El dinero acecha a las empresas de crecimiento y precio atractivo

La crisis, aunque intensa, será de corta duración, y el dinero quiere aprovechar las caídas de las cotizaciones para adquirir valores de tamaño pequeño o mediano

Lo que iba a ser un año modesto en operaciones corporativas en España y en el mundo, se ha podido convertir de repente en un ejercicio récord en movimientos de consolidación empresarial. Si hace seis meses se divisaba una economía en crecimiento, pero más modesto que en 2019, con valoraciones en los mercados financieros excesivas en muchos sectores, el escenario ha cambiado. El crecimiento está echado a perder este año, pero los fuertes ajustes de precios en las Bolsas ha puesto a centenares de empresas en el punto de mira de los inversores de los fondos de capital resgo y también en el que los competidores. Supónese que la crisis, aunque intensa, será de corta duración, y el dinero quiere aprovechar las caídas de las cotizaciones para adquirir empresas de tamaño pequeño o mediano, en sectores de crecimiento o en aquellos maduros donde puedan explotarse las sinergias de una fusión.

Amén de la operación que sobrevuela el mecado de Astra Zeneca con Gilead en un negocio en el que las fusiones están a la orden del día, o la muy reciente de Telefónica con Liberty para liderar la telefonía en Reino Unido, en España se ha cerrado una esta semana (la compra de BME por Six) y hay otra en marcha (la opa sobre MásMóvil). Y si la primera responde a una operación planteada antes de la epidemia del covid, esta última es el mejor ejemplo de una reacción que tiene que ver con la caída de las valoraciones en un sector con mucha competencia, elevados márgenes en el negocio y la consiguiente posibilidad de crecimiento de la empresa. Lógicamene, no será la última.

Los gestores de fondos de capital riesgo, que han acumulado una inmensa bolsa de liquidez, y con los costes de financiación más baratos que nunca y con espectativa de seguir en tales condiciones una temporada laraga, han comprobado con sorpresa cómo las empresas que tenían antes bajo el rádar están ahora a precios muy atractivos en los sectores de alimentación, tecnología, renovables, infaestructuras o salud. Así se planteará la batalla, y es ahí donde los particulares ya invertidos, y los que barajen tal posibilidad para el inmediato futuro, deben poner el foco si buscan la revalorizción rápida que proporciona una operación corporativa. La mecánica de las operaciones del capital riesgo responde siempre a los mismos parámetros: adquisición de empresas pequeñas o medianas en actividades de crecimiento para someterlas a una fuerte expansión financiada con deuda, y salir de su accionariado después de un periodo de maduración razonable que devuelva el capital y una buena rentabilidad. En el mercado español hay decenas de empresas que tienen esos atributos y las convierte en objetivo de consolidación.