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La Bolsa China abre la guerra financiera contra Wall Street

El mercado bursátil del gigante asiático sube el 11% en el año

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Las tensiones en la economía global no solo se libran en el terreno del comercio de bienes. China quiere ocupar un puesto prominente en el mundo financiero y su presidente, Xi Jinping, animaba hace unos días a invertir en la Bolsa del país, que acumula una subida en el año del 11% en su índice Shanghái Composite, solo superada por el tecnológico Nasdaq. La invitación de las autoridades chinas no es baladí ya que, pese a la abundante liquidez en los mercados financieros, los inversores internacionales siguen catalogando a la Bolsa china con el apellido de emergente, aunque en 2030 se espera que el gigante asiático lidere la economía mundial. China duplicó su PIB en los últimos 12 años hasta 2020, con una tasa de crecimiento anual promedio del 7%.

Hoy por hoy, la inversión en China tiene dos dimensiones. El posible atractivo del mercado chino a corto plazo, en plena crisis del Covid-19, y su proyección a medio plazo en el mundo de las acciones, en consonancia con el peso mundial de su economía. Desde el banco de inversión Renta 4 se muestran aun así prudentes ante “esta súbita explosión alcista de la Bolsa china que se ha concentrado en las últimas semanas”. Y echan mano de lo ocurrido hace un lustro: “Muchos recuerdan la espectacular subida del Shanghái Composite en los primeros meses de 2015, también alentada por el Gobierno, que dio pie a una posterior bajada en la segunda mitad de 2015, y en los tres años siguientes, hasta diciembre de 2018”, recuerdan.

A pesar de esta cautela, lo cierto es que la Bolsa china está de moda en las recomendaciones de los expertos. Influye el que muchos mercados como las tecnológicas estadounidenses presenten ya valoraciones muy elevadas. Hay que buscar oportunidades de inversión y China se ofrece como alternativa interesante. Así lo cree la gestora de fondos BlackRock cuyas apuestas para la segunda parte del año se centran en los mercados chinos y europeos. Manuel Gutiérrez-Mellado, responsable de negocio institucional de esta firma para España, explicó recientemente que China ofrece un gran potencial frente a otras opciones tradicionales por la internacionalización y la apertura de sus mercados.

Mobeen Tahir, director de análisis de WisdomTree, considera que “hay buenas razones para la fuerte recuperación en curso de las acciones chinas y, aunque los riesgos acechan en el horizonte, no estamos en territorio de burbujas”. La economía China cayó el 6,8% en el primer trimestre del año, pero las previsiones son más optimistas frente a otros países. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que China concluya el año con un crecimiento del 1%.

Uno de los atractivos que los expertos destacan del mercado chino es su buena valoración. Según datos del banco suizo UBS, el PER (número de veces que el precio contiene el beneficio) es de 12,5 veces para este 2020, lo que contrasta con las 19,8 veces de Europa y las 23,3 de Estados Unidos. “A largo plazo creemos que debe ser un destino prioritario para los inversores por su mayor crecimiento, políticas públicas bien dirigidas y la mayor exposición a las tendencias estructurales de digitalización, urbanización e innovación”, indican en un reciente informe.

Anthony Wong, gestor de Allianz Global Investors, da tres razones para estar en el mercado chino: “Abrió sus mercados a la inversión extranjera, ofrece historias de crecimiento convincentes para los inversores y está ejecutando una estrategia para convertirse en la economía más grande del mundo para 2030. Con el tiempo, esto probablemente se sumará a una tendencia estructural de exposición cada vez mayor a China y los inversores proactivos pueden querer adelantarse”, explica en un reciente estudio.

Desde el gigante de la gestión Carmignac también ven un gran potencial a este mercado: “Si consideramos los patrones de la recuperación económica de los próximos trimestres, China parece imponerse como claro ganador, porque gestionó bien la crisis, de modo que puede alcanzar más rápidamente sus niveles de actividad previos o incluso superarlos”, indican.

Poco peso mundial

El mercado doméstico chino está representado por las plazas de Shanghái y Shenzen, que cuentan con una capitalización comparable a la de la eurozona (8,5 billones de dólares) y que se abrieron a los inversores internacionales con acciones clase A hace ya seis años. Además, estas acciones A se incorporaron en 2018 a los índices mundiales de Morgan Stanley, aunque con un peso muy pequeño. Así, las acciones A constituyen el 4,1% del índice MSCI EM –mercados emergentes globales– y solo 0,5% del índice MSCI ACWI ex-US, que refleja la renta variable internacional, sin Estados Unidos. Y eso que China representa alrededor del 15% del total de la economía mundial.

Las compañías que cotizan en los índices de acciones A ahora deben presentar informes trimestrales, y más de la mitad de las compañías de estas acciones han adoptado normas contables internacionales y auditores globales para mejorar la transparencia y gobernanza. Estas medidas, según Allianz Global Investor, “han ayudado a contrarrestar la volatilidad que caracterizó a las acciones A en el pasado, aunque los inversores deben ser cautelosos”.

¿Cómo invertir?

Compra directa o a través de fondos. La búsqueda de protagonismo internacional en China exige atraer a los grandes inversores. Actualmente, la forma más sencilla es hacerlo a través de las empresas chinas que cotizan en Wall Street o acudir al mercado de Hong Kong. Según explica Haiyan Li, gestora de Carmignac especializada en China, pese a la apertura del mercado local, los inversores extranjeros solo acceden a alrededor del 60% de ese mercado. Para el ahorrador individual, los fondos de inversión son el camino más sencillo y barato, pudiéndose elegir entre los de gestión activa o los más de 600 índices de la zona asiática emergente.

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