El BCE avisa de que la crisis ha desestabilizado a los fondos más seguros

En siete días de marzo se retiraron cerca de 100.000 millones de euros

Cuartel general del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.
Cuartel general del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort.

Los fondos de inversión monetarios son considerados como los más seguros del mercado, asimilables a los depósitos bancarios. Invierten en deuda a muy corto plazo emitida por bancos, empresas y gobiernos. Sin embargo, durante los días más duros de la crisis financiera desatada en marzo por el Covid-19, su funcionamiento se tambaleó, según ha puesto de relieve un artículo publicado ayer por el Banco Central Europeo (BCE).

El mercado de fondos monetarios de la zona euro manejaba activos por valor de 1,26 billones de euros a finales de 2019. Su tamaño representa alrededor del 15% del total de la industria de fondos de inversión. Y sus características hacen que sea un instrumento muy utilizado por bancos, aseguradoras y otros fondos de inversión para obtener su liquidez. Es la hucha de estas instituciones, a la que recurren cuando necesitan dinero de forma urgente.

El papel comercial en el que invierten estos fondos tiene plazos muy cortos y es extremadamente líquido, por lo que los gestores pueden deshacer posiciones con rapidez. Esto, mientras los mercados funcionan con normalidad.

Entre el 13 y el 20 de marzo se produjeron salidas en este tipo de fondos por un importe cercano al 8% de este mercado. Es decir, casi 100.000 millones de euros vendidos en poco más de una semana. Y cuando todo el mundo quiere vender, es más difícil hacerlo a precios razonables.

Medidas extremas para casos extremos

Cuando muchos partícipes de un fondo de inversión quieren vender a la vez y recuperar su dinero, el gestor tiene un problema. La vía convencional es ir vendiendo los activos en los que invierte el fondo. ¿Pero qué pasa cuando el mercado está roto y es difícil encontrar inversores que quieran pagar precios razonables?

En este tipo de situaciones, los gestores puede optar por sus pender temporalmente los reembolsos de dinero. El problema es que este tipo de ‘corralito’, puede acabar afectando a otras partes del mercado. En el caso de los fondos monetarios, como se usan como sustituto del efectivo, la indisponibilidad temporal puede provocar que otros fondos o aseguradoras no puedan atender a su vez sus compromisos.

“A medida que se profundizaba la crisis del coronavirus, los fondos monetarios de la zona euro registraron fuertes salidas, que se vieron amplificadas por las crecientes necesidades de liquidez para satisfacer las exigencias de margen en las exposiciones a derivados”, explica el artículo del BCE.

Las aseguradoras necesitaban cubrir posiciones, los fondos normales tenían que atender reembolsos... Y todos recurrían a la hucha de los fondos monetarios para conseguir efectivo.

La información sobre el mercado y la supervisión sugiere que varios fondos monetarios “tuvieron dificultades para obtener suficiente efectivo de los activos que vencían y las posiciones líquidas durante marzo, ya que la liquidez se deterioró rápidamente, también en el mercado de papel comercial [pagarés]”, explican los autores del artículo.

A falta de compradores alternativos, los gestores de fondos monetarios que necesitaban liquidez solicitaron a los bancos emisores la recompra de sus papel comercial. Desde la perspectiva de los bancos, esto causó la pérdida de una fuente de liquidez en un momento en que el acceso a la financiación no garantizada se había deteriorado y la demanda de efectivo por parte de los clientes corporativos había aumentado.

Los monetarios que más se vieron afectados por la oleada de ventas fueron lo denominados en dólares.

 

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