Las pymes no estaban preparadas. Pero ahora son las que más teletrabajan

Qué retos se han encontrado las pymes con el teletrabajo y cómo se han adaptado al cambio.

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Cuando se decretó el estado de alarma el pasado 14 de marzo, el 42% de las pequeñas y medianas empresas no estaban preparadas para teletrabajar. Sin embargo, el 61% de las pymes en España (y el 59% en el mundo) ha tenido que empezar a trabajar desde casa, como consecuencia del Covid-19. Así se extrae de un informe elaborado por Capterra.

En este estudio se pone de manifiesto cómo la situación vivida a raíz de la crisis sanitaria puede suponer un cambio en las políticas de trabajo de las pymes. El 37% de los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas en España afirma que le gustaría seguir teniendo esta modalidad de trabajo cuando todo esto acabe. Además, el 60% de los trabajadores españoles cree que su pyme puede funcionar trabajando en remoto de manera permanente. Este porcentaje supera al global, que se sitúa en el 55%.

Por su parte, el Banco de España ha publicado un informe en el que se sostiene que el 30% de la población trabajadora podría realizar su trabajo desde casa, al menos, de manera puntual.

Problemas con los que se toparon las pymes

Según la Encuesta de Población Activa y un análisis sobre el Teletrabajo en España elaborado por el Banco de España, en los últimos diez años, las personas que teletrabajan han aumentado solo 2,4 puntos porcentuales, hasta situarse en torno al 8%. El coronavirus ha disparado estas cifras en los últimos dos meses. Pero no ha sido algo sencillo. Según el estudio de Capterra, el 42% de las pymes no tenían las herramientas necesarias para poder trabajar en remoto. De hecho, el 76% trabaja con su propio portátil u ordenador y solo el 24% cuenta con un equipo de empresa.

Por tanto, las pequeñas y medianas empresas han tenido que adaptarse a la nueva situación. Para ello, el 31% tuvo que comprar o instalar el software necesario para poder trabajar. Pero también los trabajadores han tenido que aprender a utilizar algunas herramientas o aplicaciones para poder desarrollar su actividad. Aquellas relacionadas con la posibilidad de realizar videoconferencias son las que más han crecido. El factor humano de poder ver a la persona que hace una presentación o habla sobre un tema ha provocado que este tipo de aplicaciones se hayan convertido en casi imprescindibles. Pero esto también ha supuesto que los trabajadores hayan tenido que aprender a manejar este tipo de programas.

La capacidad de concentración en casa ha sido otro de los retos a los que se han tenido que hacer frente. Muchos trabajadores no habían combinado su vida personal con la profesional en el mismo lugar. El 57%, según el estudio de Capterra, asegura que ser productivo y concentrarse ha sido lo más difícil.

Ciberseguridad: otra materia pendientes

El teletrabajo también conlleva riesgos. La seguridad informática que se tiene en una casa no es la misma que la que está implantada en las oficinas o centros de negocios. Los trabajadores que se han visto obligados a teletrabajar desde su casa han visto de cerca el desafío de la ciberseguridad. Más de la mitad (el 57%) no tenían ni un antivirus instalado en sus equipos. Además, según los datos del mismo informe, mientras que el 70% utiliza plataformas o aplicaciones en la nube, solo el 38% tiene implantado un software de administración de contraseñas. El 24%, por ejemplo, las apunta en un papel y el 20% lo comparte entre sus compañeros.

Todo ello ha dado como resultado que el 38% de los trabajadores ha sufrido phising. Este método de ciberdelincuencia consiste en enviar un email que aparenta ser de otra persona o empresa de manera que el receptor revele información privada, como es el caso de una contraseña. Pero también se sacan otro tipo de datos, como los bancarios o detalles confidenciales de la organización. Además, el 56% de los trabajadores aseguran no saber qué hacer en caso de sufrir un ciberataque.

Autónomos y pymes los más teletrabajadores

A pesar de las circunstancias y las dificultades, los trabajadores por cuenta propia son los que más teletrabajan, según el estudio elaborado por el Banco de España. Le siguen las empresas más pequeñas y las que tienen altas cualificaciones. Esto se debe a la facilidad que tiene un autónomo o una empresa de pequeño tamaño para poder organizarse. Resulta más sencillo poner en marcha esta metodología en grupos reducidos, incluso a pesar de la falta de recursos tecnológicos.

La cualificación y la edad son factores que también influyen en el teletrabajo, según el informe. De esta manera, lo más habitual que sean trabajadores de entre 35 y 65 años, y con estudios universitarios.

Es momento de adaptación. Pymes, autónomos y grandes empresas deben adoptar nuevas metodologías de trabajo e incorporar programas en el día a día. Teletrabajar y aprender a utilizar nuevas herramientas son parte de la “nueva normalidad” laboral.

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