La salida del fundador de Nikola pone los focos sobre sus socios

La ' joint venture' con General Motors, anunciada hace poco, le da un sello de legitimidad

Trevor Milton, fundador de Nikola.
Trevor Milton, fundador de Nikola. reuters

Trevor Milton ha dimitido de la presidencia ejecutiva del autodenominado fabricante de vehículos de cero emisiones “pre-ingresos” Nikola por las acusaciones de fraude del hedge fund Hindenburg Research. Tras salir estas a la luz, los inversores han hecho caer casi a la mitad a la empresa en Bolsa. Demostrar que Nikola vale los 9.000 millones de dólares que le quedan de valor recae ahora en socios como General Motors y CNH Industrial, así como en el nuevo presidente, Steve Girsky.

Milton es propenso a exagerar lo que puede lograr su startup. Elon Musk ha hecho lo mismo en Tesla, estableciendo objetivos que no suele cumplir. Musk, sin embargo, ha construido una empresa de más de 400.000 millones que cambió la percepción de los coches eléctricos, produce vehículos reales y reporta beneficios. Es el ejemplo positivo para las grandes ambiciones de Milton. Pero Hindenburg dice que Nikola hace pasar por propia tecnología ajena, o simplemente fanfarronea. Esto recuerda más a otra T: Theranos, la empresa de análisis de sangre cuyo ascenso y caída terminó en acusaciones de fraude y pérdidas financieras.

La joint venture de GM con Nikola, anunciada hace poco, le da un sello de legitimidad. También confirma que el progreso de Nikola en la propulsión es limitado. GM proveerá los sistemas de combustible eléctrico de los coches de su socio. CNH y Bosch invirtieron en ella en 2019 y también acordaron ser fabricantes. El futuro de Nikola y la reputación de esas compañías están ahora ligados a si han mirado suficientemente bien bajo el capó.

Girsky vicepresidió GM varios años después de una carrera como analista del sector en Wall Street. Su credibilidad también está en juego. Es el socio director de VectoIQ, cuya SPAC (empresa cheque en blanco) compró Nikola para sacarla a Bolsa en junio. Eso debería haber implicado una due diligence más exhaustiva que la que les tocaba a Bosch, CNH o GM. Girsky tiene cierto margen de maniobra. El precio sigue siendo más del doble que el de la SPAC antes de fusionarse con Nikola. Ahora él y sus socios tienen que mostrar que lo que queda está justificado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías