CaixaBank lanza fondos de impacto social que tienen como objetivo ganar el 7%

La inversión mínima es de 125.000 euros, ilíquida durante 10 años

Una empleada de CaixaBank Banca Privada.
Una empleada de CaixaBank Banca Privada.

CaixaBank está comercializando entre sus clientes más adinerados un producto que combina inversión financiera con vocación social. Se trata del fondo de impacto Huruma, que va a prestar dinero a entidades que conceden microcréditos en África, Asia y América Latina. El objetivo de rentabilidad de este vehículo está entre el 7% y el 9% anual, un retorno muy jugoso en la era de los tipos cero.

Este vehículo tiene la forma jurídica de sociedad de capital riesgo de Luxemburgo (sicar) y el sello de los fondos de emprendimiento social europeo (FESE). No es un producto para todos los públicos: la inversión mínima es de 125.000 euros y el dinero no se puede tocar durante un periodo de 10 años.

CaixaBank ha limitado la comercialización de Huruma Fund a clientes de banca privada con un patrimonio financiero superior al millón de euros. “El volumen comercializado por CaixaBank asciende a 37 millones de euros”, explican fuentes de la entidad.

El fondo estará gestionado por la firma Gawa Capital, el referente español en fondos de impacto, que ya ha logrado retornos cercanos al 7% TAE en otros fondos previos similares. “Creemos que Huruma Fund va a funcionar muy bien. Nosotros podemos acreditar una buena trayectoria de rentabilidad en otros fondos que lanzamos, algunos hace ya 10 años”, afirma Agustín Vitorica, cofundador y consejero delegado de Gawa Capital. Una de las características de este vehículo es que suma a promotores públicos e inversores privados, para dotar de mayor potencial al fondo.

La potencia de la coinversión

  • Microfinanzas. Uno de los puntos que acercó a CaixaBank, Gawa Capital y la cooperación española es Muhammad Yunus. Este bangladesí, premio Nobel de la Paz, es el padre del concepto de microcrédito: préstamos concedidos a personas pobres (mayoritariamente mujeres) que no tienen capital ni avales para entrar en el circuito bancario convencional.
  • Intermediarios. El fondo Huruma se concentrará en prestar dinero a instituciones financieras o mi­crofinancieras que promuevan la inclusión de los agricultores y de pequeñas empresas del sector agrícola. También se dirigirá a organizaciones relacionadas con la agricultura, como cooperativas o pequeñas y medianas organizaciones empresariales participantes en la cadena de valor del sector agrícola.
  • Cooperación. Como los objetivos del fondo están alineados con los objetivos de desarrollo sostenible de los organismos internacionales, instituciones como la Unión Europea, Cofides o la Aecid pueden participar en la constitución e impulso del proyecto.

La Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides) es la que ha diseñado e impulsado el vehículo. Aportará un millón de euros. Además, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) pondrá otros 20 millones de euros a través de Fonprode. Y se movilizarán otros 10 millones de euros de fondos de la Unión Europea. Estos más de 30 millones de dinero público se combinarán con el dinero captado entre inversores privados para llegar a los 100 millones, e incluso alcanzar los 120 millones de euros.

La participación pública tiene otro atractivo: asume 10 millones de primeras pérdidas. Así que, si alguno de los proyectos no logra devolver el dinero a Huruma, los primeros números rojos los asumen los promotores públicos.

Asimismo, para mejorar el impacto del fondo, “la Unión Europea donará nueve millones de euros para proporcionar servicios de consultoría o formación en materias relacionadas con la agricultura y contribuir a la mejora de las entidades en las que el fondo invierta para que amplíen su impacto en la población rural excluida”, comenta José Carlos Villena director adjunto de alianzas para el desarrollo de Cofides.

Otra ventaja de la co­labo­ración público-privada es que la Aecid acepta un nivel de rentabilidad del 2,75% anual. Si los retornos superan ese nivel, el excedente se lo reparten entre los inversores privados y los gestores (si alcanzan la rentabilidad mínima pactada).


Medir el beneficio social

Los fondos de inversión convencionales, al igual que las sicavs, los fondos de capital riesgo o las socimis, juegan fundamentalmente con dos variables: rentabilidad y riesgo. Los fondos de impacto añaden un tercer factor: tratan de contribuir directamente a solucionar problemas sociales y miden qué efectos sociales está teniendo el capital invertido.

Los fondos de impacto llevan más de un año funcionando en España, aunque no terminan de cuajar. Huruma, que previsiblemente levantará 120 millones de euros, va a ser el mayor con diferencia. Los anteriores fondos de Gawa Capital, dedicados también a la inclusión financiera y a las microfinanzas, levantaron entre 15 y 30 millones. La semana pasada se lanzó una nueva gestora especializada, Global Social Impact, que quiere captar 50 millones en dos años.

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