Montaña rusa hacia un fin de año en Bolsa muy volátil

La pandemia, las elecciones de EE UU y el Brexit pueden dejar nuevas caídas, aunque no al nivel de marzo

S&P pulsa en la foto

No hablamos de cisnes negros sobre el devenir de las Bolsas. De momento no hay sorpresas como la que sirvió al economista Nassin Nicholas Taleb para elaborar esta teoría al descubrirse en el siglo XVII que en Australia existían cisnes negros. El mundo financiero tiene por delante un calendario de incertidumbres muy concreto: evolución de la Covid-19, el Brexit o las elecciones de Estados Unidos en noviembre. Estas certezas se mezclan con la evolución del petróleo en los próximos meses, la marcha de la inflación, la valoración de los mercados y hasta dónde llega el crecimiento de la deuda pública para hacer frente a los estragos de la pandemia. Y el dinero en la Bolsa ha empezado a ponerse nervioso ante este panorama hasta final de año.

En este septiembre se han conocido caídas importantes dictadas desde las Bolsas estadounidenses y en los últimos días se empalman las sesiones a la baja. El tecnológico Nasdaq lleva en el mes una caída del 9%, mientras el Ibex 35 se deja más del 5% y el EuroStoxx 50 pierde el 4,5%. ¿Qué piensan los expertos sobre lo que puede pasar con estas incertidumbres que pesan sobre el mercado? ¿Cómo condicionarán el futuro de las Bolsas? El responsable de estrategia de inversión de la gestora Martin Currie (grupo Franklin Templeton), Kim Catechis, es claro en su respuesta: “El panorama es feo, muy feo”. Y, por supuesto, la Covid-19 lidera el peligro para el mundo del dinero.

La pandemia de nuevo descontrolada

Catechis cree que los inversores no se han dado cuenta de que la pandemia está descontrolada en el mundo. Además, se queja de que a diferencia de los bancos centrales que muestran una enorme cooperación, los Gobiernos van cada uno por su cuenta, con la excepción de la Eurozona. Esta situación traerá una fuerte volatilidad a las Bolsas que solo desaparecerá cuando llegue una vacuna efectiva contra el virus. Pero también matiza el optimismo sobre la vacuna: “cuando se descubra, para que llegue a toda la población se tardaría unos 18 meses. Lo ideal es que no haya un solo proveedor del remedio sino 4 ó 5 disponibles que acorten este periodo. Eso sí, como la Bolsa adelanta acontecimientos, cuando se presente una vacuna efectiva el rally será muy pronunciado”, explica.

Esta segunda ola de la Covid-19 es para Félix López, socio director de atl Capital, la mayor incertidumbre para las Bolsas, con un crecimiento exponencial en las curvas de contagio. “El confinamiento es la única solución efectiva hasta que aparezca una vacuna. Ahora sabemos las consecuencias y se han puesto en marcha políticas monetarias y fiscales que suavizarán el impacto que conocimos en marzo”, indica. Y explica que, a la hora de invertir, la Bolsa es menos cara que, por ejemplo, la renta fija.

La segunda ola de la Covid-19 es menos dura que en marzo pero el contagio se dispara

Patrik Lang, director de estrategia de renta variable global de Julius Baer se atreve a cuantificar el castigo que la Covid-19 puede representar sobre el S&P 500 (ha caído el 7% en septiembre): “no vemos mucho más del 10% a la baja de los niveles actuales en el S&P 500 y no esperamos una caída sostenida por debajo de los 3.100 puntos. El mercado debería tocar fondo en octubre”. Y esta visión la basa en las medidas (pruebas, rastreo, cierre de locales, mascarillas) que son más eficientes, en que los casos mortales no han aumentado de forma significativa en Europa y en que las nuevas infecciones se deben principalmente a actividades sociales más que económicas, lo que cuestiona la necesidad de cierres empresariales”, concluye.

Hacia un Brexit duro y sin acuerdo

El índice FTSE 100 del Reino Unido ha bajado más del 20%, mientras que el índice Euro Stoxx 600 ha caído un poco más del 11% en lo que va de año en libras esterlinas y euros, respectivamente. Si comparamos los dos en euros, al Reino Unido le va aún peor debido a la debilidad de la libra en relación con el euro, mientras que la fecha límite del 31 de diciembre de 2020 para acordar los términos de su futura relación se acerca rápidamente.

Mobeen Tahir, director asociado de Wisdom Tree, explica que aunque la pandemia está causando más daño económico a Reino Unido que a Europa, el factor Brexit no puede ignorarse. La Unión Europea (UE) representa el 43% de todas las exportaciones del Reino Unido y el 51% de todas las importaciones del Reino Unido. La participación del Reino Unido en el comercio de la UE no es insignificante, ya que el Reino Unido representa el 14,9% de todas las exportaciones de la UE y el 10% de todas las importaciones de la UE. La ruptura sin un acuerdo comercial propicio pondrá las exportaciones del Reino Unido en una desventaja competitiva y le afectará mucho más que a la UE.

Las presidenciales de EE UU van a ser, junto al virus, un gran foco de incertidumbre

“La política arriesgada y el engaño han sido características típicas de cada etapa de las negociaciones del Brexit y un acuerdo de último momento sigue siendo bastante posible. Cualquier acuerdo que se concrete en el último minuto probablemente tenga un alcance bastante estrecho, y se centrará principalmente en evitar aranceles y cuotas en la fabricación. Eso equivaldría a un Brexit bastante duro”, explica Paul O’Connor, responsable de multiactivos de Janus Henderson, que considera que la caída vivida en la libra esterlina es solo un comienzo.

Otra victoria de Trump, ¿mejor para las Bolsas?

Los analistas consultados coinciden en que una victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos del próximo 3 de noviembre favorecería a las Bolsas por sus políticas proempresa, que se concretan en menos impuestos. Aun así, también consideran que será Joe Biden el vencedor de estas elecciones. También apuntan a estas elecciones como el factor de más volatilidad para las Bolsas después de la marcha de la Covid-19. De esta visión general discrepa Kim Catechis ya que las encuestas dicen que los votantes republicanos irán en masa a las urnas, mientras los demócratas optarán en mayor medida por el voto por correo. “Ello provocará una sombra de dudas sobre estas elecciones con su reflejo en los mercados ya que el recuento total podría finalizar a mediados de diciembre”, añade el responsable de estrategia de inversión de la gestora Martin Currie (grupo Franklin Templeton).

El equipo de la gestora Natixis IM Iberia apuesta de manera mayoritaria por una victoria del candidato demócrata Joe Biden que, aunque puede ser favorable para la economía y el comercio mundial, no lo será tanto para las Bolsas, al contrario de lo que ocurriría con una eventual reelección de Trump, dado el carácter proempresarial y de reducción de impuestos que caracteriza a la Administración republicana.

Didier Saint-Georges, miembro del comité estratégico de inversión de la gestora Carmignac, apunta que el mayor problema podría ser la incertidumbre en torno al proceso electoral, con un clima interno muy tenso en los debates, y un resultado posiblemente igualado que abra las puertas a desafíos feroces. “Los aumentos de impuestos proyectados podrían moderarse y, a la inversa, el gasto en infraestructura sería una medida keynesiana típica. El compromiso de Biden con las energías renovables preocupa al sector energético tradicional, mientras que el enfoque de apoyo a la población favorecería a los sectores de consumo”. Y añade: “La posición frente a China ciertamente se mantendría muy firme, aunque más pacífica, pero el cambio más notable podría ocurrir frente a Europa, hacia una relación menos amenazante y más cooperativa”, afirma Saint-Georges.

Por último, Mona Mahajan, estratega de inversión en Estados Unidos de Allianz Global Investors explica que “el presidente Trump y el exvicepresidente Biden tienen puntos de vista notablemente diferentes sobre el impuesto de sociedades, la energía y el comercio entre Estados Unidos y China, que pueden tener un impacto sustancial en los mercados y en las carteras de los inversores”. Y añade: “la tecnología emergente (incluida la 5G, la inteligencia artificial y la ciberseguridad), las infraestructuras y la energía limpia pueden tener unas perspectivas sólidas después de las elecciones”.

El faro del Nasdaq, ¿burbuja tecnológica?

A medio plazo quedan otras incógnitas, sobre todo la relativa a cómo se financiarán los elevados déficits públicos que dejará en herencia la ingente emisión de deuda con la que se está dando respuesta a la pandemia. Pero en el horizonte cercano inquieta la valoración de unas Bolsas con muy distinta evolución, en las que los índices tecnológicos despuntan sin apenas pausa y donde cada vez es mayor la polarización entre los sectores ganadores y perdedores de la crisis: compañías disruptivas y vinculadas a la salud frente a la vieja economía.
Patrik Lang del banco Julius Baer descarta que el rally de los valores tecnológicos entrañe una burbuja tecnológica. “En Europa y EEUU, el sector cotiza con una prima del 30% respecto al mercado en general. Esto está en línea con el promedio de los últimos 20 años y se debe al fuerte crecimiento de las ganancias del sector, de alrededor del 20%.” Además, “el factor decisivo actual es si las empresas podrán mantener su fuerte crecimiento de beneficios y suponemos que este será el caso en los próximos años y que, por tanto, las valoraciones serán sostenibles”, concluye.

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