Los dividendos de Aramco están protegidos bajo tres llaves

Los ingresos del trimestre atestiguan su eficiencia

Control de entrada a las instalaciones de Aramco en Yeda (Arabia Saudí).
Control de entrada a las instalaciones de Aramco en Yeda (Arabia Saudí). AP

Aramco ha desplegado sus defensas de dividendos de triple fondo antes de lo esperado. Reparte 18.750 millones de dólares a los inversores este trimestre, a pesar de que las ganancias se redujeron a poco más de un tercio de eso. Esto contrasta con BP y Shell, que redujeron sus payouts. Pero incluso si la demanda cae de nuevo, el gigante tiene múltiples formas de asegurar la recompensa a sus accionistas.

Dado que el precio del Texas se puso brevemente negativo en abril, los ingresos netos de Aramco, de 6.600 millones de dólares en abril-junio, atestiguan su eficiencia. Producir cada barril le costó solo 7,5 dólares, incluidos 4,7 dólares por unidad de gasto de capital. Incluso a un precio medio de solo 23 dólares, Aramco sigue cómodamente en positivo.

Una recuperación gradual de los precios es el primer deseo de la empresa. El oro negro cotiza a 44 dólares, y con la demanda de gasolina y diésel en China casi de vuelta a los niveles precrisis, Goldman Sachs calcula que podría terminar el año en 63. Incluso si el precio sigue bajo, Aramco tiene margen. Con solo 6.100 millones de flujo de caja libre en el trimestre, pedirá prestado en la práctica cerca de 13.000 millones para financiar su payout. Tras la adquisición este año de la petroquímica Sabic, la deuda neta ha saltado a 286.000 millones. Pero eso sigue siendo solo un quinto de la financiación total, frente al 36% de BP. Para alcanzar una proporción similar, Aramco tendría que financiar enteramente con deuda su dividendo anual de 75.000 millones durante tres años seguidos.

Los inversores que compraron el 1,5% de Aramco en 2019 tienen una línea de defensa más. La empresa ha prometido pagarles el dividendo, que cuesta 1.100 millones al año, antes de hacerlo al principal accionista, el Gobierno saudí. El recorte de su contribución provocaría sin duda algún cruce de cables en Riad, pero mantendría intacta la reputación de Aramco en los mercados. No es de extrañar que la acción haya caído solo un 6% este año, frente al 35% de BP. Para los inversores de piel gruesa, es una recompensa adecuada por hacer la vista gorda en cuestiones de derechos humanos o del clima.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías