La UE, “decepcionada y preocupada”, ve “improbable” un acuerdo de Brexit

La séptima ronda de conversaciones apenas avanza, mientras el texto debería estar listo en octubre

El negociador británico para el Brexit, David Frost, con el negociador comunitario, Michel Barnier, en Bruselas este viernes.
El negociador británico para el Brexit, David Frost, con el negociador comunitario, Michel Barnier, en Bruselas este viernes. AFP

El 31 de diciembre terminará el periodo de transición pactado entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido para definir la relación comercial y económica entre Bruselas y Londres tras el Brexit total. En octubre, ha recalcado en varias ocasiones el negociador comunitario, Michel Barnier, el acuerdo debería estar escrito para que su ratificación se firmarse con el tiempo suficiente. Sin embargo, el peso del cronómetro y la cuenta atrás no ha servido para que las dos capitales hayan avanzado en la séptima ronda de conversaciones, celebrada esta semana. "Aquellos que esperaban que las negociaciones avanzaran esta semana se sentirán decepcionados. Yo también estoy francamente decepcionado, preocupado y sorprendido", ha recalcado este viernes Barnier en Bruselas. Si las cosas siguen como hasta ahora, ha reconocido, el acuerdo será "improbable".

Así, ha insistido el francés, las negociaciones no avanzaron significativamente en la última ronda. "Los negociadores británicos no han mostrado ninguna voluntad real de avanzar en temas de fundamental importancia para la Unión Europea, y esto a pesar de la flexibilidad que hemos mostrado en los últimos meses", ha insistido. El propio negociador británico, David Frost, también ha reconocido este viernes que el tiempo "es corto" para ambos bloques.

A falta de acuerdo antes de que se consume el divorcio definitivo, las relaciones entre los antiguos socios no estarán reguladas. El pasado mes de junio el primer ministro británico, Boris Johnson, rechazó definitivamente cualquier posible prórroga.

Los principales escollos siguen siendo le negativa de Londres a aceptar las garantías que pide Bruselas con respecto a la igualdad de condiciones en materia de competencia, el conocido como level playing field o campo de juego nivelado. También sigue siendo un problema el acuerdo pesquero, con la UE reclamando acceso a las aguas británicas a cambio de la apertura comercial y Reino Unido rechazando de plano esta concesión. En lo que afecta a la flota comunitaria, Reino Unido aspira a una "exclusión casi total" de los buques europeos de las aguas británicas, algo inaceptable para la UE.

La UE tampoco ve que haya compromiso británico para evitar rebajar los estándares regulatorios en cuestiones medioambientales, sociales, clima o normas laborales, que en la práctica suponen una competencia para las empresas comunitarias. El político galo entiende que Reino Unido quiera mantener su autonomía regulatoria, pero ha dejado claro en varias ocasiones que no puede ser "a costa de una incertidumbre a largo plazo y de la desventaja para nuestras empresas".

El acuerdo comercial entre ambas capitales es otro de los puntos más calientes del debate. Bruselas acusa a Londres de querer beneficiarse de las ventajas del mercado único sin permanecer dentro de él, mientras que Reino Unido recalca que la Unión le está exigiendo ciertos estándares, cláusulas y obligaciones que no están presentes en los acuerdos comerciales con otros bloques o terceros países extracomunitarios.

También se debate en todas estas rondas otros puntos calientes como la difícil situación de la frontera con Irslanda del Norte. En todos estos meses de negociaciones, la delegación británica ha dejado claro la necesidad de "apuntalar" el futuro de Reino Unido como un país política y económicamente independiente.

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