Energía

La petrolera estatal de Libia levanta el estado de fuerza mayor en campos y puertos “seguros”

Acuerdo para el reinicio de la producción en los campos petroleros del país

Tropas leales al Gobierno libio reconocido internacionalmente patrullan en el área de Zamzam, cerca de Abu Qareen, en Libia, esta semana.
Tropas leales al Gobierno libio reconocido internacionalmente patrullan en el área de Zamzam, cerca de Abu Qareen, en Libia, esta semana.

La Compañía Nacional del Petróleo (NOC, por sus siglas en inglés) de Libia ha levantado este sábado el estado de fuerza mayor en algunos de sus campos petroleros y puertos que considera "seguros", según ha anunciado en un comunicado.

El anuncio de la NOC se produce después de que el general Jalifa Haftar, alineado con las autoridades asentadas en el este del país, anunciara un acuerdo para el reinicio de la producción en los campos petroleros del país, bloqueados desde enero por milicias que le son leales.

Según la compañía, se han proporcionado instrucciones a las instalaciones "seguras" para que reanuden la producción y la exportación de petróleo. Por el contrario, el estado de fuerza mayor aún está vigente en instalaciones en las que aún permanecen "grupos armados", según el texto.

"Nuestra principal preocupación es iniciar la producción y las exportaciones, teniendo en cuenta la seguridad de los trabajadores y las operaciones", ha señalado el presidente de la NOC, Mustafá Sanalla, al tiempo que ha aludido a "prevenir cualquier intento de politizar el sector petrolero" libio.

El bloqueo, que provocó el cierre de campos petroleros y terminales, ha causado importantes daños económicos al país, que tiene en la exportación de petróleo su principal fuente de ingresos.

El anuncio de Haftar llegó dos días después de que el primer ministro del Gobierno de unidad, Fayez Serraj, expresara su voluntad de dimitir y traspasar los poderes a un nuevo organismo ejecutivo a finales de octubre, como máximo, en medio de los esfuerzos para alcanzar una solución política al conflicto.

Serraj está al frente del Gobierno libio reconocido por la comunidad internacional y en las últimas semanas ha sido objeto de una creciente presión debido a las protestas contra la corrupción y la falta de servicios básicos que se han registrado en la capital, Trípoli.

Con ayuda de Turquía, el primer ministro, cuyo Gobierno controla solo algunas partes del oeste de Libia, consiguió el pasado junio repeler la ofensiva de Haftar --apoyado por Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Rusia--, para hacerse con Trípoli.

Las autoridades de Trípoli y las del este de Libia deberían pactar una nueva estructura de consejo presidencial que unifique a las dos administraciones enfrentadas y convoque elecciones para intentar poner fin al conflicto en el país africano.

Haftar ha ido cediendo cada vez más espacio político a Aguila Salé --presidente del Parlamento asentado en el este del país--, quien ha propuesto una iniciativa política para unificar las instituciones y actualmente encabeza las conversaciones políticas de las autoridades orientales, según diplomáticos occidentales y árabes.

La duplicidad institucional se retrotrae a las elecciones parlamentarias de 2014, que dividieron las administraciones, sin que las asentadas en el este --anteriormente reconocidas por la comunidad internacional-- y el Gobierno de unidad, surgido de un acuerdo en 2015, consiguieran pactar su unificación desde entonces.

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