Tribunales

Orcel y Botín acuden a la vista previa por la demanda del exbanquero sin visos de pacto

El acto estaba programado para el 13 de abril, el Covid la retrasó

Santander mantiene que el ejecutivo exigió aún más dinero durante el proceso

Andrea Orcel, Ana Botín y José Antonio Álvarez
Andrea Orcel, Ana Botín y José Antonio Álvarez

Comienzan las citas judiciales vinculadas al sector financiero interrumpidas por causa de la pandemia. El juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid celebrará el próximo lunes, 14 de septiembre, la vista previa al juicio entre Banco Santander y Andrea Orcel, el banquero italiano que estuvo a punto de convertirse en el número dos del grupo que preside Ana Botín.

Inicialmente este acto judicial estaba programado para el pasado 13 de abril, pero la crisis sanitaria del coronavirus obligó al magistrado a posponer hasta el inicio del nuevo curso judicial esta vista, que se celebra tras la demanda presentada por Orcel contra la entidad española por su fichaje frustrado.

Las diferencias entre el banquero italiano y el banco español se iniciaron a principios de 2019, cuando el grupo financiero español decidió finalmente no fichar al que fuera consejero delegado de UBS. Fue entonces cunando Orcel optó por demandar a Santander, al que reclamaba inicialmente su incorporación al cargo para el que fue solicitado su fichaje, consejero delegado, o una indemnización de 112 millones de euros, cantidad que sigue pidiendo.

Orcel defiende que fue contratado para ser el número dos de Santander, cargo que fue anunciado públicamente en septiembre de 2018, unos meses antes de lo que previsiblemente iba a ser su incorporación. Y por esta razón abandonó su puesto de alta dirección en UBS.

A pesar de que la entidad ha asegurado siempre que trató de llegar a un acuerdo con él tras renunciar a su fichaje como número dos de Botín en la entidad, la situación entre ambos se distanció, lo que ha dado lugar a un periplo judicial. Orcel mantiene que el banco no solo no cumplió el contrato, sino que ha puesto fin a su destacada carrera financiera.

Pese al tiempo transcurrido, ninguna de las dos partes ha logrado convencer a la otra para llegar a un acuerdo extrajudicial en todo este tiempo.

De hecho, y según aseguran algunas fuentes conocedoras de este caso, las posturas entre ambos banqueros se han enconado aún más a raíz de las grabaciones realizadas por Orcel de conversaciones telefónicas privadas con Ana Botín, y que han sido hechas públicas.

Por ello, todo indica que la vista previa que se celebrará el próximo lunes no logrará poner de acuerdo a sus respectivos abogados para evitar ir a juicio.

De esta forma, el magistrado dará a conocer la fecha del juicio para resolver este caso, en el que los abogados de Orcel tendrían previsto pedir el testimonio de un gran número de directivos de Banco Santander.

Orcel acusa a Santander de incumplir un contrato que el banco ni siquiera reconoce, pues estaba condicionado a varios requisitos que posteriormente no se cumplieron; además, la entidad asegura que el banquero grabó sin consentimiento conversaciones privadas.

Santander frustró la contratación del banquero, tras constatar que tendría que asumir los compromisos de pago del salario diferido de Orcel de siete años, un precio “inaceptable” en palabras de Botín.

El banco aclaró que cuando anunció el fichaje no era posible anticipar el coste final exacto para el grupo, sin embargo Orcel sostiene que Santander incumplió un preacuerdo en el que se le ofrecía una prima de fichaje de 17 millones y un sueldo similar al del actual consejero delegado, unos 10 millones al año.

Santander, sin embargo, destaca en su defensa que dicha oferta “nunca se materializó y no es el contrato que exige la ley”.

El banco español mantiene que Andrea Orcel no sólo no rebajó el coste de su nombramiento, sino que pidió más dinero a Santander durante el proceso de contratación.

Compensación del 'bonus' de UBS

Oferta de 35 millones. Para compensar el bonus pendiente del banquero de inversión italiano en su anterior puesto como ejecutivo de UBS, Santander estaba dispuesto a entregarle acciones de la propia entidad por un máximo de 35 millones, si bien la idea era que esta cuantía se redujera tras negociar con el banco suizo.

Carta a UBS. El banquero, aludía Santander en su escrito de alegaciones, nunca tuvo intención de que UBS asumiera parte de sus incentivos y aunque pidió a la entidad española ayuda para redactar una carta para UBS instando al banco suizo a asumir el 50% de la retribución diferida, no consta que ésta se enviara. Santander asegura que Orcel aumentó sus pretensiones al reclamar otra compensación una supuesta pérdida por su salida de UBS al no percibir dividendos por 3 millones.

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