La digitalización, expuso, es imparable y España tiene una oportunidad de “situarse a la vanguardia de esta nueva realidad”.

“Estamos hablando de tomar ahora las decisiones correctas para encauzar el futuro”, dijo la vicepresidenta económica, admitiendo que el plan “exige un aumento de la deuda pública que podría ser un lastre para las generaciones futuras si no se invierte adecuadamente en la modernización del tejido productivo y en un nuevo contrato social”.

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