Gobierno corporativo

Javier Monzón: "El consejo de administración debe liderar el espíritu empresarial y supervisar los riesgos"

El presidente de PRISA destaca en la VIII Edición del Foro del Consejero que "los consejos, y los consejeros, también tenemos que saber dar ejemplo y estar en el liderazgo que necesitan nuestras organizaciones para transformarse"

Javier Monzón, presidente de PRISA.
Javier Monzón, presidente de PRISA.

El presidente no ejecutivo de PRISA (grupo editor de CincoDías), Javier Monzón, ha intervenido en la VIII Edición del Foro del Consejero, un evento organizado por EL PAÍS, KPMG e IESE con la colaboración de AON y Gobertia, que se celebrará hasta el viernes 5 de junio, y ha defendido que "los consejos, y los consejeros, también tenemos que saber dar ejemplo y estar en el liderazgo que necesitan nuestras organizaciones para transformarse".

Javier Monzón ha añadido que esto implica asumir riesgos, "en ocasiones alguno más incluso de los que nos gustaría… y de los que nos recomiendan los códigos de buen gobierno". "Vivimos, y vamos a vivir un tiempo, en un mundo de incertidumbre elevada. Vivir en la incertidumbre implica vivir con contradicciones, asumirlas como algo inevitable y construir desde ellas", ha resumido.

Así, el presidente de PRISA ha mencionado que la labor del consejo supone una contradicción. Ha destacado que tiene dos funciones esenciales: que las empresas tengan liderazgo empresarial y al tiempo deben supervisar y controlar los riesgos. 

"La primera [función] es que nuestras empresas tengan empresario; que estén impulsadas, lideradas por espíritu empresarial". "No hay empresa sin empresario ¿Quién es el empresario en una empresa con propiedad dispersa? Salvo excepciones, debe ser, sólo puede serlo, el primer ejecutivo".

Así, ha destacado que "el consejo tiene que hacerlo posible: elegirlo, motivarlo, respaldarlo … Y a la vez controlarlo, ponerle contrapesos, arbitrar entre el conflicto de interés intrínseco que existe entre el propio y específico del primer ejecutivo y el de los accionistas".

Uno de las dificultades, ha resaltado, es gestionar "el conflicto entre el interés de ese primer ejecutivo, el de esos accionistas y lo que nuestro ordenamiento jurídico denomina el interés social; eso que ahora llamamos el propósito, seña de identidad de la empresa responsable, ese concepto renovado que nos hemos dado para definir la empresa del futuro, que busca su legitimidad -como dirían los argentinos, por sobre todas cosas- en su contribución al conjunto de la comunidad en la que actúa"

El presidente de PRISA también ha afirmado que "en el otro lado de la balanza tenemos la segunda de esas funciones esenciales: la supervisión y el control de riesgos; ya de por sí contrapunto al espíritu transgresor, rompedor, que busca el mayor nivel de riesgo asumible, del empresario, del emprendedor -que eso es un empresario-".

Además, Monzón ha asegurado que, en un mundo post-Covid, de máxima incertidumbre, se pone el foco en "acentuar la gestión de riesgos, que, por definición, significa acotar, embridar en lo posible esa incertidumbre", pero a la vez se pide mirar "al futuro a largo plazo, más allá de esta crisis, de la que desconocemos su duración, su profundidad, sus efectos duraderos." "Necesitamos empresas que nos ilusionen, que nos den futuro, que sobrevivan y sean sostenibles", ha sentenciado.

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