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Covid-19, situación financiera

La clave es cómo será el ritmo de salida de la pandemia

Covid-19, situación financiera

Mientras que la crisis sanitaria evoluciona a diferentes velocidades según las zonas geográficas, desde el punto de vista financiero las instituciones monetarias y los Gobiernos están acelerando al unísono, tratando de reducir las tensiones en los mercados financieros y apoyando a los estamentos sociales y laborales con medidas y ayuda financiera, respectivamente.

Tanto las previsiones sobre el Producto Interior Bruto para 2020 como otras macros y micromagnitudes (tasas de desempleo, producción industrial, ventas minoristas, etc.) se están viendo ya muy impactadas por las medidas de control de la pandemia impuestas en la mayoría de países. Aunque el evento es totalmente temporal, entraremos en recesión económica (crecimiento negativo del PIB en, al menos, dos trimestres consecutivos) a nivel global, en Europa y EE. UU. También en España la actividad se verá gravemente impactada por el aumento del desempleo y con serias consecuencias sobre los sectores de la hostelería y el turismo. El rayo de esperanza es, aún con la escasa visibilidad actual, que a lo largo del mes de mayo, se pueda ir reabriendo la actividad económica y que en el segundo semestre se registre una recuperación de la actividad a nivel global.

El apoyo institucional de los bancos centrales y gobiernos está siendo rápido y contundente y no tiene parangón a nivel histórico. En los mercados financieros se han relajado parcialmente las condiciones financieras, como las primas de riesgo en el mercado de deuda pública de la zona euro y los diferenciales de crédito de las emisiones corporativas. A nivel económico, se han implementado medidas que llegan a suponer, en algunos casos, entre el 10% y el 20% del PIB de países como Estados Unidos o Alemania, respectivamente. Estos apoyos resultan fundamentales para mantener el tejido productivo invernado mientras dure el confinamiento social y conseguir una futura reactivación económica sólida.

Respecto a las clases de activos financieros, preocupan las expectativas de la renta fija de los países emergentes y las emisiones corporativas con las calificaciones crediticias más bajas, el denominado high yield. En el primer caso, diversos factores como las intensas salidas de flujos de esos mercados, la apreciación de dólar contra sus divisas o el menor apoyo institucional hacen de los países emergentes el eslabón más débil de la cadena. En la renta fija high yield, los análisis indican que repuntará la ratio de quiebras de empresas y se producirán relevantes recortes de sus calificaciones crediticias debido a la reducción de ingresos y el alto endeudamiento. La gestión alternativa está funcionando como activo diversificador, a excepción de algunas estrategias concretas precisamente ligadas al crédito. En renta variable, se necesita mayor visibilidad sobre el impacto de la crisis para estimar la derrota de los beneficios empresariales que, en cualquier escenario, sufrirán fuertes recortes este ejercicio.

No hay duda que la crisis está siendo muy relevante en términos absolutos y respecto a referencias históricas, pero ahora la clave es cómo será el ritmo de salida de la misma, si la reactivación será lenta, paulatina o rápida.

César Martínez Martin, director de asesoramiento y análisis de producto de Bankia.

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