Los ultrarricos que piden más impuestos marcan el paso

La campaña ‘Millonarios por la Humanidad’ responde a un nuevo alto ejecutivo más sensible con su entorno

June Diane Raphael, Abigail Disney y Jane Fonda se manifiestan en EE UU por una energía más verde, en una imagen de archivo.
June Diane Raphael, Abigail Disney y Jane Fonda se manifiestan en EE UU por una energía más verde, en una imagen de archivo. Getty Images

Que los Gobiernos les suban los impuestos. Ese es el principal objetivo de Millonarios por la Humanidad, un grupo de multimillonarios –su capital está por encima de los 30 millones de euros– cuyo número alcanza ya casi la centena y que, concienciados de la gravedad de la crisis económica sobrevenida a causa del coronavirus, entienden que pueden y deben aportar más dinero.

“No, no somos los que cuidamos a los enfermos en las salas de cuidados intensivos. No somos los que conducimos las ambulancias que llevarán a los enfermos a los hospitales. Pero tenemos dinero, mucho dinero”, empiezan explicando en una carta publicada en el portal Milionairesforhumanity.com, para reflexionar finalmente: “Hoy, nosotros, los millonarios abajo firmantes, pedimos a nuestros Gobiernos que aumenten los impuestos de gente como nosotros”.

La misiva, publicada el pasado 13 de julio, no solo llamó la atención por su rotundo mensaje, sino que lo hizo además por la relevancia de algunas de las firmas que había detrás. Entre las más destacadas figuran Abigail Disney, sobrina nieta del creador de Mickey Mouse y heredera de todo su imperio; Jerry Greenfield, cofundador de la franquicia de helados Ben & Jerry, una empresa con casi 180.000 empleados en todo el mundo; o Richard Curtis, guionista de películas de éxito como Notting Hill o Love Actually.

“Este tipo de iniciativas responden a un nuevo tipo de directivo más concienciado con su entorno”, explica Oriol Iglesias, profesor de marketing en Esade. “Estamos pasando de un modelo en el que el accionista era lo único importante a otro en el que las compañías deben generar valor de un modo equilibrado”, ahonda Iglesias, que entiende que en las grandes empresas cada vez será más frecuente ver una alta dirección comprometida con su sociedad.

Fruto de esto, conceptos como el de propósito de la compañía, es decir, cuál es su razón de existir más allá de ganar dinero, cobrarán también cada vez más peso. No se trata de palabras vacías. Lo advirtió en 2019, en una carta dirigida a sus directores, Laurence Fink, consejero delegado de Black­Rock, una de las empresas de gestión de activos más importantes del mundo: “La rentabilidad no es de ninguna manera incompatible con el propósito; de hecho, se encuentran estrechamente relacionados”, detalló. “Cuando un hombre como Fink anima a sus inversores a buscar empresas con propósito, eso es que la cosa es en serio”, apunta Iglesias.

Antecedentes

No es la primera vez que los ultrarricos piden pagar más impuestos. Antes incluso de la pandemia, en Estados Unidos personalidades como Morris Pearl, que fue gerente precisamente en BlackRock, promovieron la creación de Millonarios Patrióticos, un club con varios centenares de personas de muy alto poder adquisitivo que se define en su web como un grupo que busca soluciones que promuevan la igualdad en la sociedad. Es el germen más claro de Millonarios por la Humanidad, hasta el punto de que algunos magnates, como Alan S. Davis, productor de papel reciclado, fundador y director general de ASDavis Media Group, una editorial con más de 40 guías de viaje, formaron parte de un colectivo patriótico y repiten ahora.

Europa también tiene algo que decir en este tipo de movimientos. En Francia, en 2011, durante los peores momentos de la anterior crisis económica, algunas de las fortunas más acaudaladas del país, como Liliane Betencourt, propietaria por aquel entonces de L’Oréal, firmaron una tribuna en la web del semanal Nouvel Observateur pidiendo que el peso de la crisis no recayera solo en los más vulnerables. Para ello, pedían abonar ellos mismos un impuesto adicional.

Por ahora, ningún Gobierno ha recogido el guante de forma clara, pero se han producido ya ciertos tanteos. A principios de junio, por ejemplo, un importante banquero comentó a la agencia Reuters que el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, manejaba la posibilidad de elevar las tasas a las rentas más altas. Mucho más claro ha sido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que juzgó a principios de julio como “inevitable” la aprobación de una reforma fiscal que contemplaría, entre otras medidas, una subida del IRPF a las rentas altas y un aumento del impuesto de sociedades.

“Veo difícil que en España pueda producirse un movimiento así. Aquí existe más bien la idea de que el dinero que se da en impuestos se diluye, mientras que con las donaciones se controla mejor dónde va”, reflexiona Pilar Melara, profesora de marketing en la Universidad Pontificia Comillas. Las rentas más altas en España, explica, prefieren evitar llamar a una mayor carga impositiva. Sin embargo, la pandemia ha abierto la puerta a este tipo de iniciativas.

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