Las empresas son la clave para una recuperación sostenible

Europa debe evolucionar hacia un modelo económico basado en nuevos indicadores de progreso que vayan más allá del PIB

Las empresas son la clave para una recuperación sostenible

La crisis del coronavirus ha elevado aún más el debate sobre la necesidad de acelerar la transición hacia un modelo más sostenible. Estamos ante un momento clave, en el que las empresas tenemos que liderar este cambio. ¿Cómo se puede transformar el modelo energético, frenar el cambio climático, promover una producción y un consumo responsable, el empleo de calidad, la igualdad o la inclusión social sin la implicación activa de las empresas?

Las de alimentación y gran consumo somos conscientes de que debemos ser parte activa e imprescindible en este proceso. Así lo venimos haciendo desde hace tiempo, integrando la sostenibilidad en las estrategias de negocio. La seguridad alimentaria y la variedad de alimentos de calidad son exigencias que la industria ya ha superado con nota y que se han puesto de manifiesto en los momentos de mayor incertidumbre de esta crisis, en la que ha dado ejemplo de su papel esencial y su compromiso con los consumidores, manteniendo su oferta, con mínimas roturas de stock.

La situación vivida debe hacernos aún más conscientes de que estamos en un escenario cada vez más global y digital, en un mercado de proximidad que es la Unión Europea. Y solo en el marco de una Europa fuerte, que renueve su visión de progreso, saldremos de esta crisis, que afecta a todos los países, en mayor o menor medida. Para ello, también es necesario crear alianzas entre las Administraciones y las empresas, lo que contribuya a solucionar el problema sanitario y relanzar la economía de una forma más sostenible.

En este contexto, hay que celebrar que Europa haya aprobado un plan de reconstrucción de 750.000 millones de euros, con una dotación de ayudas directas de 390.000 millones. España podría obtener unos 140.000 millones.

Junto a este importante paquete económico hay que resaltar otros dos hitos recientes dentro del Pacto Verde, la hoja de ruta para hacer de Europa el primer continente climáticamente neutro en 2050: las estrategias De la granja a la mesa y de Biodiversidad. En palabras del vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, durante su presentación, “ambas son centrales para el plan de recuperación de la UE. Son cruciales para garantizar nuestra salud, bienestar y crear las inversiones necesarias para restablecer la economía lo antes posible”.

Los retos de la industria alimentaria están marcados por estas dos estrategias y por un consumidor más exigente que también nos pide ser más sostenibles, frenar la contaminación y la pérdida de recursos naturales, terrestres y marinos, sin olvidarnos de mantener la seguridad y el abastecimiento de alimentos y bebidas a precios asequibles. En definitiva, avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles y respetuosos con el entorno.

Muchos de los aspectos que plantean estas estrategias, como la agricultura ecológica, el uso de fitosanitarios, la reducción del uso de químicos, están ampliamente superados por el sistema agroalimentario. Si bien quedan algunos flecos por resolver, especialmente en lo que afecta a la modernización de la socioeconomía rural, las compensaciones al sector agrario o los plazos y la reorientación de la PAC, sin duda se conseguirá un marco beneficioso para todos.

La apuesta por un etiquetado nutricional claro o la comunicación y el marketing responsables, para que el consumidor pueda elegir desde la información veraz, se llevan a cabo voluntariamente desde hace años. Ahora, con la estrategia De la granja a la mesa, hay que valorar positivamente que se avance también en la armonización del etiquetado en Europa y que se promueva que los países terceros con los que se tiene relación comercial se adhieran a los estándares de sostenibilidad de la UE.

El agroalimentario es el primer sector manufacturero de la UE con una facturación de un billón de euros, de los cuales más de 100.000 millones se generan en España, donde supone el 2% del PIB. Pero más allá de proveer de productos y servicios, las empresas también tenemos muy claro que debemos contribuir a la prosperidad de la sociedad, convencidos de que el crecimiento, el uso racional de los recursos y el bienestar deben ir unidos.

El periodo que hemos pasado en confinamiento debería hacernos más conscientes de lo que la comunidad científica lleva tiempo advirtiendo. La crisis climática y de biodiversidad son parte del mismo problema y tienen un origen común: el modelo de producción y consumo actual. El sistema económico lineal, basado en un modelo de crecimiento identificado con el usar-consumir-tirar, ha provocado el uso intensivo de recursos naturales y un gran impacto en el medioambiente.

No podemos quedarnos solo con las palabras. Estamos ante la mayor crisis que ha afrontado la Unión Europea desde su creación, que requiere de una reconstrucción económica basada en la sostenibilidad. Ahora más que nunca es necesario evolucionar hacia un modelo con nuevos indicadores de progreso que vayan más allá del PIB. Esta es una responsabilidad de todos. Las empresas ya estamos avanzando para que así sea.

Josep Puxeu Director general de la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) y presidente del grupo de estudio ‘La economía sostenible que necesitamos’ del Consejo Económico y Social Europeo (CESE)