Eurostat eleva el déficit de 2019 del 2,64% declarado por España al 2,82%

El agujero fiscal se elevó aún más de lo previsto en su primer alza en seis años complicando aún más la asunción de la factura de la pandemia del coronavirus

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.
La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

El agujero fiscal de las cuentas públicas españolas no solo creció en 2019 por primera vez en seis años sino que lo hizo por encima de lo que se había estimado hasta ahora. Si hace unas semanas el Gobierno reconoció un avance del déficit del 2,5% al 2,64% del PIB, Eurostat acaba de advertir este miércoles que en realidad la cifra ascendió al 2,8% del PIB (2,83% si se incluye la ayuda financiera).

Este nuevo punto de partida, situado ya cerca del 3% a partir del cual la Unión Europea venía aplicando a los estados miembros el procedimiento de déficit excesivo, complica la ya de por sí difícil asunción de la factura que supondrá afrontar la pandemia del coronavirus.

A finales de marzo, la Intervención General del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda, notificó que el déficit público se había elevado un 8%, en 2.457 millones, durante 2019, hasta alcanzar los 32.900 millones de euros como resultado de un mayor avance del gasto (4,1%) que de los ingresos (3,8%), dando al traste con el objetivo del Gobierno de rebajar el agujero fiscal del 2,5% al entorno del 2% en el ejercicio.

Eurostat, que revisa luego las cifras, anuales, acaba de notificar que su estimación es que el déficit pasó en realidad de 30.495 a 35.195 millones de euros. Este tipo de correcciones son habituales y, de hecho, en la revisión de las cuentas de 2018 la institución europea rebajó el déficit inicialmente estimado en el 2,6% al 2,5%.

La explicación de Hacienda

Fuentes de Hacienda explican que la diferencia de 0,19 puntos porcentuales frente a la previsión inicial se debe de un lado a un cambio de criterio en la forma de contabilizar unos Activos Fiscales Diferidos (DTA, en sus siglas en inglés) y, de otro, a la decisión del Gobierno de agilizar las devoluciones tributarias pendientes para inyectar liquidez a las empresas ante la crisis del Covid-19.

Del lado de los créditos fiscales, prosiguen estas mismas fuentes, la variación nace del hecho de que Hacienda ha mantenido los criterios contables hasta ahora vigentes mientras que Eurostat los habría cambiado. Así, mientras que hasta ahora las autoridades nacionales imputaban las DTA de ejercicios anteriores con una mera resolución administrativa, la oficina estadística comunitaria ha estimado ahora que es necesario esperar a la existencia de una resolución judicial para contabilizar parte de ellos.

Así, ante la petición de monetizar ciertas DTAs de 2018, la Agencia Tributaria resolvió en contra y se apuntó los fondos a favor en el pasado ejercicio al haber tomado la decisión administrativa en este sentido durante 2019.

Eurostat aduce ahora que en este caso no es suficiente con la decisión oficial, puesto que el caso está judicializado, y hay que esperar a la decisión del juez para ver la imputación de estos fondos. El impacto, por tanto, sea positivo o negativo, se producirá en 2020 o cuando corresponda.

En paralelo, la decisión del Gobierno de agilizar las devoluciones tributarias para dar liquidez a los afectados por la pandemia del coronavirus ha acelerado las devoluciones de los impuestos sobre sociedades del ejercicio 2018 lo que impacta en el ejercicio 2019.

Peor punto de partida

La revisión al alza del agujero fiscal planteada por Eurostat sitúa a España en un peor punto de partida para asumir el enorme coste que se espera que suponga la pandemia del coronavirus Covid-19.

El déficit saltará con toda seguridad del 3%, si bien por ahora no pesará sobre España la exigencia de medidas de corrección que suele aplicar Bruselas a partir de dicho umbral ya que la Unión Europa ha activado la llamada cláusula general de escape para permitir a los estados miembros financiar sin cortapisas la emergencia sanitaria, social y económica.

Sin embargo, el 2,82% de déficit público supone una magnitud superior a la que ya llevó al Fondo Monetario Internacional a estimar que el agujero fiscal español se elevará este ejercicio al 9,5% este año; a la que usó el Banco de España para estimar que la subida puede situarlo en una horquilla de entre el 7% y el 11%; o a BBVA Research a calcular un alza hasta el 10,8%.

La deuda pública

De otra parte, Eurostat ha constatado que la deuda pública española ascendió en 2019 a 1,18 billones de euros, lo que equivale al 95,5% del PIB, frente al 97,6% de 2018. Aunque en términos absolutos el endeudamiento de España aumentó en 15.514 millones durante el ejercicio 2019, el incremento del tamaño del PIB hace que el peso relativo de la deuda sea menor.

De esta forma, recoge Europa Press, dentro de la eurozona solo Grecia (176,6%), Italia (134,8%), Portugal (117,7%), Bélgica (98,6%), Francia (98,1%) registraron una ratio de deuda en 2019 por encima de la de España, que igualó el 95,5% de Chipre.

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