El rescate de Lufthansa es un viaje en primera para los contribuyentes

Berlín se mantendrá alejada de la gestión, pero compra a precio de ganga y recibirá un ‘payout’ muy generoso

El presidente y CEO de Lufthansa, Carsten Spohr, y la canciller alemana, Angela Merkel, en 2017.
El presidente y CEO de Lufthansa, Carsten Spohr, y la canciller alemana, Angela Merkel, en 2017. EFE

El rescate de Deutsche Luft­hansa va a proporcionar a los contribuyentes alemanes un viaje en primera clase. La maltrecha aerolínea de bandera recibirá un paquete de 9.000 millones de euros que le ayudará a evitar la bancarrota, y a Alemania una debacle nacional. A cambio, Berlín recibe una cuarta parte de la compañía a precio de ganga, y un payout más generoso que otros inversores. El principal consuelo para los accionistas es que los políticos se mantendrán alejados de los controles.

La aerolínea, cuyas acciones han perdido la mitad de su valor desde el comienzo del año, aún está ultimando los detalles con la canciller Angela Merkel. Pero el acuerdo sobre la mesa sugiere que la líder se ha resistido a los impulsos de sus socios de coalición socialdemócratas de asumir un papel activo en la gestión y evitar que la empresa despida a los trabajadores.

El rescate dejará a Berlín con un máximo del 25% de participación en el capital y dos puestos en el consejo. Es una buena noticia para el consejero delegado, Carsten Spohr, que tendrá que hacer grandes recortes para velar por la competitividad y la rentabilidad de la compañía después de la crisis. Según Lufthansa, el Gobierno solo usará sus derechos de voto si necesita bloquear una adquisición.

Sin embargo, Berlín ha puesto límites estrictos al resto de su generosidad. Además de un préstamo de 3.000 millones de euros del banco estatal KfW (equivalente al ICO), el rescate comprenderá 6.000 millones de nuevos fondos propios o instrumentos similares.

El Gobierno adquirirá una participación del 20% mediante una ampliación de capital, a un valor nominal de 2,56 euros por acción, muy por debajo del precio de mercado actual de 8,13 euros, lo que supone un desembolso total de unos 300 millones. Ese precio por los suelos debería de garantizar un sustancioso retorno si el negocio de Lufthansa se recupera rápidamente después de la pandemia. Un bono convertible elevará la participación potencial de Berlín al 25%.

La mayor parte de la ayuda, quizás por valor de 5.600 millones de euros, vendrá en forma de la llamada participación silenciosa, un título similar a las acciones que no tiene derecho a voto pero que ofrece un rendimiento fijo. Ello mantiene la deuda neta de Lufthansa (6.700 millones de euros, o 1,4 veces el ebitda al cierre del año pasado) dentro de límites aceptables.

La participación podría pagar un cupón de hasta el 9%, según las informaciones de los medios alemanes, canalizando quizás 500 millones de euros al año a las arcas de Berlín. Los accionistas ordinarios, mientras, no recibirán nada hasta que la ayuda estatal esté completamente pagada. Dado que la alternativa era la bancarrota, ni siquiera ellos tienen mucho de qué quejarse.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías