Las pequeñas eléctricas sufren ya impagos de clientes

La tasa de mora podría alcanzar hasta el 10%, pronostica Factorenergia

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Los efectos económicos de la pandemia llegan también a las comercializadoras de energía. Si a las empresas les va mal, baja o cesa su actividad y se ven obligadas a despedir empleados, también aumentan sus dificultades para pagar los suministros energéticos.

Las medidas aprobadas por el Gobierno para proteger a los hogares más vulnerables, por pérdida de trabajo, a autónomos y pymes por cese de actividad o ingresos, prohibiendo el corte de gas y luz mientras dure el confinamiento, está aumentando los plazos de pago energético y elevando paulatinamente la tasa de mora de las compañías.

Bares, tiendas y restaurantes, los que tienen más dificultades de pago

Aunque aún es pronto para ver el efecto total porque el estado de alarma aún persiste, comenta Paolo Mastropietro, investigador de la Universidad Pontificia Comillas y profesor de la cátedra de Energía y Pobreza.

“El termómetro subirá a partir del mes de septiembre, porque los pagos se pueden aplazar hasta seis meses después de que finalice el confinamiento”, concreta Jorge González Cortés, director de marketing de Gesternova.

Descuentos

Ante la excepcionalidad del momento, algunas compañías, como Factorenergía, han lanzado descuentos, y otras, como Gesternova y Lucera, buscan la manera de ayudar a sus clientes.

Factorenergía espera que “la situación sea coyuntural, mientras informamos al consumidor de todas las alternativas de que dispone”. En Lucera “tratamos de forma personalizada cada una de las situaciones que se plantean, hacemos un seguimiento diario de las devoluciones de las facturas”, puntualiza Jesús Miñana, su director general.

“Las comercializadoras en general pueden sufrir tensiones de liquidez como consecuencia de los impagos de las facturas de luz, tanto del consumidor residencial como de pymes, cuya actividad haya cerrado”, avanza Alberto Amores, socio responsable de la práctica de energía y recursos naturales de Monitor Deloitte.

Las cuentas sufrirán más en septiembre

“La situación será más comprometida para las pequeñas comercializadoras que tengan alta exposición a los impagos”, puntualiza José María González Moya, director general de la patronal renovable APPA. De momento, “entre sus asociados no hay alarmismo”.

“La tasa de mora, que históricamente se situaba en el 1% de la facturación, podría llegar al 8% o el 10%, condicionado por el tiempo que dure el confinamiento y la crisis subsiguiente”, comenta Emilio Rousaud, consejero delegado de Factorenergía. “El índice de impagos en Lucera es ligeramente superior a meses pasados, aunque no se ha disparado”, puntualiza Miñana.

Algunas empresas y particulares están bajando la potencia contratada

“Las medidas de protección a los hogares más vulnerables, el diferimiento en el pago y la suspensión de contratos otorgada a las empresas provocará un fuerte repunte de la morosidad”, recalca Rousaud.

En Gesternova señalan que a bares, restaurantes y cadenas de tiendas les empieza a costar pagar, porque tienen que hacer frente a alquileres y no están percibiendo ingresos. Una solución que están tomando algunos es bajar la potencia contratada.

Después de pagar luz y gas, un 7% de los hogares no tiene con qué vivir

“El Gobierno podría haber previsto ayudas a las empresas suministradoras de energía, creo que es una iniciativa socialmente necesaria, pero requería un apoyo adecuado a las empresas que tendremos que soportar el impacto económico de la medida”, reclaman en Factorenergía.

La línea de avales ICO, para los daños que pueden sufrir las empresas si se extienden las bajadas de potencia, “la consideran insuficiente”. Recuerdan que las comercializadoras compran energía por anticipado.

El último Informe de pobreza energética en España revela que el 7% de los hogares, casi cinco millones de españoles, apenas tienen con qué vivir, una vez pagados los gastos de hogar y de energía. Si esa cifra se dispara, el Gobierno tendría que articular una línea de financiación, avanza Mastropietro. El profesor recuerda que en Italia se ha creado un fondo estatal de 1,5 millones de euros al que pueden acudir las comercializadoras y, en Texas, se ha previsto un sobrecargo en la tarifa, para crear un fondo con el que se las ayudaría en caso necesario.

Los suministros no se cortan

Protección. El Gobierno ha tomado varias medidas para evitar que se produzcan cortes en el suministro energético mientras dure el estado de alarma.

Vulnerables. No perderán su conexión de luz y gas las personas con ERTE o que estén en paro por el Covid-19.

Negocios. El cese de actividad ha obligado a muchas pymes y autónomos a cerrar sus locales, aunque siguen teniendo que pagar el cargo fijo de la tarifa. Se permite que flexibilicen el contrato y bajen la potencia para rebajar esa factura. Y en algunos casos, no pagarla durante seis meses.

Bonos sociales. Se prorrogan automáticamente mientras dure el confinamiento.

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