Hacienda ofrece 5.000 millones a fondo perdido a la FEMP para atar el plan de reinversión de superávits

Los alcaldes se dan el fin de semana para analizar una propuesta que “incrementa económicamente” el planteamiento que mantenía dividida a la junta y votar el lunes

El alcalde de Vigo, Abel Caballero (en el centro) saluda a la ministra de Hacienda, Marí­a Jesús Montero.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero (en el centro) saluda a la ministra de Hacienda, Marí­a Jesús Montero.

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha decidido a última hora retrasar al lunes la junta extraordinaria que iban a celebrar este viernes para votar el controvertido plan negociado con Hacienda para permitirles reinvertir los superávits locales en respuesta al coronavirus tras recibir una oferta mejorada del Gobierno.

Así lo ha avanzado este viernes la FEMP, revelando que en las últimas horas han recibido una “nueva propuesta del Gobierno que incrementa económicamente el último texto conocido”, que mantenía divididos a los alcaldes.

La FEMP ha detallado que, en la nueva oferta, Hacienda ha prometido inyectar a fondo perdido 5.000 millones de euros de los Presupuestos a los ayuntamientos que voluntariamente le traspasen sus remanentes, los cuales les devolvería luego gradualmente en 10 años, con lo que recibirian el 135% de los superávits que acumulan.

La propuesta de partida, negociada entre la cúpula de la FEMP y el departamento que dirige la ministra María Jesús Montero, busca sortear el impedimento legal que pesa sobre los ayuntamientos a la hora de incurrir en déficit, algo que harían si invierten este año parte de su superávit sin aprobar nuevos ingresos por la misma cuantía para el ejercicio.

La fórmula, "imaginativa" en palabras de Montero, ideada pasa porque aquellos ayuntamientos que lo deseen hagan un préstamo a la administración central por la cuantía de los remanentes de años de superávit que mantienen inmovilizados en cuentas bancarias, unos 14.000 millones de euros.

A su vez, Hacienda les ingresaría ese mismo dinero en forma de transferencias de forma gradual durante una década. En un primer momento, el Ministerio facilitaría a los municipios hasta el 35% del monto en dos años, con un máximo de 2.000 millones este año y 3.000 en 2021.

La nueva propuesta del Gobierno supone que esos 5.000 millones iniciales se les entregarían ya a fondo perdido, mientras que el 100% de los remanentes se les irían entregando en 10 años. A fin de lograr el consenso entre los alcaldes, Hacienda ya había mejorado su propuesta inicial ofreciéndose a suspender la regla de gasto local en 2020 y prometiendo a los ayuntamientos parte de los recursos del nuevo fondo europeo. Aunque sin cuantificar el montante.

Gracias a este mecanismo, sería la administración central la que elevase su galopante déficit, evitando que los entes locales incurran en un agujero fiscal que les está vedado por la Ley de Estabilidad Presupuestaria y la propia Constitución Española.

Como contrapartida, eso sí, la inyección de liquidez a los ayuntamientos solo podría dirigirse a determinados campos, que incluyen la mejora de las vías públicas, la construcción de carriles bicis, el reforzamiento de los servicios sociales, la eduación de cero a tres años, la dependencia, el alquiler público o el tratamiento de aguas, por ejemplo.

Los términos del acuerdo habían sido negociados por la cúpula de la FEMP y Hacienda, apostando Caballero por la aprobación de un pacto que este jueves definía como "la mayor concesión que se ha hecho a la FEMP en la historia de la democracia".

El texto, sin embargo, no ha terminado de contentar a los alcaldes del PP -el de Madrid, José Luis Martínez Almeida decía esta semana que es una imposición, no una oferta- pero tampoco siquiera a los socios del PSOE en el Gobierno central, los ediles de Podemos, o los de Cs y los partidos nacionalistas catalanes.

La propia Montero conminó este martes a los alcaldes a votar a favor de un pacto para el que, aseveró, "no hay alternativa" legal posible, habida cuenta las limitaciones de los municipios a incurrir en déficit.

La mejora de última hora en la propuesta que será sometida a votación y el enésimo retraso de la misma dan idea del esfuerzo que hay puesto en lograr el tradicional consenso en el seno de la FEMP, si bien este parece más complicado que nunca.

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