Mercado de capitales

BBVA extiende la ola de la financiación sostenible a la deuda anticrisis

La emisión de deuda social y sostenible antiCovid supera los 47.700 millones

BBVA extiende la ola de la financiación sostenible a la deuda anticrisis pulsa en la foto

La financiación sostenible gana día a día más adeptos, en una tendencia creciente que se ha intensificado con la pandemia. BBVA es consciente de ello y, después de que en mayo se convirtiera en la primera entidad europea en lanzar un bono social para combatir los efectos del Covid, ayer realizó la primera emisión a nivel mundial por parte de un banco de un bono contingente convertible (coco en la jerga financiera) con la etiqueta verde. Es decir, en el que los recursos captados irán a financiar proyectos de sostenibilidad energética con la deuda verde. La entidad colocó 1.000 millones en cocos verdes a un cupón 6%, frente al 6,5% inicial. Fuentes de mercado califican la operación de éxito tanto en términos de demanda (3.000 millones con el 44% de la base inversora procedente de los fondos verdes) como de precio, que se rebajó en 50 puntos básicos.

La emisión de ayer es solo un ejemplo del auge de la financiación sostenible. El volumen de deuda verde, social y sostenible emitido a nivel global en la primera mitad de 2020 alcanza los 153.000 millones de euros, un 33% más que en el mismo periodo de 2019 (115.300 millones), según datos de la gestora Columbia Threadneedle .

Dentro del universo de deuda sostenible históricamente los bonos verdes han dominado el panorama. Un dato que ilustra esta afirmación es que en 2019 los títulos verdes representaron el 78% del total de la deuda sostenible, frente al 22% que supusieron los bonos sociales. Sin embargo, el Covid-19 y sus efectos negativos en la sociedad han servido de palanca para invertir esta tendencia.

La deuda social se dispara

Según datos de Columbia Threadneedle en la primera mitad de 2020 solo la emisión de bonos sociales ha superado los 39.000 millones de euros, un 450% más que en el mismo periodo del año pasado. Pero más allá del fuerte incremento registrado respecto al pasado ejercicio, lo más llamativo es que la emisión de deuda de este tipo en lo que va de año marca récord y excede todas las emisiones anteriores a 2020. Además según apuntan desde la gestora solo en bonos sociales y sostenibles antiCovid se han vendido más de 47.700 millones.

Por contra la emisión de bonos verdes, hasta la fecha los protagonistas indiscutibles de la deuda sostenible, ha caído un 14%, hasta los 78.000 millones de euros. Según datos de Morgan Stanley abril fue el primer mes en el que la emisión de deuda social superó a la de los bonos verdes. Solo en el cuarto mes del año, un periodo marcado por el Gran Confinamiento, se vendieron cerca de 28.000 millones en bonos sociales.

La pandemia y los riesgos sociales derivados de esta se han convertido en el principal catalizador del crecimiento experimentado por la deuda de finalidad social, incluso en un momento en el que las condiciones de crédito se han debilitado bruscamente. Desde S&P apuntan que, aunque las consecuencias dejadas por el Covid han servido de impulso a este tipo de financiación, el atractivo de los bonos sociales como instrumento para captar recursos puede perdurar más allá de las consecuencias dejadas por el virus. No obstante, de lo que no hay duda es de que ya en este 2020 ha quedado patente el hecho que la deuda social es sin lugar a dudas el segmento de más ha crecido dentro del mercado de la deuda sostenible.

Diversidad de emisores

Además de los efectos de la pandemia existen otros factores que han impulsado el auge de la deuda social. Uno de ellos son los emisores. Como señalan desde S&P tradicionalmente han sido los organismos supranacionales los que han dominado la esfera de la deuda sostenible. Ya en 2019 se produjeron los primeros cambios con las instituciones gubernamental erigiéndose como los emisores dominantes en los bonos sociales. Su participación aumentó del 34% al 45%. Si a ello se suman las emisiones municipales (5%) la cuota de mercado de los dos alcanza el 50% frente al 30% de las instituciones financieras, 13% de las emisiones sociales corporativas y el 13% de los organismos supranacionales. En S&P prevén que esta tendencia siga su curso y la diversificación de emisores sociales aumente.

El sector financiero se suma a la corriente

BBVA. A finales de mayo BBVA reforzó su apuesta por la deuda sostenible con la primera emisión social antiCovid, una operación en la que captó 1.000 millones de euros con destinados a proyectos para mitigar los efectos económicos y sociales de la pandemia. Hasta el momento la financiación sostenible de la banca se había limitado a bonos y préstamos verdes, una corriente que se ha roto en este ejercicio. A BBVA le siguió poco después CaixaBank con la venta de 1.000 millones en un bono social a seis años y un cupón del 0,75%.

Generali. Esta misma semana la asegura italiana vendió 600 millones en un bono verde a 11 años. El precio exigido fue de 255 puntos básicos sobre midswap (el tipo de referencia en el mercado), cinco puntos básicos por debajo del precio al que comenzó la operación.

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