Euronext sabe cómo ahorrar dinero cautivando al Gobierno italiano

Se garantiza negociar en exclusiva por Borsa Italiana ofreciendo un 8% en el grupo ampliado a un inversor estatal

Sede de Euronext en París.
Sede de Euronext en París. AFP

El cuadro El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, tiene un aura tranquila que la convierte en una obra maestra italiana atemporal. El proceso de venta de Borsa Italiana, apodado Proyecto Botticelli, carece de esa elegancia renacentista. Al favorecer abiertamente la oferta de Euronext por la Bolsa de Milán, el Gobierno italiano ha permitido al grupo francés garantizarse una negociación en exclusiva a pesar de presentar una oferta aparentemente baja.

Euronext, de 7.000 millones de euros, parece haber vencido a sus grandes rivales, el alemán Deutsche Boerse y el suizo Six, en la carrera por la adquisición de Borsa Italiana, que ha puesto en venta su actual propietario, el London Stock Exchange Group.

El grupo dirigido por Stéphane Bojnah presentó la más baja de tres ofertas cuyo valor oscila entre 3.500 y 4.000 millones de euros (la mayor es la de Six). Pero se garantizó el crucial respaldo del Gobierno italiano al ofrecer una participación del 8% en el grupo ampliado al inversor estatal Cassa Depositi e Prestiti (también estaría en el capital el banco Intesa Sanpaolo), así como asientos en el consejo de administración y la promesa de mantener algunas operaciones clave en Italia.

Cuando London Stock Exchange (LSE) puso Borsa Italiana en venta, el Gobierno del primer ministro Giuseppe Conte vio la oportunidad de recuperar la influencia que perdió cuando la compañía con sede en Londres se hizo cargo de la Bolsa en 2007. El ministro de Finanzas italiano, Roberto Gualtieri, amenazó con usar sus golden powers para bloquear ofertas no deseadas, especialmente de fuera de la zona euro.
Esta intervención de mano dura significaba que LSE no podía simplemente elegir el mejor postor.

Desafiar a Roma eligiendo la oferta de Six podría haber desencadenado una disputa normativa y política que habría ralentizado la venta, que London Stock Exchange debe completar para asegurar la aprobación de la Unión Europea para su adquisición por 27.000 millones de dólares (23.000 millones de euros) del proveedor de datos financieros Refinitiv. Elegir a Deutsche Boerse podría haber planteado otros posibles problemas antimonopolio.

La complicada subasta será incómoda para el consejero delegado de LSE, David Schwimmer, un exbanquero de inversión de Goldman Sachs. La intervención de Roma significa que los accionistas de LSE podrían perder algunos de los beneficios financieros, mientras los inversores de Euronext disfrutan de una ganancia inesperada.

Sin embargo, dejar pasar algo de dinero extra de la venta probablemente valga la pena para completar el acuerdo por Refinitiv, que se espera que produzca un ahorro anual de costes de al menos 350 millones de libras (380 millones de euros). Los posibles compradores de activos italianos políticamente sensibles han aprendido cómo puede ayudarles el Gobierno a bajar el precio. A los futuros vendedores, mientras tanto, les vendría mejor evitar las comparaciones con artistas famosos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías