Una revisión integral de las estrategias de inversión

Los analistas continúan considerando la renta variable como la mejor de las fórmulas para obtener rentabilidad

La epidemia del coronavirus ha cambiado radicalmente la vida al planeta en apenas tres meses, ha puesto a prueba a los sistemas sanitarios de todas las administraciones públicas y ha situado en revisión todos los planes de las empresas para el futuro. Las previsiones de los gobiernos son papel mojado, y en papel mojado se han quedado los proyectos vitales de centenares de miles de personas en todo el mundo. Los mercados financieros han ajustado en apenas dos semanas los precios de todos los activos, e incluso aquellos que funcionaban tradicionalmente como refugios, han dejado de serlo, o se ha puesto en duda su función. Ahora tanto gestores de fondos como particulares están obligados a revisar sus estrategias de inversión, con la duda de cuánto tiempo se prolongará la pandemia, que es clave en el diseño de cualquier plan en el que se pone en juego el patrimonio personal o de la clientela.

Está bastante extendida la creencia de que la economía quedará en suspenso unos cuantos meses, con una caída vertiginosa de la actividad, y que tendrá después una recuperación vertical súbita. Esa es la apuesta de todos, pero quizas peque de optimismo. Dando por hecho que las medidas de los gobiernos funcionen para frenar los contagios, y que la ciencia médica encuentre soluciones más pronto que tarde, la velocidad de la salida dependerá también de qué medidas tome cada cual para minimizar los daños en la cuarentena general y para conservar la mayor cantidad posible de tejido empresarial y productivo. Si en EE UU y Reino Unido han tomado medidas muy decididas y poderosas, en Europa hay más escepticismo, pues solo el BCE ha puesto sus reales a disposición de los países para sostener las constantes vitales, mientras los gobiernos siguen dándole vueltas a una solución mancomunada, y dejan en manos de cada cual el gasto.

Dando por buena una salida rápida, los analistas continúan considerando a la renta variable como la mejor de las fórmulas para obtener rentabilidad, aunque con un tiempo de maduración variable, aún en atribulados tiempos de pandemia. Consideran que las empresas tienen los balances mucho más saneados que en 2008-2009, y que además han reaccionado con rapidez para poner todos sus recursos al servicio de la recuperación; han suspendido dividendos, han recortado sueldos de ejecutivos, y han dejado en el aire proyectos de inversión para mejores tiempos. Por tanto, cotizadas que marcan ahora precios de sus títulos con descuentos de entre el 30% y el 50%, y superiores en el caso de petroleras, hoteleras o aerolíneas, son oportunidades a considerar. Como los son las dedicadas a actividades que han explotado en esta pesada cuarentena, como las dedicadas al comercio online, al ocio o a soluciones de teletrabajo.