La banca tiene margen de mejora en su operativa en inversión online

No es de recibo que un inversor en internet esté menos protegido que uno que acude a la sucursal

Las grandes entidades financieras españolas se han transformado en un periodo relativamente corto de tiempo en verdaderos gigantes de la digitalización, tanto en su actividad interna como en su operativa con los usuarios. Este avance ha impulsado a la vez la digitalización de sus clientes. Y lo ha hecho de manera mucho más eficaz que en otros ámbitos de la economía y de la sociedad en general, muy significativamente cuando se compara, por ejemplo, con la Administración y su relación con los ciudadanos, salvo en el caso de la gestión tributaria.

El impulso digital de la banca ha sido recogido, asumido y aprovechado por los clientes, que en poco tiempo han descubierto facilidades en la relación con su entidad impensables hace pocos años, de modo que para muchos de ellos las visitas a las oficinas bancarias se han convertido en esporádicas. La prueba está en que más de la mitad de los españoles ya opera online con sus bancos, un porcentaje que con toda seguridad se ha incrementado de manera exponencial durante estos últimos meses de pandemia.

Ante ese cambio sustancial, que día a día se supera con operaciones más sofisticadas, debe ganar relevancia una supervisión sobre la operativa online también en inversión (compraventa de acciones y otros productos financieros) que asegure un buen hacer de las partes. Por eso son más significativos los resultados de la investigación realizada por la CNMV sobre el cumplimiento de las normas de conducta en cuanto a servicios de inversión. En este caso, y dejando a salvo la venta de fondos, el resultado del examen deja un amplio margen de mejora.

El supervisor, en una revisión horizontal que ha incluido ocho grandes bancos que agrupan la mitad de las operaciones de inversión online cursadas en España, revela que las entidades no avisan como debieran sobre algunos productos que pueden absorber pérdidas (la conocida deuda anticrisis de la banca que puede volatilizarse) y que, en algunos casos, ni siquiera exigen la firma digital antes de enviar la orden. La CNMV también ha detectado que la banca es muy laxa en sus exigencias con la cumplimentación de los test de conveniencia e idoneidad y también que permite realizar los cuestionarios sin límite hasta que salga el resultado deseado, e incluso que en ocasiones se ofrece información errónea al usuario. Todas las entidades examinadas cumplen, en cambio, con la normativa Mifid 2 en cuanto a la venta de fondos de inversión. Es decir, que el buen camino está trazado y el sector ya ha comprobado sobradamente la importancia del riesgo moral. No es de recibo que un inversor en internet esté menos protegido que uno que acude a la sucursal.