¿Volveremos al mundo pre-Covid o habrá cambio estructural?

Los viajes de trabajo probablemente no se recuperen, pero sí los de ocio, puesto que la crisis está creando demanda emocional en los usuarios

Playa de Cofete, en el municipio de Pájara, en la isla de Fuerteventura.
Playa de Cofete, en el municipio de Pájara, en la isla de Fuerteventura. EFE

Las medidas de confinamiento impuestas por la pandemia de Covid-19 han afectado a nuestra forma de trabajar, además de haber producido cambios en cuanto a consumo y patrones de gasto, especialmente en las industrias de ocio y entretenimiento.

De hecho, el gasto discrecional en las actividades del vibrante mundo fuera de casa, incluyendo viajes, eventos en vivo, parques de atracciones, salas de cine y restaurantes, ha llegado a caer casi a cero, para beneficio del entretenimiento doméstico. Esta tendencia se ha visto reflejado en las acciones de empresas relacionadas con consumo en casa, que han llegado a superar a las de fuera de casa y al mercado en un 69% y un 46% respectivamente este año.

Ahora bien, ¿volveremos al mundo pre-Covid-19 o estamos ante un cambio estructural del comportamiento? Las respuestas son sí y no.

Por un lado, la crisis Covid-19 es catalizador de una tendencia ya establecida mucho antes en cuanto a consumo de contenido digital bajo demanda e interactivo, un cambio de medios tradicionales a transmisión en línea. Efectivamente, el consumo de medios digital bajo demanda proporciona mayor valor frente a la televisión convencional. Además, los videojuegos suponen una experiencia de entretenimiento verdaderamente inmersiva e interactiva difícil de rivalizar.

De manera que la audiencia de las plataformas de streaming se ha multiplicado y su cuota aumentado un 24% en un año. Netflix ya sumó millones de nuevos miembros netos en el primer trimestre, consolidando su liderazgo a pesar de la proliferación de competidores. Además, durante el confinamiento, según Nielsen, ha aumentado la actividad de videojuegos en línea cerca de un 30%. La plataforma Steam, de juegos para PC, ha alcanzado un récord de 20,4 millones de jugadores simultáneos, un 16% más en un año, y la de videojuegos en línea Twitch sumado por primera vez 3.000 millones de horas de contenido. El gasto en esta industria creció un 60% entre abril y mayo.

Por su parte, la pandemia supone una interrupción para las actividades de entretenimiento y ocio fuera de casa, como viajes, conciertos, eventos deportivos y restaurantes, aunque no necesariamente un cambio estructural de demanda. Se esperaba que el gasto mundial en viajes de ocio creciera un 5% anual los próximos años, impulsado por una fuerte y sostenida demanda de la generación milenial. Sin embargo, la pandemia ha paralizado la industria de viajes, con miles de vuelos cancelados, planes de vacaciones pospuestos e incertidumbre para millones de personas empleadas en la industria, incluyendo hostelería. Pero creemos que esta crisis crea demanda emocional, que se va a materializar cuando los consumidores se sientan suficientemente seguros para estar entre multitudes en la medida en que la asequibilidad de precios no se vea afectada.

De hecho, los consumidores han seguido participando en muchas de sus actividades favoritas fuera de casa desde la comodidad de sus salas de estar mediante los canales de redes sociales, incluyendo entrenamiento de alta intensidad crossfit, clases de yoga, cocina, actuaciones musicales en vivo y torneos deportivos.

Aunque es probable que la demanda de viajes permanezca deprimida hasta que se encuentre una vacuna o los consumidores se sientan lo suficientemente seguros para estar en lugares concurridos, la historia de crecimiento estructural de estos sectores es evidente.

Además es importante diferenciar entre viajes empresariales y de ocio. Probablemente los viajes de negocios no alcancen los máximos anteriores, pues las empresas están adoptando herramientas digitales y videoconferencias como forma más rentable y eficiente de hacer negocios. Pero los motivadores subyacentes a los viajes de ocio permanecen intactos: explorar nuevos lugares, culturas y comida, conocer gente nueva, pasar tiempo con la familia y amigos y disponer tiempo para relajarse. De hecho algunas encuestas recientes indican que el 50% de los viajeros chinos espera viajar más tras la pandemia y 53% de los consumidores estadounidenses reanudar sus viajes en otoño. La mayoría de directivos de las empresas asegura que los viajes de ocio se recuperarán gradualmente, aunque los viajes empresariales probablemente acusen un golpe permanente.

La experiencia del Reino Unido tras de la Gran Crisis Financiera Global proporciona un indicativo. Desde 2009, el número de viajes de negocios al extranjero desde Reino Unido cayó un tercio y nunca se recuperaron los niveles previos a la crisis, a diferencia de los de ocio. Al aumento de viajes nacionales le seguirán los internacionales (según una encuesta de Tripadvisor, el 43% de los consumidores ha indicado que ya prevé su próximo viaje internacional). Ahora bien, los consumidores pueden querer empezar por viajes autoguiados, en transporte propio y evitar grupos.

De manera que la demanda existe, aunque el retorno a niveles de actividad anteriores a la pandemia puede llevar tiempo y suceder por fases, con restaurantes y empresas de ocio doméstico recuperándose primero. De hecho, el sector de la restauración da signos de recuperación a medida que reabre a capacidad reducida y da mayor atención a la limpieza y la seguridad, con opciones de recogida y entrega, que facilitan la recuperación de la demanda. Probablemente le sigan los hoteles (los operadores hoteleros sugieren que su industria puede tardar dos o tres años en volver a los niveles de ventas y beneficios de 2019). Las aerolíneas y operadores de cruceros probablemente sean los últimos en recuperarse.

En cualquier caso, estas industrias en su conjunto tienen que adaptarse a las nuevas normas de distanciamiento social y proporcionar elevados estándares de higiene. Pueden aumentar sus costes, pero es necesario para que los consumidores sientan seguridad para salir, viajar y explorar de nuevo.

Yordana Mavrodieva es analista de consumo discrecional de Pictet WM