Repsol, el reto de garantizar los servicios básicos

La petrolera, con sus carburantes y plantas renovables, ayuda a proveer electricidad y alimentos a los hogares

Un empleado de una de las estaciones de Repsol.
Un empleado de una de las estaciones de Repsol.

Para Repsol, “el mayor desafío ha sido continuar con la actividad en los momentos más duros del confinamiento; y se ha conseguido, primando el interés social sobre el beneficio económico y sin aplicar, por ahora, ningún ajuste laboral”, indican desde la compañía. Sus centros industriales, comerciales y de operaciones no dejaron de funcionar durante el estado de alarma (del 14 de marzo al 21 de junio) al considerarse servicios esenciales.

De ahí que la petrolera activara “un plan global en todas sus instalaciones para asegurar su normal funcionamiento y minimizar los riesgos de contagio. Las medidas de seguridad y prevención, en permanente cambio según la evolución del Covid, se extremaron”, cuentan. Control de temperatura, equipos de protección, distancia de dos metros, paneles entre trabajadores en las salas de control y mayor higiene y desinfección son algunas de ellas.

La compañía reconvierte sus plantas químicas para producir material sanitario

En sus estaciones (3.400) se impulsó el autoservicio, la atención telefónica en más de 1.000 y las entregas a domicilio, en alianza con Deliveroo, en unas 20 ciudades. Y en el reparto de las bombonas de butano se promovieron los pedidos online.

Entre las acciones sociales, la empresa repartió unos 700.000 cafés con bollo a transportistas, sanitarios y al personal de los servicios de emergencias y Fuerzas Armadas, y regaló a los clientes, por compras superiores a 20 euros, un paquete con mascarillas.

Además, adaptó el centro Repsol Technology Lab (Móstoles), que produce gasolinas y lubricantes para el equipo de MotoGP, para la fabricación de gel (47.000 litros), donado a hospitales; cedió equipos al hospital La Paz que hacen unos 500 test diarios; donó 37 toneladas del material producido en sus plantas de Tarragona, Puertollano y Sines (Portugal) para fabricar batas, gorros, pantallas..., y a través de su fundación, y el apoyo de sus empleados, sumó 180.000 euros al Plan Cruz Roja Responde.

Su vuelta a la nueva normalidad comenzó en mayo, con la reapertura unas 1.500 tiendas de proximidad en las estaciones de servicio; el regreso paulatino de la plantilla en remoto (7.000), pero con la coexistencia del teletrabajo, y la recuperación de los tres turnos de ocho horas –en la cuarentena se redujo a dos de doce– en sus complejos industriales. Mascarillas, guantes, geles, control de aforo y refuerzo de las tareas de limpieza dominan su plan de desescalada.

“De nuestras instalaciones salieron las gasolinas y gasóleos que ayudaron a los camiones de alimentos a llegar a su destino [...], y nuestros activos de generación de bajas emisiones para garantizar la luz a un millón de clientes”, dicen con orgullo.

Datos relevantes

En marzo, Repsol adoptó un plan de resiliencia para 2020 –en el que no se incluyeron ajustes laborales− para reducir costes y optimizar las inversiones maximizando la caja.

Pese a la crisis, la petrolera mantiene este año la remuneración al accionista de 1 euro bruto por acción. Sostiene también la meta de cero emisiones netas en 2050, en línea con el Acuerdo de París.

El grupo multienergético que preside Antonio Brufau obtuvo entre enero y marzo un resultado neto ajustado de 447 millones, un 27,7% menos, por el derrumbe de los precios del crudo (que llegaron a cotizarse en negativo) y del gas y el desplome de la demanda por la pandemia.

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