Hong Kong tendrá suerte de terminar como Singapur

Incluso ese modelo, autoritario en lo político pero con estado de derecho en lo comercial, parece cada vez más improbable

Un seguidor del diario Apple Daily, de Jimmy Lai, compra un fajo de ellos para apoyar al magnate, este martes en Hong Kong.
Un seguidor del diario Apple Daily, de Jimmy Lai, compra un fajo de ellos para apoyar al magnate, este martes en Hong Kong. REUTERS

Hong Kong tendrá suerte de terminar como Singapur, o incluso como Shanghái. La policía arrestó el lunes al magnate de los medios Jimmy Lai por “complot extranjero”. Mientras, el Gobierno local ha pospuesto las elecciones y está purgando el sistema educativo. Puede que las empresas esperasen un modelo parecido al de Singapur, autoritario en lo político pero con estado de derecho en lo comercial. Eso parece cada vez más improbable.

Tras meses de violentas manifestaciones, seguidas de la pandemia, es comprensible que algunos empresarios aplaudieran la nueva y dura ley de seguridad nacional de Pekín. El crecimiento de la ciudad se contrajo un 9% interanual en cada uno de los dos trimestres de 2020; lo último que querían los negocios minoristas y de turismo era más trastornos.

El arresto de Lai es el signo más claro de que la facción pro-Pekín aplicará estrictamente la controvertida legislación y perseguirá sin reservas a los percibidos como enemigos. La ley da luz verde a arrestos, extradiciones y juicios secretos por delitos vagamente definidos como sedición e incitación al odio al Gobierno. En el resto de China, las autoridades censuran y arrestan a voluntad, pero suelen hacerlo sin disturbios masivos ni agitación económica.

Así que si el modelo de Singapur está fuera de alcance, muchas empresas podrían conformarse con la reprimida estabilidad de Shanghái. Pero incluso eso podría ser mucho. Las divisiones sociales y económicas de Hong Kong son más profundas que las de muchas otras ciudades. La ley de seguridad nacional ya está teniendo ramificaciones comerciales no deseadas: bancos como HSBC y Citi, por ejemplo, deben decidir si cumplen las sanciones promulgadas por Trump, o la ley de seguridad, que dice que son ilegales. Los proveedores de servicios de internet también deben considerar cuidadosamente sus posiciones. La incómoda estructura política de la ciudad, que contiene tanto organismos pseudodemocráticos como autocráticos, se ha mantenido en equilibrio por sus tribunales independientes. Con las detenciones, a Pekín le costará impedir que se infecte la vida comercial.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías