Renta fija

El precio del bono español recupera más de un 7% desde los mínimos de marzo

El rendimiento de la deuda cae a niveles previos al confinamiento

Deuda Pulsar para ampliar el gráfico

Las consecuencias de la pandemia no han terminado. Sus efectos negativos seguirán acompañando a la sociedad y a los mercados en los próximos meses. Si bien las perspectivas que manejan los organismos internacionales arrojan un futuro pesimista, en las últimas semanas los inversores han aprovechado la mejora de los indicadores y las medidas de apoyo a la recuperación para poner freno a la sangría tanto en la Bolsa como en la renta fija.

Desde los mínimos registrados el 16 de marzo, el Ibex sube un 25%. La mejora se extiende a la deuda, donde la entrada de los inversores ha propiciado la caída de las rentabilidades dejando ganancias de hasta el 7%. La compra de bonos al calor del programa de adquisición de deuda del BCE ha provocado que los rendimientos experimenten fuertes descensos, mientras el precio, que se mueve a la inversa, no ha parado de subir y la Bolsa ha dejado atrás los mínimos.

Pero la recuperación en el mercado no significa que los problemas se hayan esfumado. Cristina Gavin, responsable de renta fija de Ibercaja Gestión, señala que la volatilidad está lejos de desparecer, aunque afirma que, con el plan del BCE, la financiación de España está asegurada. En condiciones normales, la experta prevé que la rentabilidad del bono regrese a niveles de comienzos de año, en torno al 0,4%.

El mejor ejemplo de la recuperación en el mercado de deuda lo representa el comportamiento del bono emitido el 14 de enero con vencimiento en abril de 2030 y que a día de hoy es la referencia con mayor liquidez. Desde los mínimos del año recupera un 7%.

Su precio ha experimentado fuertes oscilaciones. Antes de que el coronavirus hiciera su aparición en Europa, los inversores más conservadores que apostaban por la deuda española registraban ganancias moderadas que en el caso de esta referencia alcanzaron el 3,4% el 4 de marzo. A medida que el virus se adentraba en el Viejo Continente y el confinamiento paralizaba las economías, los inversores empezaron a inquietarse. Mientras las rentabilidades de la deuda subían –el bono español repuntó hasta el 1,22%– los precios caían en picado. El mercado volvió a castigar a España ante la previsión de que el déficit se disparara y se volviera a vivir una situación parecida a la de 2012. En 10 jornadas los inversores que seguían manteniendo posiciones en estos títulos se anotaron caídas del 9,76%, frente a las pérdidas del 39% de los inversores de Bolsa española. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se negó a aplicar más medidas, pero la presión la hizo rectificar.

El BCE, balón de oxígeno

La inacción del BCE aceleró la salida de la deuda española, disparando la prima de riesgo a los 146 puntos básicos. El nerviosismo que recorría el mercado hizo que el 19 de marzo Lagarde anunciase el plan de compra de deuda para frenar el efecto de la pandemia, que el mercado espera que amplíe en la cita de hoy, pues de los 750.000 millones ya ha gastado 234.700 millones, 22.392 en deuda pública española.

Pero ha sido en las últimas sesiones, coincidiendo con la propuesta de Bruselas del fondo de reconstrucción, cuando se ha acentuado la reducción de las rentabilidades. Inversores y analistas celebran el acuerdo. España es candidata a recibir unos 140.000 millones.

La caída de las rentabilidades y la mejora de los precios ha permitido a los fondos de renta fija recuperarse. Aunque en el año siguen registrando rendimientos negativos, Mutuafondo A recupera un 4,35% desde los máximos del bono a 10 años mientras en Bestinver Renta la mejora alcanza el 6,66% Los expertos no descartan sobresaltos si la ampliación del programa del BCE es insuficiente. Antonio Zamora, analista de Macroyield, explica que estabilidad fiscal es una de las cuestiones que más preocupa especialmente ahora que Bruselas prevé que el déficit se dispare al 10% del PIB y la deuda al 120%.

Plazos más cortos

También se recuperan las referencias más a corto plazo. Los invirtieran en el bono que vence en abril de 2022 recuperan un 0,9% desde los mínimos, aunque en el año no logran borrar las pérdidas (-0,3%). Por su parte, el bono a cinco años, cuyo rendimiento se sitúa en el -0,03% frente al 0,58% de marzo, recupera un 3,2% desde mínimos.

La periferia se recupera

Portugal. La recuperación experimentada por la deuda española no es una característica exclusiva de España. Una evolución similar ha experimentado la deuda en la zona euros, con una incidencia mayor en el caso de los países periféricos, diana de los inversores en los momentos de crisis. El bono portugués a 10 años es un buen ejemplo. Desde los mínimos de marzo recupera cerca del 9,3%. Eso en lo que respecta al precio que ha pasado del 90,75 (porcentaje del nominal) del 18 de marzo al 99% actual. Un camino inverso ha experimentado su rentabilidad, que baja del 1,44% al 0,57%.

Italia. Junto a España, Italia ha sido uno de los países de la zona euro más golpeados por la crisis sanitaria y el cierre de las economías. Esto se ha reflejado en su deuda, donde el bono a 10 años llegó a alcanzar el 2,42% frente al 1,55% que registra en la actualidad. Este recorte de las rentabilidades ha permitido al bono recuperar en precio un más de un 8% desde los mínimos de marzo.


Normas
Entra en El País para participar