Urge impulsar en España una cultura de ahorro responsable

Los españoles ahorran en las crisis en vez de hacerlo en tiempos de bonanza. Hacen falta políticas fiscales y monetarias que promuevan finanzas racionales

Urge impulsar en España una cultura de ahorro responsable

El escaso ahorro de nuestros hogares va a dificultar la salida de la crisis sanitaria, como ya lo hiciera en la de 2008. En España no existe cultura de ahorro, se ha perdido. La importancia del ahorro a lo largo del ciclo de vida de las personas está fuera de toda duda, no solo como compensación a la caída de la renta que se produce en la etapa de la jubilación, sino también como mecanismo de resorte o colchón ante imprevistos, como la actual pandemia.

¿Por qué los españoles ahorramos mucho menos que nuestros vecinos europeos? Al igual que lo hicimos en la crisis financiera de 2008, nos enfrentamos a la crisis económica del Covid-19 con una tasa de ahorro que tras caer al mínimo histórico en el 2018 (4,9%) apenas alcanza actualmente el 7,5% de nuestra renta disponible, muy alejada del 13% que de media dedican los hogares de la zona euro al ahorro, y más aún del 16%-18% que vienen destinando a dicho fin las familias alemanas desde hace ya veinte años.

Podría argumentarse que ello es fruto del menor nivel de renta disponible per cápita de nuestro país, y algo de razón sin duda hay, pero en países con una renta inferior a la nuestra, como Hungría o Eslovenia, los hogares ahorran en torno al 12% de su renta, y sin embargo, en otros mucho más ricos, como Finlandia, la tasa de ahorro familiar es similar a la nuestra. Esto indica que hay factores, más allá de la renta disponible, que influyen en la cultura de ahorro de los hogares y deberíamos buscar cuáles son para incidir sobre ellos, y fomentar un hábito, que no cabe duda sería beneficioso para el conjunto de la sociedad.

En España (y en algunos otros países; en general, en aquellos en los que se ahorra poco) la tasa de ahorro de los hogares a nivel agregado se comporta de forma contraria al ciclo, aumentando en periodos de crisis (por miedo o precaución tardía) y disminuyendo en periodos de auge económico (por exceso de confianza y falta de previsión). Este comportamiento exacerba el ciclo económico, haciendo por un lado que la recesión sea más profunda, y alimentando por otro la fase alcista con un crecimiento frágil, que favorece el consumo en exceso, en detrimento del ahorro familiar.

El ahorro de las familias debería constituir un resorte, precisamente para compensar los altibajos financieros que la vida pueda depararnos. Deberíamos ser capaces de ahorrar un porcentaje mayor de nuestra renta disponible a medida que esta aumenta. Si mis ingresos se sitúan en 1,000 euros mensuales, y dedico 900 euros a consumo y 100 a ahorro (lo que supone un 10% de la renta), si estos ingresos, pongamos por caso, se duplican a 2.000, me puedo permitir aumentar mi tasa de ahorro al 20%, 400, porque me quedan 1.600 euros (el 80%) para consumo, que es una cifra muy superior a los 900 que destinaba antes. De esta manera iría acumulando ahorro en las fases favorables del ciclo, para poder mantener el consumo en los momentos desfavorables en los que la renta experimenta una reducción.

En la crisis de 2008, el ahorro de las familias españolas se comportó siguiendo ese patrón contrario al ciclo económico, aumentando la tasa notablemente durante la recesión y reduciéndose posteriormente hasta el punto de alcanzar el mínimo de la serie histórica en 2018. Esto no fue así en todos los países. En Alemania, la tasa de ahorro de los hogares se mantuvo estable entre 2007 y 2009, en el entorno del 17%, mientras en España escalaba del 5% al 11% en tan solo dos años, acentuando la caída del consumo. La historia se va a repetir de nuevo. Apenas tenemos colchón de ahorro para usarlo de resorte ante esta crisis del Covid-19, nos ha faltado de nuevo precaución, y nos vamos a ver forzados a ahorrar en el peor momento, lo que a corto plazo agravará más todavía la caída del consumo inducida por el parón de la actividad industrial. Sin duda, esta pandemia va a producir a futuro un cambio total de paradigma en el consumo, no se vislumbra el sobreconsumo, sino que se van a recuperar valores como el del ahorro.

Desde las instituciones se puede y se debe contribuir a este cambio de paradigma, fomentando una cultura de ahorro responsable, que en el largo plazo promueva un crecimiento estable y saludable de la economía y un mayor bienestar social. Para ello, es necesario diseñar productos de ahorro y políticas fiscales dirigidas a este objetivo de promover el ahorro de las familias. Igualmente, parecería adecuado establecer políticas monetarias que no prioricen siempre el consumo sobre el ahorro, que no generen distorsiones en los mercados que induzcan a percepciones erróneas de los riesgos desfigurando las rentabilidades. Pero sobre todo es imperativo asegurar que las familias cuenten con los conocimientos financieros necesarios para planificar sus finanzas.

Laura Núñez/José María Palomares son profesora de Finanzas de IE Business School y directora del Observatorio del Ahorro Familiar de Fundación IE y Fundación Mutualidad Abogacía/ Director de Fundación Mutualidad Abogacía