Alzas de precios en EE UU, cuarentena y cierre de fronteras penden sobre la cadena alimentaria

Los productores reconocen problemas para movilizar personal en las campañas de recogida de fruta

Los puntos de venta aseguran que están abastecidos y el Gobierno descarta el aumento de precios

Temporeros recogen limones en los huertos de Samag Services, en California, donde crecen aguacates, naranjas y limones.
Temporeros recogen limones en los huertos de Samag Services, en California, donde crecen aguacates, naranjas y limones. AFP

Los supermercados españoles y del resto de Europa repiten con insistencia que el abastecimiento de productos agroalimentarios, casi los únicos que se pueden comprar tras el cierre de los comercios, está garantizado. Pero en el origen de la cadena de valor, el sector ya advierte fallas por la parálisis decretada por los gobiernos para frenar la curva de contagio del coronavirus: los problemas para transportar los suministros y para movilizar mano de obra amenazan con poner fin a los estantes llenos de producto fresco en los puntos de venta.

El decreto de "hibernación" de la economía publicado por el Gobierno la noche del domingo incluye a la agroalimentación entre las escasas industrias que no cerrarán. Aunque el texto recoge el funcionamiento de sus actividades asociadas, desde el sector advierten de que si un eslabón se ve afectado, la cadena se verá gravemente dañada: "Los servicios de apoyo para las actividades y todos los inputs son necesarios para mantener la cadena de suministro alimentario, que es muy compleja", explica por teléfono José Luis Miguel, director técnico de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). A ello se une la subida de precios de algunos productos, como el zumo de naranja o el trigo, en los mercados de futuros internacionales, tensionados también por la crisis sanitaria.

Philippe Binard, delegado general de Freshfel Europe, la organización europea de frutas y vegetales, señala que los posibles problemas de abastecimiento se encuentran en la raíz del proceso: "Falta mano de obra en la recogida por la limitación de los desplazamientos". Un contratiempo mayúsculo para ciertas campañas de recolección, dependientes de trabajadores extranjeros que se han quedado bloqueados en sus países de origen.

Temporeros: trabajadores “esenciales” para la UE

La Comisión Europea publicó el lunes unas directrices sobre los trabajadores considerados "esenciales". Más allá de sanitarios, científicos y fuerzas de seguridad, se aplica también a transportistas, temporeros agrícolas, técnicos energéticos o personal de infraestructuras críticas.

"Los trabajadores temporeros en la agricultura desempeñan una función crítica en la recogida de la cosecha, su siembra y su cuidado" por lo que los países deben de tratar a esas personas como trabajadores críticos e informar a sus empresas de la necesidad de proporcionarles el material de protección adecuado", indicó.

Las industrias agroalimentarias avisan de que si cruzar la frontera se convierte en un trámite largo y con gran interacción humana, existe el riesgo de que los camioneros empiecen a rechazar viajar entre distintos países.

Unas 16.000 temporeras marroquíes debían estar en la recogida de fresa en Huelva, de acuerdo con el trato entre España y Marruecos. Sin embargo, menos de la mitad pudieron abandonar su país porque Marruecos decretó el cierre de fronteras el 12 de marzo. Esta situación, advierte Binard, se puede repetir en otras colectas que dependen de un gran número de temporeros.

Vicente López, responsable de fruta en Aragón de UAGA-COAG, precisa que “la recogida de fruta de hueso desde abril demanda bastante mano de obra intensiva, mucha extranjera, y las restricciones van a ser problemáticas para un cultivo que no está tan mecanizado como otros”. López es agricultor frutícola y asume que la falta de trabajadores impedirá este año recoger “el 100% de las cosechas”, advierte por teléfono. Desde COAG añaden que sectores como el ovino y el caprino han visto “gran parte de sus pedidos paralizados” por el cierre de la hostelería, donde se localizan sus principales clientes.

Algunos países europeos ya se mueven para anticiparse. Francia se enfrenta a una escasez de mano de obra de 200.000 trabajadores durante el periodo de cosecha en los próximos meses, estiman los agricultores galos. Por ello, su ministro de Agricultura, Didier Guillaume, hizo un llamamiento para reclutar a desempleados por el Covid-19 para que recojan frutas y legumbres. El ministro británico de Medio Ambiente y Alimentos, George Eustice, hizo la misma petición a sus compatriotas británicos. La responsable alemana del ramo, Julia Klöckner, dijo que negocia con la aerolínea germana Lufthansa el transporte de temporeros extranjeros al país.

Los obstáculos en los primeros pasos de la cadena de valor, por el momento, no se han trasladado a los puntos de venta. El Corte Inglés afirma que sus tiendas de alimentación cuentan con stock suficiente, aunque advierte cambios en la conducta del consumidor, tanto en los productos comprados (más demanda de congelados y alimentación seca) como en la forma de comprar: “La venta online y el sistema click and car [recogida en coche del pedido encargado por internet] se han multiplicado por seis desde el estado de alarma”, señalan fuentes de la empresa.

Víctor Asensio, director de la división de producto fresco de ALDI en España, explica que detectaron "incidencias puntuales en el suministro de productos frescos durante la primera semana de confinamiento, principalmente por los picos descontrolados de consumo". La cadena alemana ha simplificado su surtido en las últimas semanas para dar prioridad a "los alimentos y productos de primera necesidad". Otras cadenas de distribución confirman a CincoDías que trabajan “con normalidad” con sus proveedores.

Problemas logísticos y precios

Sin embargo, la inflación en los precios agroalimentarios puede estar a la vuelta de la esquina. Los futuros del precio del zumo de naranja, que indican su coste de entrega en los próximos meses, se han disparado un 20% solo en marzo, según la BBC. El medio británico lo atribuye al aumento de la demanda del producto por parte de unos consumidores preocupados por aumentar sus defensas durante el confinamiento. Los futuros de la harina de soja en el índice de Chicago, de referencia global, ascendieron un 4% este mes. Pero España lo descarta. El ministro de Agricultura y Alimentación, Luis Planas, aseguró este miércoles en rueda de prensa que "no se ha detectado una subida significativa de precios".

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tampoco advierte, por el momento, desabastecimiento o "subidas significativas de precio" tras analizar una cesta de 25 productos básicos de higiene y alimentación en cuatro supermercados online (Carrefour, Dia, El Corte Inglés y Mercadona) de seis ciudades (Barcelona, Bilbao, Madrid, Murcia, Sevilla y Zaragoza). El estudio sí señala que faltan productos agroalimentarios como harinas, legumbres o arroz. "Cuando falta un determinado producto, es posible encontrar alternativas, productos de otras marcas o en formatos mayores", precisa la OCU.

Dan Kowalski, vicepresidente de investigación de CoBank, firma que presta dinero a negocios agrícolas, ve poco probable que haya fuertes aumentos en el importe: “A diferencia de períodos anteriores de inflación desenfrenada, los inventarios mundiales de cultivos básicos como el maíz, la soja, el arroz y el trigo son abundantes”. Los futuros de este último se han revalorizado un 18% en una semana. Diego Morín, analista de IG, señala que "la situación mundial con el coronavirus ha provocado un nerviosismo entre los productores debido al recorte de compras de China, el mayor consumidor. Pero el precio subió con fuerza con la noticia de la incorporación de compras por parte de China".

Sin embargo, en África están creciendo las trabas a la exportación al Viejo Continente. Hosea Machuki, director de la Asociación de Productores Frescos de Kenia, señala que “cada vez vuelan menos aviones y, los que lo hacen, van más cargados. Los operadores han triplicado el precio por kilo de producto a tres dólares en las dos últimas semanas”.

Para zanjar problemas de desabastecimiento o de precios, la Unión Europea se ha comprometido a crear las llamadas vías libres (greenlanes) para facilitar los movimientos ágiles de víveres por las fronteras. Así, cruzarlas, incluidos los controles sanitarios, no tomará más de 15 minutos.

Proteccionismo

Mientras Europa debate hacer líquidas sus fronteras internas al tiempo que cierra las externas, algunos países de fuera de la unión blindan sus producciones agropecuarias. Es el caso de Kazajistán, uno de los mayores productores de harina de trigo, materia con la que se fabrica el pan. El país centroasiático ha prohibido las exportaciones de este producto básico, así como de zanahorias o patatas. Serbia ha hecho lo propio con el aceite de girasol y Rusia estudia limitaciones.

¿Cómo desplazarse?

El ministerio de Agricultura y Pesca explica que “se podrán utilizar furgonetas para el traslado de los trabajadores al campo y para trasladas a marineros y trabajadores de los buques pesqueros a los puertos”. La condición: no ocupar más de un tercio de los asientos disponibles y “guardando las medidas de seguridad dictadas por Sanidad”. Así, en un turismo pueden viajar dos trabajadores, y tres en una furgoneta de nueve plazas.

Normas
Entra en El País para participar