Regalar dinero para salvar la temporada turística de verano

La encuesta del CIS revela que la población ha salido con miedo del confinamiento, y se hace necesario una fuerte campaña con incentivos reales para reanimar el consumo

Regalar dinero para salvar la temporada turística de verano

Tres meses seguidos de confinamiento, movilidad limitada y bombardeo continuo de noticias negativas sobre el impacto del coronavirus dejan huella para mucho tiempo en una sociedad. Es muy probable que la primera consecuencia de esta voluntaria reclusión sea el retraimiento, la contención, incluso la paralización, que es la respuesta automática al miedo, a la incertidumbre frente a lo que está por venir. El Gobierno dijo que había que hibernar la economía para superar la crisis sanitaria, el problema ahora es despertar al oso y sacarlo de la cueva.

Los datos de la última encuesta del CIS son muy ilustrativos y reclaman un plan de acción inmediato que vaya más allá de la típica campaña de publicidad. Un 76,4% de los españoles piensa que la situación económica es mala o muy mala y un 13% buena o muy buena. Sin embargo, cuando se les pregunta por su situación económica personal, el 62,7% dice que es buena o muy buena y solo un 22,7% que es mala o muy mala.

No es extraño que las encuestas muestren una opinión mucho peor de lo general que de lo particular. Lo sorprendente es la diferencia de opinión tan diametralmente opuesta, de manera que el encuestado ve en sí mismo lo contrario que percibe en la manada.

La explicación seguramente está en la distancia que hay entre dato y percepción. Cuando el encuestado responde de sí mismo está pensando en si ha perdido el empleo o la probabilidad que tiene de perderlo; cuando responde sobre la situación económica en general está pensando en lo que cree que va a pasar al conjunto de la sociedad en función del clima social, de lo que en los mercados bursátiles se denomina sentimiento de mercado.

Pero ya sabemos que la percepción es en muchas ocasiones el prólogo del dato. Lo estudia la psicología económica, que analiza los factores que impactan en la toma de decisiones individuales y colectivas. Richard H. Thaler, economista especializado en economía conductual, recibió en 2017 el Premio Nobel de Economía, por esto, por mezclar psicología y números.

La mala percepción de la situación económica general va a ser determinante respecto a cuánto tiempo vamos a tardar en recuperar el escenario precoronavirus. La encuesta del CIS arroja un dato muy negativo para el sector turístico. A pesar de que casi el 63% de los españoles dice tener una situación económica buena o muy buena, tan solo el 27,2% dice que va a ir de vacaciones este año, mientras que el 65,7% tiene claro que no va a veranear. Es decir, el comportamiento individual va a responder a lo que espera que haga el rebaño, no a la realidad de su cuenta bancaria.

El martes fue el día del turismo en las jornadas organizadas por la CEOE para lanzar al Gobierno sus reivindicaciones. El sector transmitió angustia, muy justificada, ya que tienen 147.000 empresas con ERTE que afectan a casi 1,2 millones de trabajadores, a los que el Estado paga buena parte de la nómina y cotizaciones. Esta preocupación se habrá redoblado al ver la encuesta del CIS. De cada 100 españoles, solo 27 están dispuestos a salir de vacaciones, y solo 7 se van a alojar en algún hotel, ya que 13 están pensando en pasar esos días en su segunda vivienda o en casa de familiares y amigos. Por tanto, la mayoría de los que están pensando en ir de vacaciones se van a comportar como los que se quedan en casa: van a gastar lo imprescindible, en alimentación.

Los resultados de esta encuesta contrastan con el plan de apoyo al turismo presentado ayer por el Presidente del Gobierno en Moncloa. Es más de lo mismo. De un total de 4.200 millones de presupuesto, más de la mitad (2.500 millones) son líneas ICO con aval del Estado. Además, hay moratorias de las hipotecas sobre alojamientos turísticos y de cuotas de leasing de autobuses, incentivos de AENA para que las compañías aéreas traigan turistas extranjeros y un plan para favorecer la digitalización y reverdecimiento del sector.

Sin embargo, el plan no contempla ningún incentivo para que los españoles salgan de casa, consuman y así den empleo al sector. Lo han pedido abiertamente las empresas y es lo que ha hecho Italia, que regala 500 euros, para gastar en alojamiento, a familias que tengan ingresos inferiores a 40.000 euros al año; 300 euros para parejas sin hijos y 150 euros para personas que viajen solas.

El mencionado Richard H. Thauler lo explicaría con la teoría del empujón, según la cual, los gobiernos tienen que diseñar políticas que ayuden a las personas en la toma de decisiones. Está demostrado que pequeños estímulos conducen al ciudiadano a actuaciones de las que se beneficia la colectividad. Thauler incluso analiza las ventajas de empujar primando con bonus en lugar de con rebajas. Tiene más impacto dar dinero que ofrecer descuentos. Los italianos lo saben y por eso han optado por la chequera.

Simón Pedro Barceló, presidente del Grupo Barceló, dijo en la conferencia de la CEOE que cada euro que gasta el Estado en subvenciones para el turismo le ahorra un euro y medio en pagos como el del paro y las cotizaciones sociales. Además, hay otros efectos como la recaudación de IVA o de impuestos especiales. No es una entelequia, es algo que está claramente probado con los programas de viajes para jubilados del Imserso.

En conclusión, unas buenas vacaciones son la mejor terapia económica para matar al miedo y olvidar el confinamiento. Una campaña de publicidad de 38 millones de euros, que agradecerán los medios de comunicación, no es suficiente motivación. Por favor, regalen dinero para gastarlo en vacaciones y estimular el consumo en España, nos lo ahorraremos en ERTE.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense