El plan posvirus de Easyjet es una ruta hacia la pista de despegue

La caída del petróleo puede compensar su idea de eliminar los asientos intermedios

Aeropuerto Southend, en Londres, el 14 de abril.
Aeropuerto Southend, en Londres, el 14 de abril. Getty Images

Las esperanzas de volver a los cielos de las aerolíneas se basan en termómetros, mascarillas y asientos intermedios vacíos. Ese es el mensaje de la aerolínea de bajo coste Easyjet, que el jueves explicó cómo espera persuadir a los reguladores sanitarios de que sus aviones aún pueden volar en un mundo devastado por el coronavirus. Perder hasta un tercio de los ingresos podría ser manejable. El mayor riesgo es si los clientes se sentirán lo suficientemente seguros para volver a bordo.

Con hasta 3.300 millones de libras (3.800 millones de euros) a su disposición gracias a préstamos, planes de crédito de emergencia respaldados por el Gobierno británico y la venta prevista de aviones viejos, el consejero delegado, Johan Lundgren, está en mejor forma que la mayoría.

Con su flota de 337 aviones en tierra y la mayoría de su personal de permiso, la aerolínea de 2.500 millones de libras (2.900 millones de euros), cuyas acciones han perdido la mitad de su valor este año, está comiéndose solamente 35 millones de libras (40 millones de euros) a la semana. A ese ritmo, podría sobrevivir hasta la Navidad de 2021, con suerte el tiempo suficiente para que el virus desaparezca o se cree una vacuna.

Pero, al igual que los Gobiernos, Lundgren está planeando un despertar más rápido de la hibernación por el coronavirus. Comprobar la temperatura antes del embarque, y las mascarillas y los guantes de goma para los pasajeros y la tripulación son precauciones obvias. La idea más radical de Lundgren es retirar todos los asientos intermedios para reducir los riesgos de infección, manteniendo a los pasajeros separados, aunque no por los dos metros recomendados.

Dirigir una aerolínea rentable de esta manera parece difícil, pero no imposible. La eliminación de los asientos intermedios reduce en un tercio los ingresos de un avión de pasajeros de un solo pasillo, suponiendo que los precios de los billetes se mantengan estables.

Sin embargo, la caída del 60% de los precios del crudo de este año debería ayudar. Como el combustible suele representar el 25% de los costes de un vuelo, los gastos podrían bajar alrededor de un 10% una vez que las coberturas se ejecuten o expiren. Los Gobiernos también podrían ayudar reduciendo las tasas del tráfico aéreo y del aterrizaje, que suelen suponer un 20% de los costes de vuelo. Por consiguiente, los gastos podrían caer en línea con los ingresos perdidos, al menos por un tiempo.

La cuestión pendiente es la rapidez con que se recuperará la demanda de viajes. Easyjet dice que sus reservas para el invierno superan a las del año pasado. Las noticias de China indican un aumento en las reservas de vuelos en el momento en que las restricciones se redujeron. Pero la fe en los viajes aéreos puede tardar un tiempo en recuperarse, ya que a algunos clientes les preocupará contraer el virus en espacios reducidos. Probablemente pasarán años antes de que la industria aérea recupere la altitud que tenía antes del virus, pero al menos está empezando a ver una ruta hacia la pista de despegue.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías