Una sólida gestión de los mercados deslucida por una asignatura que urge corregir

El cambio del sistema de comunicación de la información relevante sigue produciendo confusión

El balance de las actuaciones de la CNMV en 2019, hecho público ayer, evidencia que el organismo supervisor realizó el año pasado una exhaustiva tarea como vigilante de los mercados y garante de su buen funcionamiento y su transparencia. Con más de 165 millones de registros de operaciones ejecutadas sobre instrumentos financieros, un 50% más que en 2018, la CNMV focalizó su atención en la calidad de los datos y en la corrección de las incidencias detectadas, que dieron lugar a 153 requerimientos y 175 informes. Las operaciones sospechosas reportadas crecieron en un porcentaje similar, hasta alcanzar las 345, la mayor parte de ellas relacionadas con el uso potencial o intento de uso de información privilegiada.

El análisis de la actividad llevada a cabo en 2019 por el organismo que preside Sebastián Albella no registra sobresaltos como los que a buen seguro reflejará el informe del año que viene, correspondiente a 202O, donde se recogerán las actuaciones relacionadas con la gestión de la crisis del Covid-19, así como el reto que ha supuesto para la CNMV mantener un pulso firme y sereno frente a la histórica coyuntura que ha vivido el mercado. Pero sí constituye una radiografía sobre la exhaustiva labor ordinaria de supervisión del organismo y la eficacia con la que ha llevado a cabo en líneas generales su función. La potestad sancionadora en 2019, que se cerró con propuestas de multa por valor de 9,3 millones de euros frente a los 5,01 millones de 2018, y con la imposicion de 39 sanciones por un importe conjunto cercano a 4 millones, demuestra que al supervisor no le tiembla la mano a la hora de corregir las irregularidades del mercado.

Con todo, la apuesta por la transparencia, que constituye uno de los pilares de la gestión de la CNMV, se ha visto ensombrecida este año por el cambio del sistema de comunicación al mercado de la información relevante que afecta a las sociedades emisoras de valores, que fue adoptado el pasado febrero. El último ejemplo de los graves defectos que ofrece este modelo han sido los resultados de Inditex, que han reflejado pérdidas por primera vez en su historia y han provocado fuertes oscilaciones en la cotización, pero que bajo el nuevo criterio de la CNMV –evidentemente erróneo– no se califican como información privilegiada, es decir, como información que afecta al comportamiento de la acción. Es necesario aclarar cuanto antes los criterios que determinan la clasificación de la información o al menos buscar fórmulas que protejan la transparencia del mercado y que de paso no desluzcan la buena gestión que ha realizado el supervisor.