Vehículo Tesla en una estación de carga de la compañía.
Vehículo Tesla en una estación de carga de la compañía.

Tesla sabe cuándo hackeas sus coches para no pagar por las mejoras técnicas

El usuario podría perder la garantía de asistencia.

Que un coche pueda mejorar sus prestaciones a través de actualizaciones de software y que, de serie, venga con muchas de ellas desactivadas hasta que decidimos pasar por caja para comprarlas tiene un inconveniente para la marca, y es que los amigos de soluciones no oficiales tomen el atajo de intentar simular esas funciones para tenerlas activas y disfrutar de ellas a un menor coste. Al fin y al cabo estamos hablando de software y cualquier programa, por complejo que sea, puede ser asaltado.

Y eso es lo que está ocurriendo en algunos casos de propietarios de vehículos Tesla, que en vez de pagar por una función oficial ue no tienen disponible, prefieren acudir a especialistas en instalar hacks que afirman son indetectables con los que se saltan esas protecciones. Pero el problema que les ha surgido es que los de Elon Musk saben cuándo están toqueteando en sus vehículos.

La garantía podría perderse

Ha sido uno de estos usuarios el que ha dado la voz de alarma a la comunidad, en un intento por prevenir a todos esos propietarios que, como él, han recurrido a esos hacks para abrir funciones que mejoran el rendimiento de sus coches. En una publicación en Reddit, ha mostrado el mensaje que visualiza su Model 3 en pantalla y que le viene a avisar de que ha sido detectada "una modificación incompatible".

Mensaje de alerta en un Model 3 tras detectar un hackeo.
Mensaje de alerta en un Model 3 tras detectar un hackeo.

Este mensaje apareció tras aplicarse una actualización inalámbrica del sistema operativo de un Tesla Model 3, que fue capaz de localizar esos módulo del software que no son los oficiales y que se corresponden con packs de pago por los que el propietario no había desembolsado cantidad de dinero alguna. Y es que como ocurre en todos los órdenes del mundo digital, existen formas de saltarse la protección de un programa para modificarlo y hacer que funcione de una manera distinta a como pretendía el fabricante. 

Concretamente, este usuario tenía instalado (entre otros) sin pagar a Tesla, un módulo que imprimía más potencia a su coche. Concretamente uno de la empresa Ingenext, que ofrece una mayor velocidad al coche, lo que le permite alcanzar los 100km/h. mucho más rápido que un modelo idéntico sin el pack "Acceleration Boost", que es el equivalente, y oficial de la compañía, que comercializan los de Elon Musk a un precio de unos 2.000 dólares (1.700 euros).

Precisamente el fundador de Ingenext, Guillaume Andre, que desarrolla estos módulos que no son los oficiales de Tesla y que afirman son "indetectables", declaró que "temía que Tesla pudiera usar la detección de piezas del mercado de accesorios para justificar el bloqueo de vehículos para que no utilicen la red Supercharger y convertir a los clientes en 'prisioneros del sistema Tesla'". Incluso impedir que puedan beneficiarse de la garantía del fabricante. La guerra sigue abierta, como a lo largo de la historia de la informática: una empresa quiere proteger su producto de manos ajenas mientras otros, buscando negocio, comercializan componentes y software compatible. El juego del "gato y el ratón".

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