RSC y pymes: resiliencia ante la crisis

Es un instrumento eficaz para mejorar los resultados y afrontar momentos de incertidumbre

RSC y pymes: resiliencia ante la crisis
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En los momentos críticos que vivimos, en los que la pandemia del coronavirus está poniendo a prueba las estructuras y convenciones sociales, económicas y culturales, además de otros muchos aspectos concretos de nuestra vida cotidiana, el compromiso, la solidaridad, la flexibilidad o la creatividad, entre otras características propias de una organización basada en la responsabilidad social corporativa (RSC), resultan imprescindibles para la supervivencia de las empresas.

Las pequeñas y medianas empresas son especialmente sensibles a situaciones de incertidumbre, en las que sus interrelaciones con los grupos de interés se deterioran de manera irremediable, produciéndose un colapso de las operaciones. En estos contextos una cultura organizacional asentada en el compromiso y la responsabilidad de todas las personas resulta vital, resultando para las pymes una auténtica tabla de salvación. Ante las grandes dificultades para salir adelante en un escenario tan crítico como el actual, la RSC se presenta como un instrumento que potencia la resiliencia de las empresas, proporcionando una base sólida desde un enfoque participativo y de compromiso por parte de todos los grupos de interés.

En muchas ocasiones hemos oído decir que la RSC es algo orientado a las grandes empresas, ya que a las pequeñas y medianas, y no digamos a las micro, les viene grande. Evidentemente, detrás de esta afirmación nos encontramos con un desconocimiento profundo del concepto de la RSC y de las posibilidades de su aplicación y beneficios como sistema de dirección, gestión y control, especialmente en situaciones de crisis e incertidumbre.

Una nueva Opinión Emitida por la Comisión RSC de AECA intenta dar respuesta a esta equivocada apreciación poniendo en valor las importantes ventajas, primero, de conocer y entender el concepto de la RSC y, segundo, de su implantación también en las pequeñas, medianas y micro empresas.

Entre las conclusiones propuestas cabe destacar algunas de especial interés para su aplicación en el marco de la crisis actual:

-Los elementos conceptuales de la RSC son propios de las pymes de la misma manera que lo son de las grandes empresas, es decir, la responsabilidad, el compromiso voluntario, el esfuerzo compartido, la especial preocupación por el medio ambiente, la solidaridad, la persona como centro de la organización y la proactiva interrelación con los grupos de interés y la sociedad.

-Desde un punto de vista organizativo el alcance de la RSC comprende todas las áreas funcionales de las pymes, de la misma manera que las grandes: gobierno corporativo, dirección estratégica, gestión y control, reporte y verificación, certificación, inversión socialmente responsable y comunicación. La penetración del concepto de la RSC en la estructura organizativa asegura una respuesta eficaz a situaciones críticas en las que se requiere el compromiso de todos los estamentos de la empresa.

-El menor tamaño de las pymes condiciona las características del órgano de gobierno que mayoritariamente se identifica con una dirección general individual (administrador único) o de varios administradores que actúan de forma solidaria o conjunta. En momentos en los que se requiere urgencia en la toma de decisiones y un mando coordinado las pymes pueden mostrar su fortaleza respondiendo eficazmente a situaciones difíciles.

-Las relaciones interpersonales y el predominio de la comunicación de tipo informal son muy importantes en las pymes, de manera que bien llevadas y gestionadas, con un enfoque de responsabilidad social, suelen resultar un elemento esencial para la estabilidad y la seguridad organizacional, especialmente valioso en momentos de crisis.

-Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) directamente relacionados con las políticas de responsabilidad social corporativa son perfectamente aplicables y alcanzables por las pymes, al igual que por las grandes. Es decir, la implantación de un sistema RSC en las pymes permite, a su vez, alinearse con los ODS.

-El cumplimiento de políticas y de comportamientos socialmente responsables facilitan la incorporación de las pymes a la cadena de suministro de clientes con requisitos RSC, facilitando a su vez las relaciones con los proveedores financieros y las administraciones públicas, de especial significación en momentos de la mayor necesidad.

-La sensibilidad a las cargas administrativas de trabajo con escaso valor añadido está muy presente en las pymes. Por esa razón, se hace estrictamente necesario encontrar una relación coste-beneficio adecuada en las políticas de transparencia informativa y comunicación. Por otra parte, las políticas fiscales son una vía apropiada para apoyar a las pymes en situaciones críticas en las que existe un peligro evidente para la supervivencia de muchas empresas.

-La promoción de la inversión socialmente responsable, con criterios ESG (Environmental, Social and Governance), por parte de organismos internacionales y entidades financieras, ha de llegar también a las pymes, tanto como receptoras de recursos, en reconocimiento de sus buenas prácticas RSC, como inversores en productos ISR de rentabilidad competitiva.

-Quizá porque aún no es obligatoria para las pymes la elaboración, publicación y verificación de una información normalizada sobre RSC, las empresas no acometen estas prácticas de manera voluntaria, salvo que como parte de la cadena de suministro de sus clientes estén forzadas a realizarlas. Por tal motivo la utilización de una guía o modelo de reporte de la información sobre RSC y su verificación son aspectos casi inéditos en las pymes españolas.

El tejido empresarial de un país se compone, prácticamente en su totalidad, de pequeñas, medianas y micro empresas. Garantizar que en su gran mayoría estas empresas estén bien preparadas para afrontar las dificultades propias de los periodos críticos que inevitablemente se reproducen a lo largo del tiempo es un factor de competitividad muy relevante para las economías nacionales. La RSC como sistema de dirección y gestión especialmente prescrito para mejorar los resultados de las pymes se convierte, por lo tanto, en instrumento eficaz para afrontar momentos de incertidumbre.

José Luis Lizcano es director gerente de AECA