Tras el fallo del Supremo

Las plataformas de ‘delivery’ trabajan en planes para afrontar un cambio normativo

Si el Gobierno sigue lo marcado por el fallo del tribunal se acelerará la consolidación del sector y habrá impacto en tarifas, productos y modelo de negocio, según fuentes de la industria

Un repartidor de Glovo en Madrid.
Un repartidor de Glovo en Madrid.

La sentencia del Tribunal Supremo conocida este miércoles que establece que existe una “relación laboral” entre Glovo y los riders pone los mimbres para que la regulación que prepara el Gobierno complique un modelo basado en una relación de trabajadores autónomos, como reclaman las plataformas de reparto de comida a domicilio. Glovo, Deliveoo, Uber Eats y Stuart tienen claro que este fallo va a tener un gran peso, pero confían en que haya todavía un proceso negociado entre todas las partes.

“Respetamos cualquier resolución judicial. Esta decisión del Supremo demuestra un hecho que venimos pidiendo desde hace años. España necesita una regulación para el trabajo a demanda. Emplazamos al Gobierno y miembros del diálogo social a encontrar una solución que comprenda las nuevas dinámicas laborales”, dicen desde Stuart.

Preguntada sobre si estas plataformas serán viables económicamente si se ven obligadas a incorporar a los riders como trabajadores propios, la firma explica que no plantean este asunto como una cuestión de viabilidad. “La flota de repartidores que colabora con nosotros no son autónomos por una cuestión de viabilidad sino por una cuestión de modelo: entendemos el reparto de última milla como un servicio a demanda que permite una mayor flexibilidad a nuestros colaboradores y libertad para compaginar su trabajo en la plataforma con otras actividades”. También remarcan que este modelo “es una puerta al mercado laboral para mucha gente”.

Una fuente próxima a otra plataforma asegura a CincoDías que las empresas tienen ya un plan B. “Llevan tiempo preparándose para hacer cambios suficientes en sus modelos de negocio para adaptarse al nuevo escenario si es que se produce”.

Los cambios, dice, tienen que ver con tarifas, tipología de productos que entregarán (“apostarán por los que tengan un tique medio mayor para reducir el impacto del coste del servicio”) y diversificación de su modelo de negocio. Por ejemplo, Glovo ya ha empezado a tener dark kitchen [restaurantes fantasmas] integradas verticalmente para que el coste del servicio sea una parte más pequeña del coste total”.

El sobrecoste que podría suponer para estas compañías incorporar a los riders a sus plantillas estaría “en torno al 10% sobre el coste del delivery, que es una parte del coste de estas compañías cada vez menor a medida que se diversifican”, añade la misma fuente, que cree que el impacto de un cambio normativo en la línea apuntada en estas plataformas “será importante, pero no catastrofista, de ahí que no estén perdiendo la confianza de los inversores. Lo que sí acelerará será el proceso de consolidación del sector. En menos de 12 meses habrá una operación corporativa”, dice, mientras recuerda que cada vez suena más el nombre de Alibaba como empresa compradora para plantar cara a Amazon.

Otra fuente relacionada con esta industria cuenta, sin embargo, que si llega ese cambio normativo en línea con el fallo del Supremo “el sector será muy diferente al que es hoy. Habrá mucha menos demanda y muchas menos ciudades operativas y las plataformas no podrán dar servicio a tantos restaurantes como hacen hoy, lo que provocará una consecuencia directa: el cierre de muchos de estos locales que hoy están sobreviviendo por el delivery”.

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