Boris Johnson es un infractor de la ley autoreconocido

El Gobierno británico viola el derecho internacional al deshonrar un tratado que firmó hace solo siete meses

Boris Johnson es un infractor de la ley autoreconocido

Antes de la pandemia, escribí una serie de artículos punzantes que criticaban a Boris Johnson y su "pandilla" de Cummings, Gove y Rabb. Esta “banda de los cuatro”, establecidos como un grupo atípico, es un caso aparte entre las fuerzas conservadoras, que avergüenzan a otros conservadores buenos y decentes como el ex primer ministro John Major o el estadista recientemente retirado Ken Clarke.

Al observar las acciones del Gobierno británico la semana pasada y tras la primera votación, efectuada hoy, de la ley con la que Johnson pretende incumplir el Acuerdo de Retirada de la UE, concluyo que mis esfuerzos por describir a estos nuevos políticos, abiertamente mentirosos, abusadores de la confianza de la gente, violadores de tratados internacionales, destructores del estado de derecho, no han sido lo suficientemente contundentes.

Estos tipos están destruyendo implacablemente la reputación del Reino Unido, violando el derecho internacional al deshonrar un tratado que ellos mismos firmaron hace solo siete meses. Un tratado por el que luego hicieron campaña para ser reelegidos, ¿recuerdan el “Get Brexit Done”? Tras ganar el poder, ahora están intentando renegar de lo firmado.

El Reino Unido se ha convertido en un “Estado canalla” (rouge state) con Boris Johnson y Dominic Cummings, la auténtica Pérfida Albion (la Inglaterra mentirosa). Se aproxima a China (Hong Kong) y a Rusia (Ucrania), Estados que ignoran abiertamente el derecho internacional.

Habiendo acordado una frontera aduanera en el mar de Irlanda, ahora desean imponer una en la isla de Irlanda. La violencia bien podría ser la respuesta a esta nueva situación.

La UE se quejó amargamente la semana pasada y pidió consejo legal. Este asesoramiento estipuló que el intento del Reino Unido de anular elementos del Protocolo con Irlanda del Norte es una "clara violación" del Acuerdo de Retirada y permitiría a la Comisión Europea emprender acciones legales por varios motivos. Las opiniones de los juristas consulados remarcan que el Acuerdo de Retirada fue ratificado tanto por la UE como por el Reino Unido y entró en vigor el 1 de febrero. “Desde entonces, ninguna parte puede cambiarlo, aclararlo, enmendarlo, interpretarlo o derogarlo unilateralmente”.

El Protocolo "forma parte integral del Acuerdo de Retirada ... Si se adopta como se propone, este proyecto de ley (la nueva ley de Johnson) será una clara violación de las disposiciones sustantivas del Protocolo ..."

Simplemente proponerlo significa que el Reino Unido infringe el requisito de buena fe del artículo 5 del tratado porque este proyecto de ley pone en peligro la consecución de los objetivos del acuerdo.

Si la UE emprende acciones legales, el TJCE podría imponer el pago de una suma global como multa al Reino Unido, si Londres no cumple con alguna decisión del acuerdo. La UE debe ponerse seria. No se puede permitir que esta ley se apruebe.

Finalmente, Boris le da mucha importancia a su amistad con Trump. Se jacta del nuevo acuerdo comercial que pronto tendrá con Estados Unidos. No parece darse cuenta que es el Congreso de Estados Unidos quien firma tratados internacionales. Treinta y tres millones de estadounidenses se identifican como estadounidenses-irlandeses. El propio país es co-garante del Acuerdo del Viernes Santo. Los representantes con apellidos irlandeses controlan la respuesta de Estados Unidos al mal acto del Reino Unido.

Su respuesta es firme. Si socava el Acuerdo del Viernes Santo, puede olvidarse de cualquier acuerdo comercial.

La red se cierra en torno a Johnson. Y cuanto antes, mejor.

Gavin Bonnar es abogado y empresario irlandés, especializado en derecho internacional