Política monetaria

El BCE rechazó usar el programa de compras ilimitadas de deuda de Draghi

El banco central abrió la puerta a comprar bonos y pagarés sin grado de inversión

El BCE rechazó usar el programa de compras ilimitadas de deuda de Draghi
EFE

La peor de sus pesadillas despertó al BCE de su letargo. Un conato de una nueva crisis de deud ane la zona euro provocó que la presidenta de la institución, Christine Lagarde, convocó de urgencia a todo su consejo de Gobierno para tomar medidas de urgencia que diesen un balón de oxígeno a los Gobiernos para que afrontasen el parón económico. Decidió poner en marcha un paquete que presentó el economista jefe, Philip Lane, que consite en un programa masivo de compras de deuda de 750.000 millones, además de flexibilizar el colateral de las subastas de liquidez y comprar por primera vez deuda empresarial a corto plazo.

Sin embargo, no todos los banqueros centrales allí reunidos estuvieron de acuerdo en qué medidas tomar. Según las actas de la cumbre, publicadas este jueves por el BCE, la institución admite discrepancias. Una de ellas fue la sugerencia de algunos miembros del consejo de Gobierno de recativar el programa de compras ilimitadas de deuda pública, OMT, que diseñó Mario Draghi durante su mandato para aliviar las tensiones en la deuda pública italiana y española. Una idea que fue rechazada.

"El programa fue diseñado para atajar una contingencia totalmente diferente, salvaguardar la integridad de la política monetaria del BCE en un momento de fuertes tensiones en los mercados de deuda soberana de algunos países de la zona euro originada, en particular, por los temores infundados sobre la revrsibilidad del euro", reza el documento.

Otros miembros no quería llegar tan allá ni siquiera activar un programa especial y utilizar solo el programa de compras de deuda entonces vigente, dotado con 200.000 millones. "El sentimiento fue que el programa actual, dada la magnitud y la temporalidad del shock, no es el adecuado", concluyó el organismo. Una de las principales novedades del programa aprobado por el BCE frente al tradicional es que podrá aquirir deuda soberana griega y que gozará de total flexibilidad geográfica para realizar las adquisiciones.

Ya desde el día siguiente de la cumbre, los rumores de una fuerte discrepancia de los banqueros centrales más heterodoxos fueron atronadores. Según Reuters, los llamados halcones —los representantes de Alemania, Austria o los Países Bajos— rechazaron activar este programa de compras y, fundamentalmente, dejar la puerta abierta a ampliarlo. Las actas dejan claro que el BCE decidió poner en marcha ese paquete de medidas por "mayoría" y no "unanimidad".

No en vano las actas de la cumbre dejan claro que el mensaje a enviar al mercado fue el otro caballo de batalla de la cumbre. Fundamentalmente la idea de que el consejo de gobierno está abierto a revisar los límites y a extender en lo necesario ese programa de compras de deuda. Eso sí, pidieron dejar claro que su respuesta ser´"proporcional a los riesgos". En este sentido, las críticas se centraron en que esos límites son una salvaguarda para la institución acte dentro de su mandato. Alegaron además que una discusión sobre ello era "prematura" y que podía llevar a ser percibida como un instrumento para financiar directamente a los Estados. Una de las líneas rojas que el BCE tiene gravada a fuego en sus estatutos. No obstante, Lane y Lagarde consigueron un apoyo mayoritario a su mensaje al mercado.

Uno de esos límites autoimpuestos del BCE para ejecutar las compras de deuda es que solo adquiere deuda, pública o privada, pero con grado de inversión. Los mayores problemas para que el dinero fluya al mercado se están produciendo, precisamente, en las empresas high yield. "Se realizó una sugerencia de que el consejo de Gobierno pueda ampliar los programas de compras de activos a más clases, más allá del papel compercial de las empresas no financieras, o que los umbrales de rating puedan ser reducidos para los bonos corporativos", rezan las actas.

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