Un plan económico integral que el Gobierno haría bien en adoptar

El tejido empresarial español ha dado un paso al frente demostrando con ello una unidad y una capacidad de reacción ejemplares en este momento histórico

La macrocumbre empresarial que ha reunido durante ocho jornadas a más de un centenar de máximos responsables de compañías españolas para reflexionar sobre cómo salir de la crisis generada por el Covid-19 se clausuró ayer con la presentación de un decálogo de propuestas que constituye un verdadero paquete de política económica. La intensa labor desarrollada durante el foro se ha plasmado finalmente en una estrategia clara, pragmática y realista sobre cómo abordar la recuperación, una hoja de ruta que va más allá de combatir la crisis actual y apuesta por una transformación sustancial del modelo económico español.

Las medidas que reclaman las empresas y los sectores de actividad que representan, que fueron resumidas en la clausura por el consejero delegado de Inditex, Pablo Isla, defienden la necesidad de reforzar la seguridad jurídica en España como fórmula para atraer la inversión nacional e internacional, la apuesta por el consenso y el diálogo social a la hora de legislar, el impulso a la reindustrialización como medio de creación de riqueza y de empleo de calidad, el respaldo a la innovación empresarial y la búsqueda de un modelo de crecimiento inclusivo. A ello hay que unir la demanda de una mayor colaboración público privada, una herramienta clave para canalizar la financiación en un momento de elevado gasto social, la reclamación de la prolongación flexible de los ERTE y los avales púlicos, especialmente necesarios en los sectores más dañados por el confinamiento, y la adopción de un marco regulatorio ágil y libre de barreras que evite que España se convierta, como se señaló durante el foro, en un “infierno fiscal y legislativo”. Como pieza esencial del plan, los empresarios defienden la estabilidad presupuestaria –sin la que no es posible una política económica viable– mediante un itinerario en dos fases: una inicial, con mayor gasto social, y una posterior, que coincida con la recuperación del crecimiento y en la que España vuelva a retomar la senda de la consolidación fiscal.

El tejido empresarial español ha dado un paso al frente demostrando con ello una unidad y una capacidad de reacción ejemplares en este momento histórico. Una actitud proactiva que contrasta con la de un Gobierno que hasta el momento no ha logrado poner en marcha un plan integral de recuperación económica, sino que se ha limitado a legislar de forma heterogenea y a menudo atropellada un conjunto de medidas, algunas más acertadas y otras menos, que no constituyen una hoja de ruta sólida para afrontar la crisis. El trabajo que se ha desarrollado en el foro será puesto ahora a disposición del Ejecutivo, que haría bien en escuchar y estudiar atentamente la voz de las empresas para construir las bases inmediatas del futuro económico de España.