Contante y Sonante

El sí de la banca a Calviño para presidir el Eurogrupo

“Su nombramiento supondría un mensaje de confianza hacia nuestro país en momentos tan complicados como los actuales”, declara Dancausa

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Nadia Calviño
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Nadia Calviño EFE

La ministra de Economía y vicepresidenta del Gobierno Nadia Calviño es una de las favoritas para dirigir el Eurogrupo, el organismo comunitario que coordina a los ministros de Finanzas de la Unión Europea. Podría así convertirse en la primera mujer en ocupar este cargo, a la vez que España podría quitarse esa espinita, clavada desde hace unos años; con Mariano Rajoy en el Gobierno, su ministro de Economía y hoy vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, aspiraba al cargo.

Alemania, Italia y parece que también Francia apoyarían inicialmente su candidatura. Aunque su posible ascenso a este puesto tan influyente obligaría a España a cumplir con las órdenes de Bruselas, lo que implica para el país la aprobación de unos Presupuestos muy austeros.

Si finalmente logra convertirse en la presidenta del Eurogrupo, España sumaría más peso en instituciones relevantes europeas, con Guindos como número dos del BCE, José Manuel Campa como responsable de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) o el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, como presidente del Comité de Basilea.

De momento, el mundo económico aplaude la posible candidatura de Calviño como presidenta del Eurogrupo, según todas las fuentes consultadas. Estas fuentes aseguran que su nombramiento supondría un impulso para España en los centros de decisión europeos.

“La posible elección de Nadia Calviño como presidenta del Eurogrupo sería una magnífica noticia, ya que aumentaría la presencia de España en las instituciones europeas claves; mejoraría la capacidad de negociación de España de cara a maximizar los efectos de las ayudas europeas sobre la recuperación de la economía española. Transmitiría confianza a los mercados y agentes económicos sobre la apuesta por la estabilidad presupuestaria de España, que, eso sí, tendría que liderar con el ejemplo, como ocurrió con Portugal mientras Mário Centeno ha sido presidente del Eurogrupo”, explican desde un gran banco.

Ana Botín rompe moldes. Su apuesta por ser la protagonista de los mensajes que lanza Santander al público es, como mínimo, atrevida

Una fuente de otra destacada entidad financiera explica, además, que su nombramiento serviría para mejorar la percepción de la opinión pública española y, por extensión, de los países del sur respecto a las instituciones europeas. Un directivo de otro banco añade que el nombramiento de la ministra a presidir el Eurogrupo sería muy buena noticia, ya que Calviño se conoce todos los “intríngulis” de Europa, “y eso es muy importante. Europa tiene sus misterios y ella los conoce, con lo que puede ser muy ejecutiva en sus funciones”.

Todas las fuentes consultadas destacan el perfil técnico de Calviño, lo que suma puntos frente a uno en el que predomine su peso político. También coinciden en que es una persona “muy sensata, que escucha, y con capacidad de negociación, una característica también muy importante para el puesto de presidenta del Eurogrupo”.

La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, destaca en declaraciones a este periódico que “Nadia Calviño sería una de las mejores candidatas para el puesto”. Y añade: “Su nombramiento a la presidencia del Eurogrupo supondría un mensaje de confianza hacia nuestro país en momentos tan complicados para el futuro económico como los actuales. Representa uno de los activos más importantes del Gobierno y es la ministra con mejor preparación y currículum dentro del Ejecutivo. A ello se unen cualidades importantes, como su tesón o su perfil dialogante, además de su determinación a la hora de tomar decisiones y, por supuesto, su valiosa experiencia en el ámbito comunitario”.

Todas estas positivas valoraciones sobre la previsible candidatura de la vicepresidenta a presidir el Eurogrupo llegan en un momento en el que las relaciones entre el Gobierno y las compañías privadas, con la banca a la cabeza, se han estrechado, para bien y para mal, para combatir juntos la crisis económica pos-Covid-19.

Estas relaciones, además, están especialmente vinculadas a Calviño, como responsable de Economía, y a la banca. Ambas partes se han convertido en socios con un objetivo claro, evitar la caída de empresas, sobre todo de las pymes y de los autónomos tras la paralización de gran parte del país por el estado de alarma.

Y eso que desde que se inició la colaboración de la banca con el Estado a raíz de la puesta en marcha de los créditos con aval del Instituto de Crédito Oficial (ICO), las tensiones han subido y bajado como en una montaña rusa. Pero, al final, la colaboración sigue con éxito en algunas actuaciones, como la de la financiación con aval del Estado (pese al atasco y críticas iniciales); con menos éxito, como la de los créditos para el alquiler de viviendas con garantías del ICO, o con polémica, como la desatada la semana pasada sobre el pago de los ERTE por parte de la banca con errores de ficheros provenientes del Ministerio de Trabajo. Aunque en este caso también parece que se ha solucionado o está en vías de ello sin que llegase aún la sangre al río.

Cambiando de tercio, y solo como un pequeño apunte. Hay que destacar el cambio de imagen que está intentando hacer la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, sobre el sector financiero. Está por ver si logrará modificar la imagen y reputación que tienen los españoles del sector, pero, eso sí, está protagonizando un giro total sobre el concepto que tiene el ciudadano de a pie sobre el presidente de una entidad financiera.

Con un estilo muy anglosajón, o mejor dicho, americano, Botín quiere cambiar la imagen que se tiene del banquero. Está rompiendo moldes. Primero fue Twitter, luego Instagram (donde sigue muy, muy activa) y ahora son los anuncios. Su mensaje: aumentar la financiación destinada a la economía real y evitar así la caída de más empresas durante la pandemia, sin prescindir, claro, de otro objetivo, aumentar el negocio del banco.

Guste o no, hay que reconocer que su apuesta por exhibirse tanto tiene un gran plus de riesgo y de ruptura con el estatus que se tiene en la cabeza de un banquero. Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo.

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