Belén Garijo, un soplo de inspiración para Merck

La directiva lleva más de 22 años dedicados a la industria farmacéutica, nueve de ellos los ha pasado en la compañía germana

Belén Garijo, un soplo de inspiración para Merck

Si a Belén Garijo le hubiesen dicho cuando encabezaba las protestas estudiantiles por los números clausus de acceso a la facultad de Medicina que iba a llegar a ser la ejecutiva mejor pagada de Alemania y la persona más influyente en el ámbito de la salud, posiblemente no lo habría creído. Hay cosas que nunca cambian, como su presencia en la prensa. Pero, si en 1977 ocupaba las páginas de los periódicos por aquellas protestas, hoy lo hace por motivos muy diferentes, como la recepción, en 2019, del galardón a la directiva del año por la asociación de directivos AED, y sobre todo por su flamante nombramiento como CEO adjunta del Grupo Merk. Tampoco ha cambiado su espíritu inconformista y luchador, que la ha acompañado en el camino. Su lema es nunca recibir un no por respuesta sin pelearlo.

Nacida en Almansa, Albacete, el 31 de julio de 1960, decidió trasladarse a Madrid para estudiar Medicina en la Universidad de Alcalá de Henares. Su paso como residente por el madrileño hospital de La Paz influyó decisivamente no solo en su vocación hacia los pacientes, sino en su manera de abordar cualquier situación compleja. Antes de dar el salto al sector farmacológico fue médico de familia en Sanitas, una experiencia que ayudó a cimentar su dogma de que todo empieza por escuchar y entender, después llega el diagnóstico y, solo entonces, el tratamiento. Tratar síntomas, sin abordar la raíz de los problemas, no va con su carácter.

Abbott España le dio la primera oportunidad como directora médica en 1988, un trabajo que marcaría su futuro profesional. Ocho años más tarde dejó la compañía estadounidense para dirigir la Unidad de Negocio de Oncología de Rhone Poulenc Rorer. En 2000 fue nombrada vicepresidenta del área de oncología a nivel mundial de Aventis, cargo para el que se tuvo que trasladar a Nueva Jersey. Tres años más tarde, regresó a España como directora general de la farmacéutica, puesto desde el que lideró la fusión con Sanofi. Una actuación que le serviría para trasladarse a París como vicepresidenta de operaciones en Europa y miembro del comité de dirección.

Hasta que en 2011 llegó la llamada de Merck. Un año después fue nombrada consejera de BBVA y en 2014, también de L’Oreal. En la compañía germana comenzó como directora de operaciones de su negocio de biofarmacología, para en 2015 llegar a CEO de la división de Healthcare, lo que la convirtió en la primera mujer en liderar una importante compañía biofarmacéutica. Desde entonces también es miembro del consejo ejecutivo y ha sido la primera mujer no alemana en lograrlo en sus más de 300 años de historia. Ambos puestos los compatibilizará con su nuevo cargo de consejera delegada adjunta a nivel mundial.

La compañía

Facturación. Tras alcanzar 16.200 millones de euros, las ventas netas del grupo crecieron en 2019 un 8,9% interanual. Sin embargo, los ingresos descendieron un 60,9%, hasta los 1.300 millones de euros por la ganancia generada por la venta del área Consumer Health en 2018.

España. La compañía tiene una amplia presencia con tres plantas de producción (biotecnológica, farmacéutica y química), Se trata del cuarto mercado europeo del grupo en cuanto a producción, inversión en I+D y volumen de ventas. Más de 1.000 empleados trabajan en el país.

Bajo su liderazgo, el negocio de salud de Merck está volando a nuevas alturas. Sus iniciativas han llevado a expansiones más allá de los mercados europeos tradicionales de la compañía. China, Estados Unidos, Japón y otras regiones en crecimiento en todo el mundo son ahora parte de su negocio. Una tarea a la que, sin duda, ha contribuido su experiencia internacional.

Garijo ha vivido en Chicago, Nueva Jersey, Barcelona, París, Ginebra y ahora en Francfort, lo que le ha dado una visión global y una exposición cultural que es lo que más la ha enriquecido profesionalmente, según ha afirmado en varias ocasiones. Pero a pesar de su larga experiencia internacional, Madrid es la ciudad a la que llama su casa. Mucho tienen que ver sus amigos de la facultad de Medicina, un preciado tesoro, con los que todavía se reúne de vez en cuando, aunque con menos frecuencia de lo que le gustaría, para ponerse al día y recordar viejos tiempos. También su pasión por el Real Madrid. Viva en la ciudad en la que viva, si el equipo madrileño gana la Liga su casa se convierte en una fiesta.

El tiempo libre es un bien escaso y preciado para ella, sobre el que no le gusta poner demasiada presión. Nada de planes muy sofisticados. Cualquier excusa es buena si le permite disfrutar de la gente a la que quiere, su marido, también médico y sus dos hijas, de 29 y 24 años. La menor ha seguido los pasos de sus progenitores y se encuentra en los últimos años de la carrera de Medicina. Entre las grandes aficiones de Garijo destaca la cocina. Excelente anfitriona, le encanta abrir las puertas de su casa y recibir invitados. Una mesa rodeada de familia, –tiene tres hermanos–, y de amigos es su plan perfecto. Y si la fiesta se anima, cualquier canción de Freddie Mercury la levanta de la silla. Para relajarse, disfrutar del mar y navegar, elige desde hace ya muchos años un tranquilo rincón en el Mediterráneo.

Firme defensora de la diversidad y de la necesidad de contar con el talento femenino en condiciones de paridad, en sus propias palabras, es un tema de justicia, de derechos humanos y, sobre todo, de sentido común. Está convencida de que la prosperidad y la sostenibilidad de nuestra sociedad va a depender en gran medida de nuestra capacidad de promover y aprovechar la diversidad como una ventaja competitiva. En este ámbito, admira profundamente el liderazgo de Madeleine Albright, ex Secretaria de Estado de Estados Unidos en la época de Clinton, con la que mantiene una excelente relación.

En ocasiones, las jóvenes profesionales a las que mentoriza le preguntan cómo es posible tener una carrera profesional exigente y una familia al mismo tiempo. Ella reconoce haber tenido esas mismas presiones y dudas al principio de su trayectoria. Por esa experiencia, su respuesta siempre es que depende de cada persona. “Decidas lo que decidas, se tolerante contigo misma, aprende a convivir con la imperfección y no te culpabilices”.

Durante el Covid-19 ha liderado el comité de crisis de Merck, responsable tanto de la salud y la seguridad de los casi 60.000 empleados en 66 países, como de garantizar el suministro de los medicamentos críticos para la vida de los pacientes y de manetener el área de I+D. También, se ha involucrado muy directamente en las iniciativas destinadas a dar una respuesta coordinada desde el sector salud a la crisis planteada por la pandemia, iniciativas impulsadas por organismos como la Fundación Bill y Melinda Gates o por el Word Economic Forum.