Una cartera de inversión ‘antifrágil’

Las reservas de Apple, Microsoft y Alphabet superan a muchos de los paquetes de estímulo fiscal anunciados por Gobiernos e instituciones

Una cartera de inversión ‘antifrágil’

Nassim Taleb es un experto en riesgos, más conocido por ser el autor del best seller El cisne negro, que precisamente hace alusión a la aparición de un fenómeno inesperado y devastador, como puede ser el Covid-19. Pero en los últimos años, Taleb se ha centrado en desarrollar un interesante concepto, que denomina antifrágil, debido a que no ha podido dar con una palabra adecuada que designe exactamente lo contrario a frágil.

Algo que es frágil, se rompe o se daña, como consecuencia de un impacto o de una crisis. Un término que se acerca a lo opuesto, podría ser robusto. Pero Taleb razona que lo robusto o resistente, aguanta el golpe, para después permanecer igual. En cambio, lo antifrágil aguanta el impacto y mejora después. Concluye que algo que es antifrágil se beneficia de escenarios en que hay aleatoriedad, incertidumbre y variabilidad. Incluso piensa que la evolución de las especies podría está asociada con este concepto.

Esta idea la podríamos aplicar a las empresas. Con la actual pandemia, se trata de identificar qué compañías superarían este período de crisis y tendrán una mayor velocidad de recuperación, para salir reforzadas.

Si recurrimos al ideario de Talib, una pista para identificarlas es que deberían tener la costumbre de no centrarse intensamente en la optimización a corto y medio plazo, sino buscar la eficiencia a largo plazo, a pesar de que eso implique asumir costes mayores.

En base a estas empresas, podríamos construir una cartera antifragil. El semanario The Economist nos ofrece un buen punto de partida, ya que ha publicado recientemente un estudio de empresas que considera que tienen alta resilencia. El estudio está basado en cerca de 800 compañías americanas y europeas, con una capitalización superior a los 100.000 millones de dólares.

Para valorar la resilencia de una empresa, tuvieron en cuenta cuatro variables distintas: coste en asegurar la deuda, márgenes de operación, líquido disponible y apalancamiento.

Si nos enfocamos en las primeras cien compañías que aparecen en la lista, resalta el hecho de que hay 48 que son tecnológicas, seguidas de 24 del sector de farmacia y salud.

Enfocando con mayor precisión, dentro de las 20 primeras, aparecen las siguientes tecnológicas: Microsoft, Apple, Facebook, Cisco Systems y Alphabet. Se trata de empresas ya maduras y (casi) oligopolios. Son compañías basadas en modelos de plataforma, con una escalabilidad fuera de duda. Un factor interesante es la elasticidad del modelo de su negocio para adaptarse a perturbaciones externas. Curiosamente, estos títulos están lejos de los que podríamos considerar defensivos (utilities, etc), con los últimos más relacionados al término resistencia.

Están relativamente preparadas para trabajar en forma remota. Incluso comercializan productos que precisamente facilitan la tarea, como es el caso de Microsoft, por ejemplo, con Teams.

Disponen de una oferta de productos que pueden seguir atendiendo la demanda del mercado, durante y después de la crisis. Pueden desarrollar rápidamente las nuevas oportunidades que identifican estos días, sobre la marcha; productos valiosos, que quizá ayuden a mitigar el daño de muchas empresas o individuos. Incluso pueden tener la fortuna de que, con la crisis, parte de los servicios y software que comercializan se pueden probar de forma masiva, recortando el Time To Market que tenían previsto. Después, muchas de sus soluciones quedarán definitivamente integradas en la rutina de individuos y empresas. Todo esto aporta dosis de antifragilidad.

Un aspecto interesante de estas compañías es el cashflow respecto a los ingresos y la liquidez disponible. En este sentido, por orden de aparición en la lista, Microsoft tiene un cashflow/ingresos de 40% y dispone de una liquidez de 134.000 millones de dólares. En el caso de Apple, estas cifras son de 27% y de 207.000 millones; Facebook con 51% y 55.000 millones; Cisco Systems con 30% y 27.000 millones; y Alphabet con 34% y 120.000 millones.

Seguramente, algunas de sus divisiones tendrán pérdidas durante la crisis. Pero tan pronto salgan de ella, parece que estarán en condiciones de seguir creciendo y ganar cuota de mercado. Veamos más razones.

Las reservas de Apple, Microsoft y Alphabet, por ejemplo, exceden a muchos de los paquetes de estímulo fiscal anunciados por distintos gobiernos e instituciones. Incluso si requieren más capital, pueden emitir deuda a unos tipos de interés que muchos países envidiarían.

Tienen fuerza financiera como para ayudar a sus más directos suministradores y clientes, con tal de prolongar el momentum de actividad en sus ecosistemas. Alphabet, por ejemplo, ya ha comunicado que destinará 800 millones de dólares a pymes, ONG, sector sanitario y gobiernos. Su sólida posición financiera les permitirá comprar a rivales o empresas que complementen su negocio, muchas ya debilitadas por la crisis. Una tendencia post-crisis que se perfila es el aumento del poder de los oligopolios. Habrá distintos gobiernos que podrían favorecer a estas superempresas, temerosos de compañías debilitadas que puedan tener una sangría de pérdida de puestos de trabajo. En estas condiciones, un gobierno podría hacer la vista gorda frente a operaciones de compra, que incluso pudieran afectar la libre competencia de mercado, algo que no hubieran permitido en otra situación.

Si analizamos el comportamiento en bolsa de esta cartera de 5 títulos, con igual ponderación, en el periodo de los últimos 5 años hasta la fecha (incluyendo lo que llevamos de crisis), ya se ha revalorizado un 159%, frente a un 38% del S&P 500 y un -19% del Eurostoxx 50. Desde el 1 de enero de 2020 hasta la fecha, con un mayor peso de la crisis en esta etapa, el resultado para nuestra cartera de 5 títulos sería de 5%, frente al -9% del S&P 500 y el -23% del Eurostoxx 50.

En definitiva, construir esta u otra cartera alternativa con un factor antifrágil parece una idea a explorar. En cualquier caso, como medida de precaución, Nassim Taleb aconseja, primero evitar las cosas que no funcionan, antes de intentar dar con las que funcionan.

Xavier Alcober Fanjul es Ingeniero consultor