Los jefes de las grandes tecnológicas se enfrentan a una dosis de palabrería y a verdades de las que duelen

Las exigencias podrían oscilar desde cambios de comportamiento hasta, en el peor de los casos, deshacer operaciones

Los jefes de las grandes tecnológicas se enfrentan a una dosis de palabrería y a verdades de las que duelen

A los políticos les encanta arrojar inmundicias sobre Silicon Valley, y a veces consiguen que algo se quede pegado. Los jefes de Apple, Amazon.com, Facebook y Google se sometieron a una batería de preguntas tontas en una vista celebrada en Washington, DC el miércoles, pero también se encontraron con ejemplos esclarecedores de cómo ellos aprovechan su volumen para aplastar a competidores más pequeños. Tim Cook, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Sundar Pichai deberían hacer un poco de examen de conciencia.

Obligar a los jefes de las grandes tecnológicas a responder a preguntas sobre su poder en el mercado ante el Subcomité Antimonopolio de la Cámara de Representantes, aunque fuese telemáticamente, tenía todos los ingredientes de un gran teatro político. Los republicanos se pasaron la mayor parte del tiempo acusando a Facebook y a Google, que es propiedad de Alphabet, de censurar las opiniones conservadoras. Un congresista quería saber por qué sus correos electrónicos de campaña se atascaban en los filtros de spam de sus padres.

Pero hubo preguntas que incomodaron a los magnates de las tecnológicas. Jerry Nadler, presidente del Comité de Poder Judicial de la Cámara de Representantes, mencionó correos electrónicos en los que Zuckerberg describe cómo el hecho de comprar a nuevos competidores, por ejemplo, la adquisición de Instagram en 2012, es una manera de ganar tiempo para Facebook. En una nota de 2012 publicada por The Verge, el fundador de esta red social decía que "Instagram puede hacernos daño”. A los ejecutivos de Instagram les preocupaba que, si no vendían, Facebook pudiera entrar en "modo destrucción”.

Bezos también se enfrentó a preguntas incómodas sobre la adquisición de Quidsi, que operaba Diapers.com, por parte de Amazon en 2010. Una congresista citó documentos que demostraban que Amazon estaba dispuesta a perder 200 millones de dólares al mes antes de la compra, simplemente vendiendo a precios más bajos que Diapers.com, a la que veía como una amenaza en la categoría de pañales. El comité lleva un año investigando a las grandes tecnológicas y, por lo que se ve, no han estado perdiendo el tiempo.

Los reguladores dieron el visto bueno a estas adquisiciones en su día, pero puede que no vuelvan a hacerlo. Cada una de las cuatro empresas que se presentaron ante el Congreso está siendo investigada por el Comité Federal de Comercio o por el Departamento de Justicia. Las exigencias podrían oscilar desde cambios de comportamiento hasta, en el peor de los casos, deshacer operaciones. Además, hay varios proyectos de ley en el Congreso para reforzar las leyes antimonopolio, y el subcomité publicará un informe sobre las pruebas que ha recopilado.

Hubo momentos en los que los jefes de las tecnológicas parecían sorprendidos por las preguntas a las que se tuvieron que enfrentar el miércoles. Bezos afirmó en un momento dado que no recordaba los detalles de la saga de Diapers.com. Esto indica que a los cuatro les vendría bien refrescar la memoria antes de que comience el siguiente embate contra las tecnológicas.